Instituto de Medicina Nuclear alerta que la crisis del dólar y la falta de presupuesto amenazan su funcionamiento


El tipo de cambio utilizado para adquirir estos insumos en el exterior pasó de 6,96 a 12,50 bolivianos por dólar, situación que elevó considerablemente los costos de operación, según dijo la directora del Instituto Nacional de Medicina Nuclear (INAMEN), Julieta Mariscal.

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Área del INAMEN. Foto: ANF

 

Fuente: ANF / La Paz



 

El Instituto Nacional de Medicina Nuclear (INAMEN) enfrenta una crisis económica, operativa y regulatoria que amenaza su funcionamiento, debido al incremento del costo de los insumos importados, las limitaciones para utilizar recursos del Seguro Único de Salud (SUS) y la falta de presupuesto para sostener y modernizar sus servicios, informó su directora, Julieta Mariscal.

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Uno de los principales problemas está relacionado con la importación de radioisótopos indispensables para el diagnóstico y tratamiento de distintas enfermedades. El INAMEN importa desde Argentina, desde hace más de seis décadas, Tecnesio-99m para estudios diagnósticos y Yodo-131 para tratamientos de tiroides.

Según Mariscal, el tipo de cambio utilizado para adquirir estos insumos en el exterior pasó de 6,96 a 12,50 bolivianos por dólar, situación que elevó considerablemente los costos de operación.

El incremento se trasladó a las tarifas que pagan los pacientes. La empresa importadora aumentó sus costos tres veces durante este año, por lo que el instituto tuvo que duplicar algunos aranceles para intentar sostener sus servicios.

Un estudio que anteriormente costaba 1.000 bolivianos ahora tiene un precio de 2.000 bolivianos. En el caso de la yodoterapia para pacientes con cáncer de tiroides, el costo pasó de 4.500 a 9.600 bolivianos y puede alcanzar los 10.000 bolivianos al incluir la hospitalización.

“Los pacientes con cáncer no tienen los recursos para poder pagar sus estudios y sus tratamientos”, explicó Mariscal a ANF al referirse a las consecuencias del incremento de precios.

Unidad de diagnóstico por imágenes

 

La directora señaló que esta situación provocó una reducción de aproximadamente 50% en la afluencia de pacientes durante agosto de 2026. La caída de la demanda también modificó la planificación de las importaciones de radioisótopos.

Mariscal explicó que anteriormente la agenda de yodoterapia estaba completa hasta fin de año, mientras que actualmente el instituto se vio obligado a limitar la importación de material a una sola vez al mes debido a la disminución de pacientes.

A la crisis de costos se suma una dificultad relacionada con el SUS. Aunque el INAMEN atiende a pacientes de tercer nivel, la directora indicó que las reglas del seguro impiden utilizar los recursos de la denominada “fuente 41” (Transferencias del TGN) para comprar directamente en el exterior el material radiactivo que necesita la institución.

Según Mariscal, durante más de cuatro años el INAMEN utilizó recursos propios para subsidiar la atención de pacientes del SUS. Sin embargo, sostuvo que el aumento del precio de los insumos y la falta de liquidez hacen que esa práctica ya no sea sostenible y coloca a la institución en una situación cercana a la quiebra.

cámara gamma sin funcionamiento por falta de repuesto

 

Equipos antiguos

La falta de recursos también afecta al equipamiento. Los monitores, equipos de medición de radiación y activímetros utilizados por el instituto datan de 1990 y son analógicos. Su funcionamiento se mantiene gracias al mantenimiento y cuidado del personal técnico.

De las cuatro cámaras gamma destinadas al diagnóstico, una permanece paralizada porque requiere un repuesto importado del exterior. La adquisición fue postergada hasta la próxima gestión debido a la falta de presupuesto.

El INAMEN depende del Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz y cuenta con un presupuesto anual de 3,9 millones de bolivianos. De acuerdo con Mariscal, esos recursos cubren el laboratorio clínico y el programa de tamizaje neonatal, mientras que el área de medicina nuclear debe sostenerse con recursos propios.

La directora también alertó sobre las dificultades que enfrentan los pacientes de provincias y áreas rurales para acceder a estos servicios. La normativa del SUS impide que los estudios de medicina nuclear sean derivados directamente desde el primer o segundo nivel, por lo que los pacientes deben acudir al Hospital de Clínicas para obtener una derivación al INAMEN.

Para Mariscal, este procedimiento genera “demasiada espera” y una carga burocrática que dificulta el acceso oportuno a los servicios especializados.

Ante este panorama, el INAMEN planteó al Ministerio de Salud y al Sedes tres alternativas para evitar un mayor deterioro. La primera consiste en establecer un convenio intergubernativo de pago por paciente, similar al modelo utilizado por la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN), mediante el cual el Estado pagaría directamente al instituto por las atenciones realizadas.

La segunda propuesta es gestionar ante la Aduana Nacional un régimen de arancel cero para la importación de material radiactivo, con el objetivo de reducir los costos. La tercera plantea establecer alianzas con programas de voluntariado y empresas privadas para financiar tratamientos de yodoterapia destinados a pacientes sin recursos.

Área de toma de muestras

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