Entre los años 2023 y 2026, once de catorce elecciones presidenciales en América Latina, fueron ganadas por fuerzas políticas con ideologías de derecha. Para las corrientes de izquierda, esta situación constituye un escenario preocupante. Más aún cuando antes del 2023, once países estaban gobernados por distintas corrientes del denominado Socialismo del Siglo XXI.
Las últimas tres elecciones presidenciales en la región, evidencian un avance de fuerzas de orientación liberal: Chile, José Antonio Kast (ultraderecha); Colombia, con Abelardo de la Espriella (extrema derecha), y Keiko Fujimori (anticomunista), en Perú.
El fenómeno ha sido descrito como un “tsunami azul profundo”, donde la derecha avanza con rapidez, y consolida posiciones de poder en varios países del continente. ¿Dónde quedó la izquierda?
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A propósito de este asunto, más de 150 líderes de 15 países, se reunieron en Montevideo, epicentro del pensamiento izquierdista, entre el lunes 17 y el domingo 23 de agosto. Durante la “Semana progresista” se realizaron foros, encuentros y conferencias, con la intervención de líderes y dirigentes de la izquierda regional. Según los organizadores, el objetivo del evento fue “encontrar respuestas comunes frente al avance conservador, la fragmentación internacional, la soberanía tecnológica y las políticas ante el gobierno de los Estados Unidos”.
El programa comprendía diferentes actividades: del 17 al 19 de agosto, el III Encuentro de Mujeres Políticas. El Foro Progresista de Partidos Políticos, del 18 al 20, con la asistencia de representantes de 14 partidos políticos. Y como acto central, del 21 al 23 de agosto, el III Congreso Panamericano de Parlamentarias y Parlamentarios, con la participación de los expresidentes Ernesto Samper y Gabriel Boric; legisladores, ministros, delegaciones internacionales, el Gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, la excandidata presidencial chilena, Jeannette Jara, y tres congresistas demócratas de Estados Unidos.
No cabe duda de que la extrema izquierda atraviesa su peor momento electoral de los últimos veinte años (2005–2025). De aquellos tiempos solo quedan sentimientos de nostalgia, deseos frustrados de prorroguismo opresivo, recuerdos de cuando Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Michael Bachelet, Rafael Correa. Pepe Mujica, los esposos Néstor y Cristina Kirchner, Fernando Lupo y Alejandro Toledo, unos más extremistas que otros, conducían a sus pueblos de forma totalitaria; disfrutaban su irrefrenable angurria de poder. Crearon organismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), solo para propósitos políticos, antes que buscar el desarrollo de sus países. En las actuales circunstancias, ninguno funciona. Los “Foros de San Pablo y Puebla” no serían más que corporaciones agónicas.
El intento de reivindicar a la izquierda política será seguramente un intento persistente; aunque podría ser sepultado si Lula da Silva pierde en las elecciones del próximo 4 de octubre.
Los otros movimientos surgentes no tienen, por ahora, estructura ni doctrina que los respalde, menos una organización que trascienda en el corto plazo. Además, tendrán que enfrentar la influencia enorme de Washington, que retomó el control de Sudamérica, y contrarrestar su inmenso dominio diplomático.
Mario Malpartida
Periodista
