La Mamita de Cotoca es el vínculo clave entre Santa Cruz y el catolicismo


Una explicación sociológica sobre la fama de la virgen, la crítica de un pastor, la explicación de un sacerdote y la postura de penitentes que llegan con esperanzas.

EL DEBER, Santa Cruz

imageLas velas son un vínculo entre los fieles y la virgen. En el interior de la parroquia hay un lugar destinado para que los penitentes eleven oraciones a la madre de Dios que los mira con ojos de consuelo.



Las velas están encendidas y arman una ola de llamas parsimoniosas a veces amarillentas, a veces anaranjadas. Este es un rincón especial dentro de la parroquia donde mora la Mamita de Cotoca, una especie de patio de lamentos, de súplicas y agradecimientos de gente que ha llegado a la población que lleva el mismo nombre de la virgen, arrastrando sus problemas y cargando sus mejores sueños.

“Sin ella nos sentiríamos huérfanos”, dice una mujer que tiene un bebé en brazos. La afirmación de ella coincide con lo que un mendigo en la vereda de la iglesia dijo: Aquí vienen ricos y pobres. A la hora de pedir a la virgen todos nos volvemos iguales”, dice, con un tono de sabiduría.

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La fuerza de la Virgen de Cotoca en la comunidad católica de Santa Cruz tiene no solo una explicación religiosa, sino también sociológica.

Rodrigo Barahona, experto en esta materia, explica que la sociedad cruceña está profundamente emparentada con el catolicismo como religión, fruto histórico, cultural y religioso de la Colonia.

Resalta que el mismo nombre de la ciudad (la Santa Cruz) establece una ligazón fuerte con esta religión y la Virgen de Cotoca es el elemento articulador de dicha fe. “Gran parte de la comunidad cruceña se identifica con ella por ser el primer y más importante referente local. El imaginario colectivo cruceño se nutre de su presencia y eso se refleja luego con la participación masiva en ritos y fiestas”, detalla.

Barahona dice que el hecho de que haya diversas vírgenes que encarnan a la madre de Jesucristo evidencia un cierto grado de flexibilidad por parte del dogma católico para tener receptividad en el seno de los feligreses. Lo importante acá es la preservación de los principios rectores del dogma; los santos son un vínculo con dicha creencia y terminan convirtiéndose, al final, en un símbolo ‘identitario’ de la colectividad receptora.

La noche ya ha caído en Cotoca y el párroco Juan Carlos Huaygua sale motivado de la misa que acaba de celebrar con otros sacerdotes que llegaron de varios pueblos cercanos a la ciudad de Santa Cruz.

Huaygua se atreve a asegurar que la Virgen de Cotoca es reconocida en todo el oriente del país y que, a través de la fe, la ven como la madre de Jesús, que es capaz de escuchar las súplicas y de atender las esperanzas de los peregrinos.

Huaygua ha medido de cerca la fe de los fieles, y se ha topado con personas que recibieron los favores de la Virgen, después de que pidieron la curación de enfermedades o mujeres que llegaron para que les conceda la posibilidad de embarazarse.

Esa fama de madre cariñosa hace que la gente llegue en multitud. El sacerdote estima que entre el 7 y el 8, el 14 y el 15 de diciembre, días en los que se desarrolla la mayor romería a pie, desde Santa Cruz hasta Cotoca, se movilizan por lo menos medio millón de fieles.

Al otro lado del camino, el pastor de la iglesia Bautista, Franz Pardo, dice que la Biblia dice que no se debe adorar a imágenes, y dice que es triste saber que la iglesia romana, sabiendo esa verdad, no le enseña a la gente lo equivocada que está eso delante de Dios. “Un pueblo perece porque le falta conocimiento. Ese es el principio básico para el que venera ídolos”, sostiene el pastor bautista.

Pero los fieles a la Virgen de Cotoca aseguran que la veneración no es a la estatua, sino a la madre de Dios que está representada en ella.

El sacerdote asegura que un claro ejemplo de ello es que la madre de Dios presenta diversos nombres en diferentes partes del mundo y que ello obedece a diversas apariciones que hizo a lo largo de la historia y que, como en el caso de Cotoca, fue ahí cuando, según cuenta la leyenda, dos leñadores que se disponían a cortar un robusto árbol, encontraron en medio del tronco la imagen de la Virgen María. Desde entonces, es la patrona de Cotoca y de Santa Cruz

EN LA HISTORIA

Construcción de la Parroquia

La Virgen llegó a ser tan famosa por sus milagros, que en 1799 el deán Toledo Pimentel solicitó licencia al obispo Ochoa, residente en Punata, para la construcción de una parroquia.

La carta

El texto firmado el 19 de septiembre de dicho año decía: «En el partido de Cotoca, vice-parroquia de Paurito, jurisdicción de la ciudad de Santa Cruz se venera con culto privado la imagen de la purísima Concepción, de fama por sus prodigios y favores. Doña Silveria Gayamé aseguró que fue hallada al pie de un árbol grueso en los bosques de Azuzaqué por tres mulatos libres, del servicio de su padre, que anduvieron algún tiempo prófugos en esos bosques. Después de muchos años que la tuvo en su poder, la dio a Lorenza, madre de uno de aquellos, que se la pidió para su devota y compañera.