Es reconfortante saber que los bolivianos estamos representados en el Parlamento por tipos tan machos como el diputado Gustavo Torrico. Definitivamente alguien tenía que pararle el coche a esa señora que de buenas a primeras tuvo la peregrina ocurrencia de venir a pedir que se le haga justicia y que no se cometan atropellos contra su dignidad y su vasta carrera como jurista.
Contrahuelga de Torrico en el Salón Rojo. (izq.). Magistrada Canedo ayuna en el hemiciclo de la camara de diputados (der)
Parece que la magistrada Rosario Canedo no se ha percatado aún en que mundo y que época vivimos. Venir a pedir justicia y respeto a estas alturas muestran la magnitud de su desvarío y tenía que haber alguien que la haga retornar a la realidad.
De Gustavo Torrico tenemos los suficientes antecedentes que lo acreditan como un tipejo que no le tiene miedo a nada ni nadie y no iba a ser una magistrada la que lo haga retroceder.
De su gran hombría dan cuenta las secretarias que fueron despedidas del Parlamento porque no respondieron a sus requiebros cuando cumplió honrosamente las funciones de jefe de bancada del MAS. Recuérdese que una de sus secretarias falleció el año 2004 en un accidente de tránsito cuando ambos volvían en estado ebriedad de Oruro después de cumplir una “misión oficial”.
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Con el coraje que le es característico amedrentó a la familia y logró tapar este asunto y nadie se acuerda de él.
Recientemente tuvimos otro ejemplo de la valentía del “satuco”. De un sorpresivo “izquierdazo” (la derecha la reserva para un próximo viraje) noqueó a un ciudadano que tuvo el atrevimiento de llamarlo “comunista corrupto” y corrió prestamente a refugiarse entre los guardias del Parlamento, lo que muestra que a la vez de intrépido es precavido. También es prudente; guarda una respetable distancia del senador Guido Guardia cuando se cruzan por los pasillos del parlamento.
Todos estos antecedentes muestran que no podía ser otro que Torrico, que no deja que “nadies” le pise el poncho, el que plantee el desafío a la magistrada Canedo. Solo el podía tener la valentía y el arrojo suficiente para decirle a la engrupida señora que uno de los dos sobraba en este mundo y que uno de los dos tendría que salir “con los pies por delante” del recinto parlamentario.
Se trata de un valiente desafío que seguramente pasará formar parte de lo más selecto de los archivos parlamentarios. Eso de agarrarse a trompadas entre parlamentarios estaba muy trillado y el “satuco” siempre innovador mostró que realmente los tiempos están cambiando y que ahora corresponde agarrárselas con mujeres abogadas al servicio de la oligarquía y de mientras mayor edad, mejor.
Naturalmente todos estaremos a la espera de una victoria por knock out del tal Torrico que ha sabido enfrentarse con fiereza a una magistrada que está tan desubicada que supone que en Bolivia debe haber justicia, respeto a los derechos humanos y al debido proceso. La doctora Canedo debiera darse cuenta que estos son conceptos neoliberales y anacrónicos que están siendo barridos por el proceso de cambio masista.
Es una pena que a Gustaco Torrico, que ha gastado su lengua lamiendo las zapatillas futboleras de Evo, nadie lo haya postulado a la reelección pero estamos seguros que dentro de las listas del MAS existen otros de igual o mayor valentía que lo emularán con creces y nos mostrarán todo lo que pueden ser y hacer en el próximo periodo parlamentario. Mientras tanto tenemos todavía algún tiempo para seguir viendo lo macho que es el “satuco.