Con este proyecto, el país incrementará en 40% la producción de líquidos y en 13% la producción de gas, revela el gerente de YPFB Chaco, Abel Villegas.
Por eju.tv / La Paz / Video: RTP
Bolivia necesita una inversión de alrededor de $us 1.600 millones para el desarrollo del campo Okinawa, ubicado en la provincia Warnes del departamento de Santa Cruz, con la técnica de estimulación hidráulica (fraking) que le permitirá incrementar en 40% la producción de líquidos y en 13% la producción de gas, reveló el gerente de YPFB Chaco, Abel Villegas.
La inversión financiará la perforación de 90 pozos en la zona que en su máximo exponencial de producción darán al país 110 millones de pies cúbicos por día de gas y 12 mil barriles por día de líquidos.
Ese potencial fue identificado con el pozo Montecristo-9 (MTC-9), que fue ejecutado por YPFB – Chaco con la técnica de estimulación hidráulica que consiste en el bombeo de grandes cantidades de agua mezclada con arena y aditivos químicos a una presión muy alta dentro del pozo para que el gas atrapado pueda fluir libremente hacia el pozo y subir a la superficie.
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“Para hacerlo de manera masiva y tener 5 o 10 equipos trabajando al mismo tiempo, vamos a estar sujetos a la aprobación de la ley. ¿Por qué? Porque Okinawa significa una inversión, en estos 90 pozos, de 1.600 millones de dólares. Es un capital que como compañía necesitamos socios estratégicos y fondos de capital que ya han tocado las puertas de Chaco”, afirmó Villegas durante una entrevista con RTP.
En el proyecto piloto del pozo Montecristo-9 (MTC-9) YPFB Chaco invirtió $us 12 millones, que cubren la terminación del pozo y el traslado de equipamiento especial desde el exterior.
El proyecto aplica tecnología especializada para evaluar y viabilizar la producción de gas y condensado de las formaciones Huamampampa y Los Monos, de edad devónica.
El presidente Rodrigo Paz observa los líquidos obtenidos del pozo Montecristo-9 (MTC-9). Foto: Facebook Rodrigo Paz
Durante un acto en el pozo, el martes, el presidente Rodrigo Paz señaló que Okinawa “es un campo de desarrollo piloto, pero de una modernidad absoluta para Bolivia; es la primera vez que se hace esto en el país”.
“A través del éxito de este campo, vamos a poder no solo aumentar un 13% el gas para Bolivia junto a todo el sector de Okinawa, sino también más del 40% de los combustibles que serán tratados en el país para la venta y el consumo de los bolivianos, tanto en gasolinas como en diésel, o brindar jet fuel para abaratar costos en aeronáutica”, afirmó.
El presidente ejecutivo de YPFB, Sebastián Daroca, señaló que “si los resultados de Montecristo-9 son técnica y económicamente favorables, podremos avanzar con nuevos pozos y ampliar el desarrollo del campo”.
El eje técnico del proyecto es la intervención de formaciones de baja permeabilidad, que requieren procedimientos especializados para producir. El MTC-9 es un pozo piloto que permitirá aplicar esa tecnología en Bolivia y obtener información para determinar si es viable una explotación regular y sostenida. Ese conocimiento servirá para evaluar otros pozos piloto en esta y otras áreas.
YPFB Chaco S.A. precisó que el proyecto tiene un alcance estratégico para la exploración nacional, porque formaciones similares han albergado grandes acumulaciones de gas y petróleo en otras cuencas del mundo. En algunos casos, esos recursos se extienden a escala regional, lo que abre la posibilidad de identificar nuevos plays y reducir el riesgo geológico. Confirmar ese potencial exigirá nuevos pilotos, inversión y estudios geológicos avanzados.
Para concretar estos objetivos, el Gobierno remitió a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que otorga incentivos para el desarrollo de esta nueva técnica de explotación de hidrocarburos.
