La campaña sin pausa


El presidente es el candidato en eterna campaña y sigue esquivando el cuerpo a las tareas de gestión pública, mientras la oposición fracturada duerme…

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Evo y las «organizaciones sociales» en la casa campestre de Cochabamba ya definieron estrategia electoral 2010.



Intentar dar vueltas mil veces al asunto para explicar el porque de la contundente victoria de Morales resulta hasta ocioso. Más importante es ver lo que se viene y cual será el talante con el que actuará en el futuro. De entrada parece que Evo prefiere seguir siendo el candidato en eterna campaña y le viene esquivando el cuerpo a las tareas de gestión pública.

No otra cosa significa la mención del levantamiento del secreto bancario como si fuera la tarea más importante de su segunda gestión al frente del gobierno. Ocurre que en el presidente el discurso confrontacional es algo intrínseco y el anuncio significa decirle a los opositores que se cuiden.

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En su primera conferencia de prensa luego de conocerse los resultados preliminares de las elecciones del último domingo, Evo intentó mostrarse conciliador en algunos aspectos pero falló en el intento. Sus blancos fueron nuevamente el presidente peruano Alan García y los líderes de partidos de la oposición a quienes con su soberbia exacerbada, calificó de «basura» política.

La aprobación de una ley de investigación de fortunas que incluya el levantamiento del secreto bancario es necesario si puede aportar a investigar y sancionar los hechos de corrupción cometidos en este y en pasados gobiernos, pero parece que a Evo no le interesa mucho esto y su propuesta está más dirigida a lograr un nuevo impacto mediático y a mantener a los opositores en un estado cataléptico.

En primer lugar se debe indicar que el secreto bancario está garantizado por la nueva Constitución Política del Estado aprobada por el MAS. Por otra parte el secreto bancario no significa una barrera infranqueable para proteger oscuros negocios; puede ser levantado mediante una orden judicial.

Naturalmente el levantar el secreto bancario no debe significar que cualquier persona pueda llegar a un banco y, así por así, averiguar cuanto dinero tiene depositado un vecino al que le tiene bronca o que un delincuente pueda apersonarse y preguntar por las cuentas de los ricos para dar el golpe.

Pero parece que para el presidente Evo Morales todas las cosas son muy fáciles quizás tomando en cuenta los resultados de los comicios y la actuación de una oposición por demás miope que en realidad se encargó de calentarle el horno mediante una ley de convocatoria a elecciones hecha a su gusto y medida.

Todavía se está muy lejos de ver cuales serán las consecuencias de la votación del domingo pero es también evidente que Morales no pierde el tiempo y ya ha comenzado a lanzar sus globos de ensayo dirigidos a lograr lo que más le interesa así diga lo contrario: ser reelecto de manera indefinida.

No otra cosa significa que a cada paso esté afirmando, sin que nadie se lo pregunte, que puede ser reelecto el año 2015 porque se lo permite la nueva Constitución pero según dice él no estaría interesado.

En este caso Morales tiene la razón y todo gracias a una oposición que pactó con el MAS la mencionada ley, según dijeron en ese momento para evitar un mal mayor al país pero terminaron cayendo en la trampa del oficialismo.

En la ley transitoria de convocatoria a elecciones se indica que se considera como primera gestión a la que se realice después de aprobada la nueva constitución y Evo que esta enamorado del poder, difícilmente puede soslayar el tema y, de hecho, ya lo ha planteado y puesto en la agenda política. 

Por tanto la oposición debiera despertar y sacar enseñanzas de la derrota. Serán minoría en la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional pero si actúan con inteligencia y cohesión puedan dar una digna batalla. Por ahora el reto inminente son las elecciones de abril próximo. El MAS y Evo siguen en campaña y hasta han nombrado precandidatos para algunas prefecturas, así que no hay tiempo para lamentaciones y los opositores deben ponerse a trabajar evitando los errores del pasado.