“Las evidencias indican que las decisiones relacionadas con los asuntos internos se toman en otros ámbitos y corresponde asumirlas a una persona muy cercana al presidente Morales, que prefiere atribuir los errores a siniestras conspiraciones del imperialismo o a una “derecha” cuyas características resultan demasiado difusas”.
(Interior Palacio de Gobierno, La Paz)
Es muy conocido el cuento aquel en el que a un rey muy incauto además de soberbio, le venden un traje que, le dijeron, solo podía ser visto por aquellas personas de inteligencia superior y resultaba invisible para los tontos. Por pretender aparentar lo que no era, el rey acabó haciendo el ridículo al andar por el palacio en paños menores.
Es muy fácil encontrar ciertas similitudes con lo que sucede en el vetusto caserón conocido como el “Palacio Quemado”, cuyo inquilino desde hace cuatro años ha sido convencido de que es un visionario, un predestinado. Sin embargo, resulta por demás evidente que alguien lo está manipulando haciéndole creer que hay cosas que con su suprema inteligencia solo él puede ver.
A la luz de los últimos acontecimientos ha surgido con fuerza una pregunta: ¿Quién está realmente gobernando Bolivia? Pareciera que Evo Morales reina pero no gobierna. Que está relegado a la función de una simple pantalla. Que viaja por todo el territorio nacional entregando polifuncionales deportivos y se traslada al exterior presentándose como el “defensor de los pueblos indígenas” o “defensor de la madre tierra”.
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Pero las evidencias indican que las decisiones relacionadas con los asuntos internos se toman en otros ámbitos y corresponde asumirlas a una persona muy cercana al presidente Morales, que prefiere atribuir los errores a siniestras conspiraciones del imperialismo o a una “derecha” cuyas características resultan demasiado difusas.
En pasados gobiernos se hablaba de “entornos” que influían de manera no siempre positiva en el mandatario de turno y frecuentemente lo inducían a cometer errores de los cuales ellos podrían, en el futuro, obtener beneficios políticos.
En la actualidad se hace cada vez más recurrente la versión sobre la existencia de un entorno palaciego cuya cabeza más visible sería el vicepresidente Álvaro García y que ha dibujado un mundo de ilusión alrededor de Evo Morales. Este entorno tendría la habilidad, característica de todos los cortesanos, de hacerle creer a Evo Morales que es él quien tiene las riendas del poder y toma todas las determinaciones.
Desde que llegó al gobierno Evo Morales, han sido recurrentes las denuncias sobre supuestos intentos de desestabilizar su gestión, incluso hasta para asesinarlo. Las versiones en casi todos los casos resultaban grotescas y poco creíbles lo que refuerza la certeza de que alguien trataba de marearle la perdiz a Evo.
Le diseñaron un país a la medida de sus sueños que quisiéramos creer eran bienintencionados pero resulta que la vida no es sueño, así lo haya dicho Pedro Calderón de la Barca. Siempre llega el momento de despertar y es el momento en que nos percatamos que quienes realmente conspiraban eran quienes denunciaban las supuestas conspiraciones.
No deja de llamar la atención de que algunos funcionarios gubernamentales retrasen la solución de los conflictos hasta llegar a un punto en que para hacerlo se requieran muertos y heridos como ocurrió en Caranavi. ¿Hay alguien en el gobierno que está jugando a una posible sucesión?