Buceo de altura: el Titicaca que se descubre bajo el agua


Instructores del Centro de Instrucción de Buceo en Altura de la Armada Boliviana durante una jornada de preparación para las inmersiones en el Titicaca. | Fotos Gentileza CIBA.

 

Por: Milenka Parisaca Carrasco

El lago Titicaca, el cuerpo de agua navegable más alto del mundo, ubicado en el departamento de La Paz, guarda un paisaje que pocos visitantes llegan a conocer. Está debajo de su superficie, donde el frío, las formaciones rocosas y la vida acuática se convierten en parte de una experiencia poco conocida en Bolivia: el buceo de altura.

Fuente: ABI



Situado a 3.812 metros sobre el nivel del mar, sumergirse en sus aguas requiere preparación, equipo especializado y una revisión médica previa. Pero para quienes se animan a hacerlo, el descenso abre una ventana hacia un Titicaca diferente, uno que no se contempla desde una embarcación ni desde sus orillas.

El capitán Max Alvaro Villarroel Muñoz, comandante del Centro de Instrucción de Buceo en Altura (CIBA) de la Armada Boliviana e instructor con 10 años de experiencia, explicó a ABI que la iniciativa de abrir esta práctica a la población nació en 2026 con la creación del Club de Buceo Deportivo, bajo los lineamientos del comandante general de la Armada, vicealmirante Adalid Alfaro Palma.

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Villarroel detalló que Alfaro le instruyó elaborar un reglamento nacional de buceo deportivo, que se encuentra en análisis y próximo a su aprobación por parte de la autoridad marítima, dependiente del Ministerio de Defensa.

A partir de esta iniciativa, el buceo de altura se abrió a la población nacional y extranjera, con el propósito de que deje de ser una práctica exclusiva de los oficiales de la institución castrense. La propuesta también busca incentivar la conciencia marítima en Bolivia y permitir que más personas conozcan el Titicaca desde otra perspectiva.

El capitán Max Alvaro Villarroel Muñoz, comandante del CIBA, junto a un grupo de buzos antes de ingresar a las aguas del lago Titicaca.

 

Experiencia bajo las aguas

Como parte de esta iniciativa, el comandante diseñó cuatro rutas controladas, pensadas para garantizar la seguridad de quienes quieran conocer el mundo subacuático del lago y, al mismo tiempo, descubrir los enigmas que guardan las aguas del Titicaca. Los recorridos están vinculados con lugares que pueden superar la imaginación por lo que se encuentra bajo la superficie, donde la luz apenas llega.

El creador de contenido boliviano conocido como Mapache Viajero vivió recientemente esta experiencia junto al CIBA. Llegó hasta el estrecho de Tiquina para iniciar la preparación y, posteriormente, se trasladó hasta la Isla del Sol, donde efectuó una inmersión en inmediaciones de la comunidad de Challapampa.

“Lo que vimos superó cualquier historia”, contó en un video que compartió en sus redes sociales, después de encontrarse bajo el agua con enormes ranas, formaciones rocosas y una diversidad de vida que, según relató, no esperaba hallar a esa altura.

El creador de contenido boliviano conocido como Mapache Viajero durante una de las inmersiones que realizó en el lago Titicaca junto al CIBA. | Fotos: Mapache Viajero.

Pero antes de entrar al lago milenario, el recorrido comienza en tierra. Quienes se acercan por primera vez deben pasar por una evaluación médica especializada para comprobar que están en condiciones de realizar la práctica. La primera inmersión se conoce como un “bautismo” y comprende una etapa de aclimatación y familiarización con el equipo.

Villarroel remarcó que esta disciplina puede practicarse como deporte, pero exige preparación y conocimientos específicos. El CIBA cuenta con una cámara hiperbárica multiplaza, única en Bolivia y certificada por la Casa Iberco de España, además de médicos hiperbáricos con certificación internacional.

“Toda aquella persona que desee bucear, primeramente, debe pasar por dicha cámara, pues es la prueba de fuego donde se detectan barotraumas o problemas con los oídos que, de ser detectados, lamentablemente afectan para poder bucear”, detalló.

Después viene el contacto con el equipo: la aclimatación, la familiarización con los implementos y el uso del traje de neopreno, necesario para soportar las bajas temperaturas del lago.

El Centro de Instrucción de Buceo en Altura cuenta con una cámara hiperbárica multiplaza, única en Bolivia y certificada por la Casa Iberco de España.

Pero el frío no es el único desafío. En las profundidades también entran en juego la presión, el nitrógeno residual y los tiempos de permanencia bajo el agua. Por ello, explicó el comandante, es necesario respetar los cálculos de las tablas de descompresión y contar con instructores capacitados internacionalmente para realizar las inmersiones.

Por eso la práctica está normada por la Autoridad Marítima Boliviana y se rige por el Reglamento Nacional de Buceo en Altura, elaborado por el propio Villarroel.

Los trajes térmicos ayudan a hacer tolerable el frío y permiten que, una vez bajo la superficie, la atención se concentre en el paisaje que aparece ante los ojos.

En el caso de Mapache Viajero, uno de los objetivos de la inmersión fue encontrar a la denominada rana gigante del Titicaca, una especie que se encuentra en peligro crítico de extinción y que todavía puede apreciarse en este ecosistema. El recorrido también permitió observar grandes formaciones rocosas y otras formas de vida acuática.

La zona está vinculada, además, con relatos y leyendas. El creador de contenido mencionó historias de sirenas y apariciones asociadas al lugar, pero aseguró que aquello que encontró bajo el agua “terminó por superar cualquier relato”.

El equipo utilizado para las inmersiones permite a los buzos enfrentar las bajas temperaturas y las condiciones particulares del Titicaca.

 

Las rutas de buceo deportivo están diseñadas para alcanzar hasta 12 metros de profundidad. En estos recorridos aparecen lugares considerados enigmáticos, donde el paisaje subacuático se mezcla con los relatos y mitos de la región.

A diferencia del buceo convencional a nivel del mar, el de altura se desarrolla bajo condiciones de menor presión atmosférica. Por eso, cada etapa, desde la evaluación médica hasta el control de los tiempos de permanencia, está orientada a reducir los riesgos.

Para quienes nunca han buceado, entonces, la aventura no comienza al lanzarse al agua. Empieza mucho antes: con una evaluación, una etapa de preparación y el aprendizaje necesario para entrar con seguridad al Titicaca. Después llega el momento de sumergirse y descubrir que el lago conocido desde la superficie guarda otro mundo debajo.

Quienes quieran conocer esta experiencia pueden solicitar información mediante el número de WhatsApp 69499716.

Así, el lago más alto del mundo se convierte en un paraíso inexplorado y que abre sus tesoros a los amantes de la natación y la aventura… una experiencia de altura que atrapa en sus entrañas celestes.

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Fuente: ABI