Las relaciones entre la ética y la política han sido motivo de debate desde tiempos inmemoriales y los filósofos griegos dedicaron gran parte de sus cavilaciones para dilucidar este tema, escabroso como el que más. Existen personas que opinan que la ética es inseparable de la práctica política y como es de suponer han provocado las carcajadas de algunos que siempre andan merodeando por los círculos de poder.
Guillermo Beccar (izq) y Peter Maldonado (der)
A Maquiavelo se le atribuye injustamente una frase que jamás dijo: El fin justifica los medios. Sin embargo estas palabras han llegado a ser el paradigma para muchos que consideran que todo medio o método es válido para alcanzar ese fin supremo que es la conquista o el mantenimiento del poder.
La frase fue atribuida al florentino por algunos personajillos que posiblemente querían justificar sus turbias acciones y hasta darles un carácter teórico. Pero es preciso aclarar ciertos aspectos. Si bien Maquiavelo sostuvo que el gobernante debe recurrir con frecuencia a muchos recursos que podrían ser considerados vedados o non sanctos no se debe olvidar que el objetivo al que se refería es el bien común.
Los cortesanos de la política han existido siempre pero en el último tiempo han proliferado. Nos referimos a aquellos politiqueros cuyos medios son malos como malos son también sus objetivos. La imagen que tenemos de los políticos no es precisamente la de unos angelitos que están dispuestos a sacrificarse por la mayor cantidad de años posible asumiendo la dura e incomprendida tarea de representarnos en el parlamento y el gobierno.
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Por el contrario. la gente considera que los políticos, con honrosas excepciones, lo que buscan es enriquecerse lo más rápidamente posible y llegar a situaciones expectantes sin reparar en medios ni métodos.
Individuos como Guillermo Beccar, Michiaki Nagatani o Peter Maldonado (solo para citar algunos porque los hay iguales y hasta peores) lamentablemente no hacen más que confirmar una visión de los políticos que las más de las veces es negativa. Para ellos la ética no es más que una lejana o desconocida referencia. Y no es que las personas no tengan derecho a cambiar de opinión o reconocer que se equivocaron en determinadas opciones, lo que molesta es el descaro y la ambición de algunos para no dejar el curul o la pega ofreciéndose al mejor postor.
Beccar tuvo un buen olfato para ubicarse muy oportunamente junto al MAS, pero muy pronto, cuando sus expectativas no fueron satisfechas, acabó alejándose de ese partido. Intentó arrimarse a Román Loayza, otro disidente del MAS y logró ser incluido como candidato a la vicepresidencia pero al parecer su intención era más de satinaje y a última hora volvió a darse la vuelta.
Ahora parece decir labor cumplida y nuevamente busca acomodarse junto al MAS en procura de alguna prebenda en reconocimiento a lo bien que hizo su tarea.
Nagatani colgado del MNR, ejerció la presidencia de la Comisión de Relaciones Internacionales gracias a su obsecuencia con el MAS y logró también ubicarse como candidato a la vicepresidencia por MUSPA, con el único objetivo de mantener su esmirriado protagonismo político pero cuando vio que la cosa no era viable decidió, como las ratas, abandonar el barco y dejó a Ana María Flores como novia de pueblo, lista y alborotada.
El caso de Peter Maldonado adquiere contornos grotescos. Dejó UN y ahora con otro partido quiere obtener un puesto parlamentario utilizando métodos que hubieran avergonzado al más inescrupuloso de los políticos. Salvando cualquier tipo de consideración ética se ha zambullido en los más fétidos barrizales y convoca a un “voto cruzado” a su favor.
Lo curioso es que convoca a votar por el candidato del que supuestamente es opositor (Evo Morales), sin duda espera recibir alguna tajada y la simpatía de los masistas.
Es lamentable que gente joven, con cierto estudio y formación, se llenen la boca criticando a los «viejos políticos» y execrando del llamado sistema tradicional, pero en sus actuaciones se muestran como prostitutas de la política, ¿como serán en 10 o 20 años con mas «experiencia»?
Sin embargo, a este tipo de «líderes» se les debiera recordar que el ciudadano no apoya estos burdos intentos por obtener una tajada del poder y aunque no lo crean, considera que debe existir una necesaria correspondencia entre la ética y la práctica política.