Rubén Barrientos sostuvo que el nuevo comandante no parte de cero, pero deberá asumir de inmediato los problemas de seguridad que afectan al país. Advirtió que la criminalidad se está concentrando en varias regiones y reclamó capacidad de mando para enfrentar el escenario actual.
eju.tv / Video: LHP
El exdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Rubén Barrientos, consideró que el nuevo comandante general de la Policía debe dejar de lado las formalidades propias de su llegada al cargo y concentrarse desde el primer momento en la criminalidad y los problemas de seguridad que enfrenta el país.
El jefe policial explicó que el nuevo comandante no tendrá que comenzar una gestión desde cero, porque la institución ya cuenta con planes operativos y políticas criminales elaborados con anterioridad. Su tarea, dijo, será ejecutarlos y, si corresponde, modificarlos de acuerdo con las necesidades que encuentre.
“Los planes operativos de administración, los POAS, se generan un año antes para que el próximo se ejecute”, explicó.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Sin embargo, Barrientos cuestionó que, pese a la existencia de esos instrumentos, la Policía no haya logrado revertir el incremento de los hechos delictivos. “El problema principal en este momento es la ola delictiva”, sostuvo.
Según el exdirector de la FELCC, uno de los primeros trabajos del nuevo mando debe ser identificar y atender las zonas donde se concentra la actividad criminal, como Santa Cruz, sectores de Cochabamba, específicamente el Chapare, Beni, Pando y algunas provincias. Para Barrientos, esa tarea requiere que el comandante reúna a sus mandos y establezca una estrategia de acuerdo con las características de cada región.

Barrientos sostuvo que la prioridad no debe reducirse al nombramiento del nuevo jefe policial, sino a su capacidad para administrar los recursos humanos y materiales de la institución y obtener resultados.
En ese sentido, consideró que los comandantes departamentales y directores nacionales deben conocer las regiones donde serán destinados y tener experiencia suficiente para responder a las características particulares de cada zona. “Los comandantes que sean nombrados tienen que tener un reconocimiento de su región y segundo, de su institución. De los policías. Que sea un líder, pero en todo el sentido de la palabra”, afirmó.
El experto en seguridad también planteó que el nuevo mando debe evaluar las condiciones operativas de la Policía y los medios disponibles para enfrentar tanto la delincuencia como eventuales conflictos sociales. “Esperemos que el nombramiento de este comandante nos tape la boca a todos, sea un buen administrador de los recursos de la Policía, de recursos humanos, y que le ponga respuestas a estas interrogantes y soluciones a los problemas que hay”, señaló.
Con el cambio de mando policial, la institución debe encarar una etapa en la que, según Barrientos, la prioridad no debería ser la transición administrativa, sino responder a una criminalidad que considera creciente y a un escenario social que puede poner nuevamente a prueba la capacidad operativa de la Policía. “Ellos tienen que ponerse a trabajar ya en los problemas que hay”, afirmó la exautoridad policial.