El gobierno de Alemania confirmó este domingo que dará a conocer una respuesta consensuada con la Unión Europea (UE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tras el intento de ataque con un dron cargado de explosivos detectado en el aeropuerto de Leipzig. El incidente, ocurrido el pasado 4 de agosto, se suma a una serie de amenazas híbridas que han puesto en alerta a las autoridades alemanas y europeas.
La investigación, en su fase final, se centra en esclarecer las circunstancias que rodearon el hallazgo de un dron con material explosivo junto a un avión de carga Antonov, utilizado para transportar suministros militares.
“Estamos a punto de concluir las investigaciones. Existe un amplio consenso en el Gobierno sobre cómo reaccionar y lo expresaremos con claridad en los próximos días”, expresó el canciller Friedrich Merz. El funcionario recalcó que la reacción “no tomará por sorpresa” a los aliados internacionales.
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El ejecutivo alemán evitó públicamente atribuir la responsabilidad a un país específico, refiriéndose al hecho como un “ataque híbrido” y señalando únicamente la posible implicación de una “potencia extranjera”. No obstante, fuentes de seguridad en Berlín sostienen que existen indicios sobre la participación de servicios de inteligencia rusos en la planificación del ataque. Consultado sobre la posibilidad de una reacción proporcional si se confirma la implicación de Rusia, el canciller Merz respondió: “Esperemos a ver qué significa ‘reaccionar de forma adecuada’”.
El incidente de Leipzig ocurrió cuando se localizó un dron equipado con explosivos en las inmediaciones de un avión Antonov ucraniano, empleado para transportar material bélico. Según las pesquisas, el intento de atentado no se concretó debido a una falla en el detonador del artefacto.
Las autoridades también investigan si un segundo dron impactó poco después contra un avión de carga de la empresa DHL, que tuvo que desviar su aterrizaje por el cierre del aeropuerto. El análisis posterior al aterrizaje reveló daños en el estabilizador de la aeronave, incompatibles con los provocados por aves, lo que refuerza la hipótesis de un posible impacto externo.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, describió el episodio como “un escenario típico de ataque híbrido” y subrayó que se mantiene abierta la posibilidad de una implicación extranjera. “Los responsables tendrán que pagar por ello”, advirtió el canciller Merz en otra intervención pública durante la semana.
El aeropuerto de Leipzig/Halle, uno de los principales centros de carga de Alemania, ha sido escenario de incidentes similares en las últimas semanas. El 14 de agosto, los investigadores hallaron otro vehículo aéreo no tripulado equipado con explosivos en las inmediaciones del aeródromo, lo que incrementó la preocupación sobre la seguridad de las instalaciones logísticas y el posible patrón de ataques dirigidos contra infraestructura clave.
El gobierno alemán prepara medidas que, según fuentes citadas por la prensa local, podrían incluir sanciones adicionales y un refuerzo de los controles en coordinación con la Unión Europea. La reacción oficial será presentada en los próximos días, una vez que concluyan las consultas con los socios internacionales.
El canciller Merz aseguró: “Será una reacción de Alemania, pero nuestros socios en la Unión Europea y la OTAN estarán plenamente informados”.
La investigación, que involucra a agencias de seguridad alemanas y organismos internacionales, apunta a esclarecer si los ataques forman parte de una campaña más amplia de desestabilización mediante tácticas no convencionales. Las autoridades han incrementado la vigilancia en puntos estratégicos y recalcan la importancia de mantener la cooperación internacional ante amenazas de carácter híbrido.
