El Gobierno y una de las principales fuerzas opositoras expresaron su disposición al diálogo. La fragmentación de las bancadas obliga a Rodrigo Paz a buscar acuerdos para aprobar la Ley de Inversiones y otras reformas estructurales.
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“Comunicar que vamos a seguir trabajando con los diferentes bloques parlamentarios, las diferentes regiones y con los líderes políticos, porque el esfuerzo es sacar a Bolivia adelante; no es problema solo de un gobierno, es la necesidad de un conjunto de esfuerzos con representaciones regionales, políticas y nacionales”, afirmó Paz.
La declaración fue realizada el lunes durante el lanzamiento del Programa Nacional de Emergencia para la Generación de Empleo-Fase II, efectuado en la Casa Grande del Pueblo. El mandatario remarcó que la magnitud de la crisis económica exige una acción coordinada entre el Ejecutivo, el Legislativo, las regiones y las organizaciones políticas.
“El esfuerzo de sacar Bolivia adelante no es problema solo de un gobierno. Es la necesidad de un conjunto de esfuerzos con representaciones regionales, representaciones políticas y representaciones nacionales. Este esfuerzo se tiene que hacer en función de un momento tan difícil”, sostuvo.
La posición representa un giro respecto al mensaje que Paz pronunció el 6 de agosto en Sucre. Entonces afirmó que su prioridad era construir un entendimiento entre instituciones y no mediante acuerdos partidarios. “Vamos a hacer un acuerdo no entre políticos, sino entre instituciones que tienen que empezar a funcionar y que cumplan con el valor de responder al pueblo”, declaró y provocó el rechazo de las fuerzas políticas con representación en el Legislativo, especialmente en Libre.
Libre ahora deja abierta la puerta
Casi 20 días después de la postura fijada por Paz ante la Asamblea Legislativa el día de los festejos patrios, el clima de opinión también es distinto en el partido de Tuto Quiroga.
El vocero de Libertad y Democracia (Libre), Luis Vásquez Villamor, manifestó su disposición a conversar, después de que el líder de APB-Súmate, Manfred Reyes Villa, propusiera una reunión entre los principales dirigentes opositores para definir una posición frente al Gobierno.
“La disposición de Libre a lograr una comunicación, un diálogo y acuerdos con el país siempre está abierta. Estamos dispuestos a conversar. La democracia es un sistema que se basa en el diálogo, y el diálogo es parte esencial de cualquier gobierno o sistema democrático”, declaró Vásquez a EL DEBER.
El primer paso podría ser una cumbre de la oposición. Reyes Villa confirmó que se comunicó con Quiroga y con el líder de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, para promover el encuentro.
Los tres expresaron inicialmente su predisposición, pero la reunión todavía no tiene fecha. Su realización quedó pendiente debido a que Doria Medina se encuentra fuera del país atendiendo asuntos relacionados con su salud.
Vásquez consideró que cualquier acercamiento deberá tomar en cuenta el papel institucional de las bancadas dentro de la Asamblea.
“La necesidad de hablar y dialogar dentro de la Asamblea siempre es importante. Nosotros, como Libre, nunca hemos cerrado ninguna puerta al diálogo. Si al retorno de don Samuel se convocan reuniones de este tipo, seguramente las consideraremos positivamente”, afirmó.
Una Asamblea sin mayorías estables
El posible entendimiento surge cuando las tres principales fuerzas políticas atraviesan divisiones que dificultan la construcción de una mayoría estable.
Libre, que se perfilaba como el bloque opositor más cohesionado, se fracturó después de que dirigentes de Demócratas, entre ellos Branko Marinkovic y Ernesto Suárez, se distanciaran de la conducción de Quiroga y defendieran la posibilidad de respaldar las medidas gubernamentales que consideren beneficiosas para el país.
Vásquez calificó esa decisión como “transfugio político” y recordó que los legisladores de Demócratas llegaron al Parlamento bajo la sigla de Libre. “Nosotros vamos a tomar una definición como Alianza Libre y como Partido Libre en las próximas semanas”, anticipó.
Las divisiones también alcanzan al oficialismo. El PDC está repartido entre los legisladores que respaldan a Paz, los que se alinean con el vicepresidente Edmand Lara y quienes responden a la estructura orgánica del partido.
Unidad, que a finales de julio rompió su entendimiento con el Gobierno y se declaró una fuerza de “oposición constructiva”, también quedó dividida entre los parlamentarios vinculados a Doria Medina, el sector camachista y un grupo de independientes, algunos de ellos cercanos al oficialismo.
Este escenario obliga al Ejecutivo a negociar los votos para validar los proyectos de ley de la reforma económica que se ha planteado para salir de la crisis. La primera prueba será la Ley de Inversiones y Alianzas Público-Privadas, aunque tanto Unidad como Libre y otras iniciativas parlamentarias apuestan por introducir reformas parciales a la Constitución.

