Con el tono paternalista y elemental en el que suele hablar en las provincias rurales del altiplano (el gobernador paceño Félix Patzi diría que trata a sus oyentes como “idiotas culturales”), el vicepresidente Álvaro García Linera dijo que ni el presidente Evo Morales ni él tienen plata, al tiempo de preguntar: “¿Con qué dinero estamos haciendo casas para la gente que necesite? ¿No se te ocurre?”.A continuación siguió un discurso sobre los presuntos beneficios de la nacionalización de los hidrocarburos, falacia que hemos desmontando en reiteradas ocasiones y que no merece mayor refutación, teniendo en cuenta que los ingresos extraordinarios se debieron a los precios fijados por el mercado capitalista internacional, a las reservas gasíferas encontradas por gobiernos anteriores y al marco normativo establecido en la Ley del IDH, aprobada con los votos en contra del MAS.Lo interesante del caso es reparar en la afirmación-boomerang lanzada por el segundo mandatario sobre su presunta austeridad personal, nada consistente con el crecimiento patrimonial del ¡1.000%! que muestran sus declaraciones juradas de bienes.Lo cierto es que el modelo del socialismo del siglo XXI incluye el enriquecimiento ilícito de élites burocráticas y seudo-empresariales, que en el caso boliviano bien podrían incluir al personaje de marras…[email protected]