El reto de Bolivia no es solo tener más mujeres líderes, sino formar a las próximas


El avance del liderazgo femenino en Bolivia plantea una oportunidad para el sector empresarial: no solo abrir más espacios para las mujeres en puestos de decisión, sino preparar a quienes ocuparán esas posiciones en el futuro. Esto exige invertir en formación, identificar el potencial desde los niveles operativos y garantizar que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades de crecimiento, bajo criterios de mérito, capacidad y desempeño. Porque los líderes no se forman al recibir un nombramiento, sino a lo largo de su trayectoria profesional.

En Bolivia, la participación laboral de las mujeres en el área urbana pasó del 51,5% al 69,3% entre 2016 y 2026, un incremento de 17,8 puntos porcentuales. Sin embargo, durante el segundo trimestre de 2026, el 84,4% de las mujeres ocupadas en las ciudades trabajaba en condiciones de informalidad, según el boletín de octubre del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer. Estas cifras reflejan avances importantes en la participación laboral, junto con desafíos para ampliar el acceso a empleos de calidad y oportunidades de desarrollo profesional.

Desde la gestión empresarial, una de nuestras mayores contribuciones es desarrollar el talento que ya existe dentro de las organizaciones. Esto implica identificar a profesionales con potencial, ofrecerles capacitación y facilitar experiencias que los preparen para asumir nuevas responsabilidades. Es especialmente importante que estas oportunidades lleguen también a los niveles operativos, donde pueden encontrarse las próximas líderes de nuestras empresas.



La meritocracia cumple un papel fundamental en este proceso. Promover a una persona por sus capacidades y resultados, independientemente de su género, permite fortalecer los equipos de dirección. No obstante, para que el mérito sea el criterio que determine una promoción, también debemos garantizar que las oportunidades de aprendizaje y crecimiento estén al alcance de todos. No se trata de elegir entre igualdad de oportunidades y excelencia profesional, sino de crear las condiciones para que ambas se fortalezcan.

También debemos reconocer el valor de las mujeres que ya han llegado a posiciones de liderazgo. Su presencia amplía las perspectivas en los espacios de decisión y ofrece referentes para otras profesionales que aspiran a crecer. Abrir camino no significa únicamente alcanzar una posición directiva, sino también contribuir al desarrollo de nuevos talentos, compartir experiencias y demostrar que es posible construir una trayectoria basada en la preparación y los resultados.

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En este contexto, el reciente lanzamiento del Club del 30%+ en Bolivia representa un avance significativo. Esta iniciativa internacional, que promueve una mayor participación femenina en directorios y puestos de alta dirección, reúne a empresas dispuestas a asumir un papel activo en el desarrollo del liderazgo femenino. Su importancia va más allá de una meta de representación: impulsa compromisos, visibiliza el talento y promueve una conversación sobre cómo construir organizaciones con mayores oportunidades de crecimiento.

En Imcruz – Inchcape Bolivia hemos vivido un hito importante con el nombramiento de Michelle Noriega como la primera mujer gerente general de nuestra operación, después de una trayectoria de crecimiento profesional dentro de la compañía. Esta experiencia refleja el valor de desarrollar el talento y reconocer los méritos. Actualmente, las mujeres representan el 63% de nuestra primera línea, ocupan el 33% de las posiciones de liderazgo y alcanzan el 67% de participación en los niveles gerenciales. Estos resultados reflejan la presencia femenina en distintos niveles de responsabilidad y la importancia de continuar generando oportunidades de desarrollo profesional. Nuestra adhesión al Club del 30%+ se suma a este camino de desarrollo e igualdad de oportunidades, junto con nuestro compromiso con los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres (WEPs), cuya evaluación nos sitúa en la categoría «Avanzado».

Desde mi experiencia en gestión de personas, considero que las empresas bolivianas debemos continuar fortaleciendo la formación de los futuros líderes. Esto requiere mirar más allá de las posiciones que hoy ocupan mujeres y hombres, y preguntarnos qué estamos haciendo para preparar a quienes asumirán mayores responsabilidades en los próximos años. La capacitación, el acceso a nuevos desafíos y las oportunidades de demostrar capacidades son decisiones que pueden marcar la diferencia en una trayectoria profesional.

El Club del 30%+ nos ofrece una oportunidad para avanzar juntos en esa dirección. Su mayor contribución puede estar no solo en ampliar la representación femenina actual, sino también en impulsar una cultura empresarial que prepare a las próximas generaciones de líderes.

 

 

Carola Barzón
Directora de Personas de Imcruz – Inchcape Bolivia