La cifra supera promedio histórico que es de 362 conflictos por año y refleja la persistencia de la conflictividad en el país.

Productores y transporte protestan en Viru Viru por los bloqueos. Foto Correo del Sur.
El conflictólogo César Rojas Ríos, señaló que Bolivia registró 682 conflictos sociales en 2025 y otros 382 durante los primeros nueve meses de 2026, sumando 1.064 casos, una cifra que supera, de forma considerable, el promedio histórico es de 362 por año.
El experto presentó estos datos en la mesa de análisis “La conflictividad en Bolivia”, durante el Segundo Encuentro Nacional de Politólogos y Cientistas Sociales, llevado a cabo en la ciudad de Sucre, organizado por la Universidad Andina Simón Bolívar.
En su ponencia, titulada “La conflictividad como respuesta a un Estado asincrónico y disfuncional”, Rojas sostuvo que las protestas y los bloqueos reflejan problemas institucionales y compromisos incumplidos, por parte del Estado.
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Cifra
Según los datos expuestos por Rojas, históricamente, Bolivia registraba 362 conflictos al año, con un promedio de casi uno por día. Sin embargo, en 2025 se contabilizaron 682, equivalentes a casi el doble de la media. Asimismo, durante hasta septiembre de 2026 se registraron otros 382 conflictos.
Rojas identificó dos periodos de mayor concentración de conflictos: mayo y junio, y octubre y noviembre. Estas elevaciones estadísticas coinciden distintos periodos de mayor intensidad en las movilizaciones, como los 53 días de bloqueos.
Desde su experiencia en la Jefatura Nacional de Conflictos de la Defensoría del Pueblo, Rojas sostuvo que los bloqueos suelen estar precedidos por largos periodos de incumplimiento de demandas y acuerdos.
El especialista cuestionó que se intente frenar la conflictividad principalmente mediante normas que penalicen los bloqueos y relacionó la persistencia de los conflictos con la incapacidad institucional para responder a las demandas ciudadanas.
Planteó que una eventual reducción en los conflictos, podría lograrse a través de mejoras en el funcionamiento de las instituciones, cumplir los acuerdos alcanzados en las mesas de diálogo y atender las demandas sociales en los niveles municipal, departamental y nacional.
De lo contrario, advirtió, las calles seguirán siendo el último recurso de una población que no encuentra respuestas oportunas.
