Brasil: gane quien gane la Presidencia, el comercio con China se mantendría igual


Aunque el presidente Trump ha mostrado su simpatía por Flavio Bolsonaro y la rivalidad entre Estados Unidos y China sobrevuela la campaña, especialistas señalan que la experiencia de la región demuestra que los alineamientos políticos no necesariamente modifican las relaciones comerciales con Pekín.

El candidato a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), habla con los periodistas durante una parada de la campaña en Alliance Jiu-Jitsu, en São Paulo (Brasil), el 29 de septiembre de 2026.
El candidato a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), habla con los periodistas durante una parada de la campaña en Alliance Jiu-Jitsu, en São Paulo (Brasil), el 29 de septiembre de 2026. REUTERS – Brian Snyder
Fuente: RFI

Washington sigue con atención el resultado de las elecciones en Brasil en medio de una creciente rivalidad con China. De hecho, la competición geopolítica entre Washington y Pekín planea sobre las elecciones presidenciales de este domingo en el país sudamericano. .

El presidente Trump mostró su simpatía con Flavio Bolsonaro en mayo pasado en Washington. China, entre tanto, mantiene su discreción. «Brasil ha separado el discurso político de la práctica comercial», sostiene Wang Huan, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos del principal centro de pensamiento estatal de China, con sede en Pekín.



En realidad, el alineamiento político y económico transcurre por vías distintas, estima, por su lado, Sergio Martín Páez, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

«Las elecciones en Brasil son más importantes para Trump que para Pekín. Está en juego, para Washington, prácticamente un alineamiento total de la región para recuperar plenamente la influencia política, por lo menos con gobiernos afines. Casi todos los países de la región tienen como principal socio comercial a China. Ese alineamiento político, en la medida en que no implique mejoras económicas, probablemente es un equilibrio inestable», sostiene Páez.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Ésa es, en todo caso, la experiencia en la región, comenta la analista María Cervantes.

«Si miramos a la región, por ejemplo, Chile, Perú, Ecuador e incluso Colombia, donde han ganado gobiernos de derecha, ninguno de esos países ha roto relaciones comerciales con China. Todo lo contrario. Incluso [algunos de sus dirigentes] han viajado a China porque quieren incrementar el comercio o quieren darle más valor a las exportaciones hacia China», dice Cervantes.

Pekín representó alrededor del 29 % del comercio de Brasil en los primeros ocho meses de 2026, muy por delante del 11,5 % de Estados Unidos, según datos del gobierno.

«El crecimiento de las relaciones comerciales entre China y Brasil se basó inicialmente en materias primas como el mineral de hierro y la soja. Más adelante, la relación se diversificó con la incorporación del petróleo y la carne bovina. El patrón comercial ha sido que Brasil vende productos de bajo valor agregado y compra a China manufacturas industriales. Es una relación que, en cierta medida, reproduce el esquema comercial que Brasil mantuvo históricamente con Europa», subraya Páez.

La analista María Cervantes comenta el posible impacto que tendría para China una eventual elección de Bolsonaro.

«China ya tiene experiencia con este tipo de gobiernos [de derecha]. Lo que sí podría suceder es que algunas inversiones en sectores estratégicos, que son objeto de preocupación de Estados Unidos, se ralenticen o se dificulten para China», concluye.

Cabe recordar que, durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2018 y 2022, Brasil se mantuvo como miembro de la alianza BRICS que comparte con China.