Profesionales y vecinos consideran necesario diversificar los usos y generar nuevos espacios que permitan atraer a más residentes y devolverle al centro de la ciudad un dinamismo que sea permanente. El comité impulsor promueve su revitalización
Por Deisy Ortiz Duran
Fuente: El Deber
El corazón de la Santa Cruz de antaño tenía vida propia gracias a la convivencia entre sus habitantes y a los vínculos que se tejían entre las familias. Sin embargo, con el crecimiento acelerado de la ciudad, el centro fue perdiendo habitantes paulatinamente, a medida que otros sectores se volvieron más atractivos.
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Ahora se busca generar las condiciones para que la gente vuelva a habitar las viviendas que conservan parte de la historia de esta tierra.
El Centro Histórico abarca 49 cuadras a la redonda de la plaza principal y una de las principales preocupaciones es la situación de abandono de las casonas, algunas que están deshabitadas, que se caen a pedazos, que ya desaparecieron o son parqueos.
Según los datos que se tienen y que fueron parte del debate en la presentación del Comité Impulsor, solo cuatro viviendas de cada cuadra de este sector están habitadas.
La arquitecta Marina Bonino señala que el Centro Histórico es uno de los sectores donde se está viendo mayores condiciones de abandono y despoblamiento en la ciudad, debido a diferentes factores. Entre ellos menciona el deterioro de las casonas por problemas de herencia, así como la búsqueda de mejores condiciones de habitabilidad en otros barrios.
Hace notar que la residencia ha sido reemplazada por una serie de locales comerciales, muchas veces sin regulación, que generan un monocultivo urbano.
Hay calles donde todas las casas son ópticas, otras donde todas son oficinas y “eso no le ayuda al centro, porque genera una condición de dinamismo comercial que es limitado a ciertos horarios y el resto del tiempo el centro está vacío”, señala.
Bonino considera que la principal garantía para recuperar la vida en el Casco Viejo es generar una diversidad de usos y servicios, fomentar el comercio y la cultura, sobre todo, recuperar la residencia.
“Lo primordial es que haya personas viviendo en el centro, porque solo así surgen nuevas necesidades y el comercio se va autorregulando. De esta forma, es posible generar el dinamismo que requiere”, insiste.
Sobre este tema, Percy Vargas, presidente del Colegio de Arquitectos de Santa Cruz, coincide en que el éxodo de personas, así como de comercios y servicios, es un fenómeno que responde a variables críticas compartidas por la mayoría de las metrópolis en América Latina.
Considera que, mientras los distritos crecen, la densidad poblacional del centro de la ciudad (D11) ha caído drásticamente de acuerdo a los últimos datos del INE, situándose actualmente por debajo de los 50 habitantes por hectárea, muy alejada de la media urbana ideal para la sostenibilidad.
Hace notar que las nuevas generaciones ya no habitan las antiguas casonas familiares, lo que genera una lenta degradación por el abandono progresivo de inmuebles. “Se estima que entre un 15% y un 20% de las edificaciones catalogadas o de valor histórico en el primer anillo se encuentran total o parcialmente desocupadas, deterioradas o con letreros de venta y alquiler de larga duración”, apunta.
Uno de los objetivos del Comité Impulsor del Centro Histórico, recientemente creado, es precisamente, trabajar para que este sector de la ciudad vuelva a ser un lugar para vivir, convivir y permanecer.
Mary Betty Boland, que vive por la plazuela Callejas, destaca que allí, pese a los problemas que enfrentan, la mayoría se conoce y entre todos se cuidan, por lo que considera que es necesario apoyar propuestas que apunten a recuperar la residencia.
Por su parte, el arquitecto Fernando Prado insiste en que las ciudades que cuentan con un Centro Histórico tienen un patrimonio que debe ser aprovechado. “El hecho de poder caminar tranquilamente, encontrarse con los amigos y con la gente. ¿Cómo vamos a desperdiciar eso? ¿Cómo vamos a permitir que se venga abajo un tesoro que tenemos?”, insiste.
El arquitecto Virgilio Suárez destaca que la movida nocturna en esta zona tiene una dinámica impresionante, porque muestra que los jóvenes están ocupando los espacios de algunas casonas que tienen patios internos, donde hay una masiva asistencia.
Los profesionales consideran necesario hacer un diagnóstico respecto a los inmuebles que están libres o los diferentes niveles de abandono que tienen. Además, ver cuáles pueden adecuarse a un modelo de habitabilidad, como el ‘coliving’, que combina espacios privados con áreas y servicios compartidos.
PARA SABER
Los resultados de una encuesta impulsada por los propietarios de inmuebles del centro, muestra que la seguridad es considerada la acción más urgente para preservar y revitalizar el centro. A esto se suma el reordenamiento del transporte público, el control del comercio informal, incentivos tributarios, actividades culturales y creativas, y medidas de protección del patrimonio cultural. Los datos arrojan que el 70% de los encuestados considera que el centro no es un lugar seguro para vivir ni trabajar; más del 60% percibe que no es limpio ni ordenado y el 70% afirma que el tráfico es caótico.
Fuente: El Deber

