Tras 11 años de ejercicio del poder, el régimen de Evo Morales ha perdido capacidad de innovación y repite sus guiones una y otra vez. Es el caso de la denuncia gubernamental sobre un supuesto plan de “magnicidio” que suena demasiado parecida a otras anteriores, particularmente las efectuadas durante el bienio 2008-2009. Conociendo los detalles risibles de la nueva denuncia (una adolescente que se ofrece vía e-mail para el operativo) es imposible no recordar otra hecha años atrás en Santa Cruz, contra un par de jóvenes “metaleros” detenidos con un rifle de cacería a algunas cuadras del lugar donde Morales iba a dar un discurso.Lo obvio es pensar en una cortina de humo, sobre todo en momentos en que la administración evista se encuentra jaqueada por descontentos generados por su propia ineptitud y desidia (desabastecimiento de agua potable, accidente de LaMia en medio de sospechas de favoritismo presidencial). Pero veamos un poco más allá. Así como la denuncia del 2008 fue un globo de ensayo precedente al más refinado “caso terrorismo”, con el que se neutralizó a la oposición autonomista cruceña, podríamos estar ante un tanteo preliminar conducente a criminalizar a los sectores contestatarios de la clase media paceña, movilizados por la crisis del agua. No en vano se remarca que la adolescente en cuestión “vive en la zona sur” y “en un condominio cerrado”, apuntando a una evidente tipificación social burguesa.El guión de fondo apuntaría a instalar en el imaginario una suerte de lucha de clases por el agua, donde los movilizados serían estigmatizados como “culitos blancos” que protestan por sus jacuzzis, de acuerdo a un tuit precoz o demasiado explícito de uno de los operadores oficialistas en Internet… [email protected]