
Según el estudio, Mercurio podría realmente morir en los próximos mil millones de años, aunque su ‘víctima’ no sería la Tierra, sino el Sol o Venus, con los que podría chocar entre 90 y 100 millones de años después de la desestabilización de su órbita. Según explica Zeebe, la posibilidad de esta colisión es bastante pequeña, de un 0,6%, pero existe.
Mientras tanto, a la Tierra y a los demás planetas del sistema solar no corren riesgo de desplazamiento orbital. Nuestro planeta se quedará en su lugar, incluso varios miles de millones de años después de que su superficie ya no sea capaz de albergar vida debido al aumento de la luminosidad del Sol y el agotamiento de los recursos.
Fuente: ActualidadRT
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