Después de una serie de bravuconadas del presidente Evo Morales respecto al vecino país, llegó la hora de dar marcha atrás abruptamente, tras varias señales de enrarecimiento en la relación comercial bilateral, sobre todo en lo tocante a la exportación de gas natural.El anunciado retiro de embajador acaba de quedar anulado y el representante de Bolivia ante el Palacio de Planalto volverá a Brasilia, mientras el ministro de gobierno Carlos Romero dice sensatamente que “hay políticas de Estado que deberían trascender a los gobernantes de turno… (los negocios) no deberían verse interrumpidos o desnaturalizados por la concepción ideológica”.Lástima que esto sólo sea tenido en cuenta después de hecho el daño, por la descontrolada verborragia presidencial que crea fricciones innecesarias con otros gobiernos de la región.Verborrea que no es solamente una inclinación personal del mandatario cocalero, sino parte de un estilo que acompaña al proyecto político autoritario-populista, que suele producir caudillos parlanchines y payasescos…[email protected]