Pasajes más caros y menos viajeros: el transporte interdepartamental pierde pasajeros


Los buses salen con alrededor del 50% de ocupación hacia cuatro ciudades del país, según vendedoras de boletos de la Terminal Bimodal. Aunque las nuevas tarifas permiten ajustes de hasta el 35%, las empresas enfrentan dificultades para llenar sus unidades.

Pasajes más caros y menos viajeros: el transporte interdepartamental pierde pasajeros

Los operadores interdepartamentales observan la menor demanda de pasajes /Foto: Internet

Fuente: El Deber



Por Juan Carlos Salinas

 

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En la Terminal Bimodal de Santa Cruz, la venta de pasajes se ha convertido en una tarea más difícil. Los boletos siguen disponibles para viajar a La Paz, Cochabamba, Oruro y Tarija, pero hay menos personas que se acercan a las ventanillas y más asientos que quedan vacíos cuando llega la hora de partir.

Las unidades que cubren estas rutas interdepartamentales salen con alrededor del 50% de su capacidad de pasajeros, según vendedores de boletos consultados en la terminal cruceña. El movimiento es menor y, para intentar completar los espacios disponibles, algunos buses prolongan sus paradas en municipios intermedios.

“Las ventas han bajado. Hay una mayor cantidad de asientos vacíos, por lo que muchas veces las paradas en municipios intermedios duran más para ver si se consiguen más pasajeros”, indicó una vendedora de boletos que ofrecía pasajes a La Paz a no menos de Bs 250.

La escena refleja una dificultad que atraviesa el transporte interdepartamental: los costos de operación aumentan, pero la demanda no acompaña. Las empresas necesitan generar ingresos para cubrir combustible, mantenimiento, repuestos, peajes y salarios, aunque cada salida con menos pasajeros reduce la recaudación potencial.

La presión se produce después de que el Gobierno y los transportistas acordaran una banda tarifaria transitoria con incrementos de hasta el 35%. Sin embargo, el ajuste autorizado no garantiza que las empresas vendan más pasajes ni que recuperen todos sus costos.

Más gastos, menos pasajeros

El diésel es uno de los principales componentes del gasto de los buses que recorren largas distancias. A medida que se encarece el combustible, cada viaje requiere más recursos, independientemente de cuántos asientos estén ocupados.

A este factor se suman los repuestos, los neumáticos, los lubricantes y las reparaciones, además de los peajes y los gastos de personal. En conjunto, estos desembolsos determinan cuánto cuesta mantener una unidad en circulación.

El problema aparece cuando la cantidad de pasajeros disminuye. El bus debe recorrer prácticamente la misma distancia y consumir combustible para llegar a destino, pero los ingresos obtenidos por la venta de boletos son menores.

En términos económicos, esto significa que el costo del viaje debe distribuirse entre menos pasajeros. Para recuperar los gastos, una empresa puede intentar elevar sus tarifas, pero corre el riesgo de perder más clientes si el precio supera la capacidad de pago de los usuarios.

Esa es la disyuntiva que describen los vendedores de la Terminal Bimodal: vender pasajes a precios más altos no necesariamente significa recaudar más si la demanda continúa cayendo.

Pasajes de Bs 250 y una demanda que no despega

En la Terminal Bimodal, una vendedora ofrecía boletos a La Paz a partir de Bs 250. El monto refleja el precio que se manejaba en esa ventanilla al momento de la consulta y no debe interpretarse como una tarifa uniforme para todas las empresas, horarios o categorías de servicio.

Las tarifas varían según el operador, el tipo de bus y las condiciones del viaje. La banda acordada entre el Gobierno y los transportistas establece límites tarifarios, pero no obliga a todas las empresas a aplicar el incremento máximo.

De hecho, la baja demanda puede llevar a algunos operadores a mantener precios inferiores a los topes autorizados para atraer viajeros. Otros recurren a promociones o ajustes de última hora cuando se aproxima la salida y todavía quedan numerosos asientos disponibles.

La decisión tiene una lógica comercial: un pasaje vendido, aunque deje un margen menor, aporta ingresos para cubrir parte del costo del viaje. Un asiento vacío, en cambio, no genera ninguna recaudación.

Pero esta estrategia tiene límites. Si los descuentos son demasiado grandes, los ingresos pueden resultar insuficientes para cubrir el combustible y los demás gastos. Si los precios aumentan demasiado, existe el riesgo de que menos personas viajen.

Una banda tarifaria que no resuelve todo

El 15 de octubre, el Gobierno y la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia acordaron una banda tarifaria transitoria con un incremento máximo del 35% para el transporte interdepartamental.

La medida buscó responder a los reclamos de los operadores por el aumento de los costos, sin trasladar de manera irrestricta toda la presión al bolsillo de los usuarios. El acuerdo contempla diferencias según las rutas y las modalidades del servicio.

Antes de alcanzar ese entendimiento, la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) había propuesto un incremento del 15%, mientras los transportistas defendían la necesidad de un ajuste mayor debido al encarecimiento del combustible y otros insumos.

La nueva estructura tarifaria, sin embargo, no resuelve por sí sola el problema de la ocupación de los buses. El precio autorizado establece un límite para el cobro, pero no garantiza que haya suficientes pasajeros dispuestos a pagar ese monto.

Por eso, la situación observada en Santa Cruz introduce otra variable en el debate: además de cuánto cuesta operar una unidad, importa cuántos boletos se venden y qué ingresos se obtienen en cada salida.

El desafío de llenar los buses

Para los operadores, recuperar la demanda es tan importante como ajustar las tarifas a los nuevos costos. Si los buses continúan saliendo con la mitad de sus asientos ocupados, las empresas tendrán dificultades para compensar el encarecimiento del combustible y el mantenimiento.

Las paradas más prolongadas en municipios intermedios, mencionadas por las vendedoras, muestran uno de los intentos por mejorar la ocupación. Cada pasajero adicional representa un ingreso que ayuda a cubrir una parte del costo del recorrido, aunque no necesariamente compense por completo el gasto adicional de la operación.

La situación también tiene implicaciones para los usuarios. Un mercado con menor demanda puede generar promociones y precios diferenciados, pero el encarecimiento de los insumos presiona en sentido contrario y limita el margen de las empresas para ofrecer descuentos.

La evolución del transporte interdepartamental dependerá de cómo se combinen tres factores: el costo efectivo del diésel, la capacidad de pago de los pasajeros y el nivel de ocupación de las unidades.

Por ahora, en la Terminal Bimodal de Santa Cruz, las ventanillas siguen ofreciendo boletos y los buses mantienen sus itinerarios. La diferencia está en que, según los vendedores, muchos parten con numerosos asientos vacíos y deben detenerse más tiempo en el camino para intentar sumar pasajeros.

El desafío para el sector no consiste únicamente en cobrar más por cada boleto, sino en conseguir suficientes viajeros para que cada salida sea económicamente sostenible.