El presidente/candidato, Evo Morales recorrió durante más de una hora las calles de la ciudad manejando un tractor y luego fue proclamado en un acto en el que aseguró que en Santa Cruz la gente lo quiere mucho. Si anda buscando amor en estos parajes, alguno de sus asesores debería decirle al jefazo ni siquiera se acerque a un tractor, vehículos tan nobles y útiles, pero que en manos del MAS se han vuelto mala palabra, sinónimo de corrupción y nepotismo. Todavía siguen rebotando los cuestionamientos acerca de decenas de tractores que debían ser entregados a campesinos, pero que fueron vendidos a los empresarios y productores menonitas. Varias personas fueron detenidas en relación a este caso, pero el principal acusado, el ex ministro de Agricultura, Hugo Salvatierra, sigue sin dar explicaciones. El otro caso es muy reciente y está vinculado al candidato a senador y máximo dirigente de los campesinos de Bolivia, Isaac Ávalos. Gracias a su “muñeca” un compadre suyo (nada yesca el hombre) tenía un tractor en su poder, vehículo que debía estar sirviendo en las labores del campo, bajo la coordinación de los municipios.
Bajo el Penoco