Jubileo constata que la tributación por el oro es mínima en Bolivia


La explotación de oro en Bolivia no solo provoca desastres ambientales cuyos efectos se sentirán en los próximos años,  su aporte no llega ni siquiera al 2,5 por ciento, según un reciente estudio de la Fundación Jubileo.

Explotación de oro en un río del norte del departamento de La Paz. | RRSS.

 



“En el periodo 2000 a 2024, se han extraído más de 22 mil millones de dólares de oro y los operadores han dejado al Estado algo más que 544 millones de dólares; prácticamente, el patrimonio nacional fue a parar a bolsillos de particulares.

El aporte al Estado no llega a representar ni 2,5 por ciento del valor extraído”, señala la organización de la Iglesia católica.

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Impacto del mercurio

Las comunidades indígenas, que viven en las riberas de los ríos, fueron las primeras en sentir los efectos del mercurio, que es el principal insumo para explotar el mineral precioso. Entre 2014 y 2023 se importaron casi 1.300 toneladas y debido a la elevada cotización del oro no se vislumbra que se reduzca este nivel.

El perjuicio no solamente es para la salud de las poblaciones indígenas, también lo es para las regiones productoras, como el caso del departamento de La Paz, que apenas recibe el 2 por ciento del valor que se explota, cuando debería llegar por lo menos al 7 por ciento.

Según la Fundación Jubileo, más del 72 por ciento del oro que se extrae en Bolivia se encuentra dentro de esta jurisdicción. Solo en 2022, las cooperativas auríferas pagaron 63 millones de dólares de regalías cuando el valor de la producción alcanzó a 3.073 millones de dólares, que es el 2 por ciento. Esto quiere “decir que 37 toneladas de oro se habrían vendido en el mercado interno, lo cual contradice completamente los registros de exportación. Dicho de otra manera, hubo un engaño grave al Estado”, asegura la institución.

Según las estadísticas del Ministerio de Minería, más del 98 por ciento del oro extraído está registrado a nombre de las cooperativas mineras que en estos años supera al 99,5 por ciento, es decir, prácticamente, toda la producción de oro se anota a nombre de las cooperativas auríferas.

Por razones poco claras, estas organizaciones no pagan el impuesto a las utilidades ni los socios pagan los impuestos que depositan los bolivianos que perciben un ingreso personal. Entonces, la única contribución que recibe Bolivia por la explotación del oro es la regalía y, por los acuerdos que se establecieron principalmente durante el Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), esta no llega a representar ni el 2,5 por ciento del valor extraído. Algo más, debido a que se convirtió con el paso del tiempo en un sector informal que es controlado principalmente por las cooperativas auríferas, es difícil conocer la cantidad de trabajadores que hay en este sector. Sin embargo, hay algunos cálculos que establece que la cantidad es 10 veces más grande que la cantidad de trabajadores de las empresas privadas y públicas juntas. Esto hace que el peso político que tiene obligue a tener presencia en los órganos Ejecutivo y Legislativo.

Durante el Gobierno del MAS estaba definido que un Viceministerio de Minería debería ser dirigido por los cooperativistas y otro, a los sindicalizados.

El documento de investigación señala que la explotación del oro atrae cada vez más a la mayor parte de cooperativas y de cooperativistas, además de que no son solo socios los que prestan sus servicios para los trabajos de explotación del oro, “probablemente, 100 mil personas más trabajan en las operaciones de las cooperativas sin ser socios. Determinar la cifra exacta es imposible por la gran informalidad que rodea al uso de mano de obra en este tipo de minería”.

La Fundación Jubileo cuestiona si estas organizaciones que explotan el oro son empresas, si este sería el caso el impuesto a las utilidades debería ser del 37,5 por ciento, no sólo el 25 por ciento. “Entonces, la subvención por impuestos ascendería a 783 millones de dólares “, puntualizó.