Oír es un derecho, pero en Bolivia estamos lejos de garantizarlo


Un pequeño dispositivo electrónico puede ayudar a mejorar la audición, pero ¿te imaginas dejar de oír sólo porque no tienes dinero?. Los programas de salud no incluyen la detección oportuna de hipoacusia y sordera.

Oír es un derecho, pero en Bolivia estamos lejos de garantizarlo

La Paz, 25 de febrero (ANF).-  Oír es un derecho y así se lo reconoce en muchos países que  cada 25 de febrero celebran el Día Internacional del Implante Coclear.  En Bolivia estamos lejos de garantizar ese derecho y este día no figura en agenda.
¿Te imaginas dejar de oír sólo porque no tienes dinero?, pregunta Rubén Rodríguez, un joven con hipacusia disminución de la capacidad auditiva que durante toda su vida tuvo que soportar la discriminación por su discapacidad.
Actualmente estudia comunicación social en la UMSA, pero para llegar a ese punto tuvo que enfrentar muchas dificultades. Me trataban como a un retardado mental, otros me tenían lástima y, en general, tenía la sensación de estar en medio de una sociedad con sordera extrema, incapaz de entender mi discapacidad, afirma.
El Día Internacional del Implante Coclear, no está en agenda en Bolivia. Esta fecha conmemora el aniversario del primer implante realizado por los doctores franceses Djourno y Eyres en 1957 y es una buena oportunidad para afirmar que oír es un derecho.  Desde entonces, este implante ha posibilitado la audición a cerca de medio millón de personas con sorderas profundas neurosensoriales en todo el mundo.
En Bolivia el implante es virtualmente inaccesible.  Solo hay una ONG que se encarga de traer médicos especializados para hacer la operación y cuesta alrededor de 25 mil dólares, explica Rodríguez a ANF.
Quien se somete al implante debe seguir un complicado proceso posoperatorio de adaptación al aparato coclear hay que calibrarlo, si falla pierdes la audición definitivamente, y si funciona hay que reeducar el oído, no es como usar un audífono o ponerte unos lentes.
El implante coclear es un pequeño dispositivo electrónico que ayuda a mejorar la audición en las personas logrando transformar las señales acústicas a eléctricas con el fin de estimular el nervio auditivo..
 Pero acceder a un implante es como soñar con  despierto, afirmó Rodríguez y reclamó la falta de programas de salud para atender a las personas con discapacidad auditiva que lo único que esperamos es tener la oportunidad de mejorar nuestra calidad de vida.
Cada vez más países promueven programas públicos de salud para la detección oportuna y la atención integral de los recién nacidos con diagnóstico de hipoacusia y sordera.  En América Latina existen muchos centros estatales de referencia que ofrecen pruebas gratuitas de tamiz auditivo que se practican durante los primeros 28 días del nacimiento de  un bebé.
La falta de este tipo de programas complica la vida de muchas personas. En mi caso tardaron mucho en diagnosticar la hipoacusia, crecí en medio de mucha discriminación, afirmó Rodriguez. 
Una de las razones por las que decidió estudiar comunicación social es para crear contenidos que expliquen el impacto que tiene una discapacidad.  Y mientras estudia, no se ha quedado de brazos cruzados, hace ya varios meses ha promovido la creación de una asociación de personas con discapacidad auditiva para escucharnos entre nosotros y enfrentar la sordera de la sociedad.
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Fuente: noticiasfides.com