Leopoldo Fernández Ferreira: “¡Cómo podría yo querer fugarme! Eso sería hacerle el juego al Gobierno”


EXPREFECTO DE PANDO ENJUICIADO POR EL CASO PORVENIR.

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Fernández dice que no escapó a Brasil cuando pudo, porque asegura que no es culpable.



EL DEBER, LA PAZ

entrevista

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Leopoldo Fernández, el exprefecto de Pando, habló con EL DEBER sobre su retorno a Cobija, luego de casi siete años.

_Una inspección lo lleva a Cobija después mucho tiempo, ¿qué fue lo primero que pensó cuando lo supo?

Una luz de esperanza. Toda vez que en este juicio no tuvimos la garantía del juez natural dentro del debido proceso, vemos esta inspección ocular in situ como la gran oportunidad para que el tribunal en pleno, que, paradójicamente, desconoce el lugar, pueda tener una mejor comprensión del hecho a juzgar.

_¿Cuándo será el viaje y qué es lo que debe hacer allá?

A convocatoria del tribunal, todas las partes actuantes debemos estar en Pando los días 25, 26 y 27 de este mes, para cumplir con esta importante etapa del juicio.

_¿Qué siente Leopoldo Fernández al regresar a Cobija?

Por supuesto que llegar a la tierra natal después de casi siete años es motivo de indescriptible alegría y emoción singular.

_¿Pensó alguna vez que ya no regresaría a su tierra natal?

La convicción de nuestra no responsabilidad en los delitos que se nos imputan, permitieron tener siempre la certeza que al tiempo del esclarecimiento de los hechos estaríamos de regreso en nuestro Pando querido.

_¿Qué recibimiento espera?

No existe programación.

_¿Cuánto ha cambiado usted desde que se fue de Cobija detenido por el ministro Juan Ramón Quintana, en persona?

¡Ay, Quintana! Cada día más esquizofrénico… Con el transcurrir del tiempo, más aún en estas circunstancias difíciles, uno va cambiando. Se adquiere fortaleza espiritual y madurez en detrimento de lo físico y la salud.

_¿A dónde llegará durante su estadía en la capital de Pando?

Como correspondía, nuestro tribunal, a pesar de la terca oposición de la acusación particular del Ministerio Público, determinó que la condición de detención domiciliaria no varía.

_¿Usted lucha contra un cáncer, cómo anda esa pelea?

Sin tregua. Una vez lo señalamos —y hoy lo ratificamos— que no me aferro a la vida, pero tampoco le abro los brazos a la muerte haciéndole las cosas tan fáciles. Lucharé por mi vida como estoy luchando estos años preso y sin sentencia por un delito que no cometí.

_Han aumentado el número de escoltas policiales que tiene después de la fuga del peruano Martín Belaunde, ¿cómo ve esa medida?

Todo es una farsa, algo que no tiene sentido. Después de tantos años y sin prueba alguna que me incrimine, ¡cómo podría yo querer fugarme! Sería hacerle el juego al Gobierno.

_¿Alguna vez le ofrecieron un proceso abreviado?

La representante del Gobierno en el caso Porvenir ha insinuado aquello. Sin embargo, comprenderán que no podemos consentir para transar con nuestros principios de vida.

_Si retrocediera el tiempo, teniendo tan cerca de Cobija a Brasil, ¿volvería a confiar su suerte en la justicia?

Nosotros vivíamos, prácticamente, a pasos de la frontera con Brasil, en nuestra natal Cobija, pero elegimos quedarnos para enfrentar el juicio que el Gobierno nos había planteado.

Creemos haber tomado la decisión correcta y hoy haríamos lo mismo, porque no es tan importante que el gobierno me declare culpable, como que el país me sepa inocente.