Aeródromo para OVNIS, la siguiente promesa


No es raro que un candidato ofrezca el oro y el moro para captar votantes. Nadie puede afirmar que no adolece de esa tendencia tan característica en la política boliviana pero Evo Morales está aplicando esa tan reprochable costumbre “hasta las últimas consecuencias” y promete a diestra y siniestra, faraónicos e irrealizables proyectos

imageEl Presidente Evo Morales en el cierre de su campaña política en Cobija, ayer sábado (foto Abi)

Lanza tantas promesas y con tal desfachatez que los votantes podrían tener motivos más que suficientes para dudar de su cordura. Primero quiso engatusarnos con un satélite artificial al que le puso hasta nombre. Ahora sabemos que no se trató más que de una patraña, no porque el proyecto fuera irrealizable, sino porque económicamente no es viable.



Por de pronto, el satélite solo está sirviendo para que frondosas “comisiones” del Viceministerio de Telecomunicaciones viajen a China dicen que para observar in situ la forma en que es construido el artefacto que pondría el nombre de un líder indígena en el espacio.

Luego vino el “tren bala” que dicen permitiría viajar entre las ciudades de Oruro y La Paz gracias a las maravillas de la modernidad en aproximadamente una hora. El problema radica en que Evo no explicó si existen estudios, desde económicos hasta medioambientales o si hay financiamiento además de otros aspectos que debieran ser considerados hasta para instalar una tienda de barrio.

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Además Evo cree que los maestros de Bolivia son unos tarugos de campeonato y se tragarán muy fácilmente la píldora de las computadoras portátiles. El propio ministro de Educación, Roberto Aguilar, fue pescado en curva y cuando fue consultado sobre este ofrecimiento, en buenas cuentas dijo que no sabía de donde diablos había salido la idea ni a que se refería concretamente su jefe presidente y actual candidato.

Por otra parte no deja de ser paradójico que ofrezcan computadoras precisamente a un sector al que su ex ministro de Educación, Félix Patzi, les confiscó sus aportes sindicales para adquirir computadoras con sobreprecio y que ahora no se sabe donde están.

Este fin de semana ofreció en Cochabamba un tren subterráneo que una las poblaciones de Quillacollo, la capital departamental y Sacaba. No se quedó ahí; ofreció también un tren eléctrico que una Cochabamba con el Valle Alto, es decir Punata, Cliza y otras poblaciones.

Se quedaron perplejos los cochabambinos viendo que sus más exuberantes aspiraciones habían sido desbordadas con creces más aún cuando recientemente Evo prometió construir el “aeropuerto internacional” más grande del país en la región del Chapare.

Sin embargo, escépticos como son, los cochabambinos le habrían dicho a Evo que con que les arreglara el problema del agua y se apareciera lo menos posible, era más que suficiente.

Lo que hace Evo ya no es demagogia, entendida como la intención consciente de embaucar a un electorado que supone esta plagado de estúpidos (que también los hay). Sus promesas son nada más que la expresión de una situación mental que bordea lo patológico. Por tanto no hay que sorprenderse que de pronto prometa la construcción de un aeródromo para OVNIS en Orinoca, ¿por que no? si hablar es gratis.