Los psicotrópicos circulan en buses, fiestas, taxis y escuelas


Los fármacos para modificar temporalmente el ánimo y conciencia, conocidos como psicotrópicos o benzodiazepinas, circulan en colegios, buses, fiestas, locales y taxis.

La Defensoría Municipal de la Niñez y la Oficina Jurídica para la Mujer (OJM) alertan sobre el riesgo de estas sustancias e instan a las mujeres a no aceptar refrescos, comida y ni siquiera un chicle de desconocidos, amigos y conductores.



 

Denuncias

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Los estudiantes de un colegio nocturno podían comprar un psicotrópico, que sólo se debe suministrar con receta médica, con la misma facilidad que un caramelo, según constató el plan preventivo “Mochila Segura”, en un operativo el año pasado.

El representante de la Defensoría de la Niñez, Juan Carlos Sánchez, confirmó este hecho.

“Al inicio, no sabíamos de qué se trataba, pero lo identificamos. La Policía hizo el decomiso, pero como no había un delito y sólo se trataba de portación de una sustancia prohibida, se destruyó y nada más”, manifestó Sánchez.   

Asimismo, indicó que recibieron denuncias de la población de un supuesto vendedor en la zona norte, fuera de varios colegios.

Se trataba de dulces con droga que dormían a la gente. “Fuimos al lugar y buscamos pero nunca lo encontramos. No sabemos si lo alertaron o qué pasó”, agregó.  

El funcionario recomendó jamás recibir nada de personas desconocidas y no confiar demasiado en compañeros, amistades y familiares.

En otro caso, seis estudiantes de un colegio de la zona sur de la ciudad descubrieron que fueron engañadas por una amiga que las dopó para que fueran ultrajadas por sus compañeros sin que puedan recordar lo ocurrido para iniciar acciones legales.

La compañera invitaba a sus amigas y amigos de curso a su casa para “compartir” bebidas alcohólicas. Al terminar la fiesta, las colegialas despertaban desnudas en una cama.

Al principio, ninguna víctima se animaba a decir nada. Los ultrajes se descubrieron cuando una de las víctimas contó lo ocurrido y cinco más declararon que les pasó lo mismo.

La investigación reveló que la compañera que organizaba las reuniones en su casa negociaba  ultrajar a sus compañeras a cambio de dinero.

Además, elaboraba el plan para dopar a sus compañeras y que éstas no recuerden el vejamen.

A pesar de las declaraciones de las víctimas, la Fiscalía consideró que no existían pruebas suficientes para acusar a la estudiante y la justicia le dio una sanción mínima.

Además, por el tiempo que transcurrió, no se pudo comprobar por laboratorio que las estudiantes fueron dopadas, porque la sustancia química ya no estaba en su organismo.

La mayoría de estos hechos queda en la impunidad por dos motivos. Uno es que las mujeres sienten vergüenza y temor de denunciar. En tanto, aquellas que sí se atreven, con el tiempo abandonan el proceso por falta de dinero, apoyo o porque los operadores de justicia les ponen demasiadas trabas, manifestó la abogada de la OJM, Jinky Irusta.

 

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Pastillas de benzodiazepina decomisadas por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico.
David Flores

En una fiesta

Una joven de 18 años fue auxiliada por un grupo de vecinos cuando era vejada. La víctima contó que salió a compartir con unos amigos y, cuando estaba por irse a su casa, dos de ellos le invitaron “el último trago”.

La joven aceptó y de pronto perdió el conocimiento. Los dos amigos la llevaron en un taxi hasta un lugar alejado y la violaron. Unos vecinos se percataron de la situación y capturaron a uno de los sospechosos.

La Policía llegó al lugar y encontró a la joven aún inconsciente. En este caso, los pobladores declararon como testigos pero el caso no avanzó.

Pese a los testimonios y la flagrancia del hecho, los agresores fueron liberados pocos días después. La víctima se enfrentó a muchas dificultades legales, sociales y psicológicas.

Las activistas por los derechos de la mujer y la Defensoría del Pueblo observan que el sistema de protección, compuesto por los servicios legales integrales, policía, fiscalía y juzgados, no resguarda oportunamente a la víctima, tampoco le da la confianza necesaria ni sanciona a los agresores.

 

Hay reticencia a la denuncia

La abogada del Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE), Carmen Arispe, informó que de todos los casos que reciben sólo entre el siete por ciento corresponden a vejaciones en estado de inconsciencia. Existe aún demasiada reticencia para denunciar estos hechos, principalmente, porque la víctima no recuerda lo ocurrido y no tiene muchas pruebas.

“Cuando los agresores son personas extrañas es más fácil para las víctimas de denunciar que cuando se trata de alguien conocido o cercano”, dijo Arispe.

Sin embargo, el hecho que el agresor sea desconocido también genera conflicto en el proceso penal. “Se hace denuncia contra autor o autores, se hacen los exámenes médicos y el peritaje sicológico, pero suele quedar ahí”, añadió.

En ocasiones capturan al agresor, pero cuando vuelve a incidir en el delito. Arispe explicó que la falta de prontitud en la denuncia también es un motivo que genera conflictos en el proceso, pues falta la pericia médica.

 

RIESGO EN BUSES

Los psicotrópicos también se utilizan en los buses que hacen viajes departamentales. Usualmente, las víctimas reciben comida o bebida que les invitan sus agresores y despiertan en su destino, pero sin sus pertenencias de valor.

Se recomienda a la población evitar recibir cualquier alimento, bebida, dulce o incluso chicle que invite alguna persona. Asimismo, denunciar de manera inmediata el hecho para realizar los análisis de laboratorio.

 

DERECHOS

NELSON COX, DELEGADO DE LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO

“La sociedad culpa demasiado”

Lo primero que requiere la víctima es valor para enfrentar al agresor. Luego, cuando llega a las instituciones, éstas deben tener la experticia para creer en la víctima y darle confianza, que se sienta protegida, no juzgada.

La sociedad culpa demasiado a la víctima, por cómo se visten, al lugar que van, con las personas que se juntan. Es ahí donde se rompe la confianza.

Luego, en las instituciones hay mucha falta de sensibilidad. No existe un verdadero abordaje. En lugar de que expliquen las opciones que tiene para resguardar su seguridad, hacer que el proceso sea eficaz y se proteja en todo momento a la víctima; es ella quien tiene que estar pidiendo formalmente todo esto.

Luego, en muchos casos, las víctimas abandonan el proceso. Primero, porque no tienen dinero y segundo, existe una constante revictimización, pues debe contar constantemente lo que le pasó.

 

 

MEDICINA

RAMIRO CADIMA, TOXICÓLOGO H. VIEDMA

“Se duermen y no recuerdan nada”

Siempre que llega al hospital Viedma alguna persona en la que se detecta alcohol y benzodiazepina en su cuerpo, inmediatamente se exige una valoración ginecológica, porque son dos componentes que se utilizan para violar. No son casos frecuentes, pero sí ocurren.  

Pero también hay otros casos de personas que llegan desmayadas de la terminal de buses. La situación es similar, alguien les invita un refresquito, un dulce y de pronto se duermen.

Hay una gran familia de pastillas de benzodiazepinas, pero sólo se pueden adquirir con receta médica. Se puede colocar en cualquier cosa que se vaya a ingerir. Dependiendo del tipo de droga, puede hacer efecto inmediatamente, durar sólo cinco minutos o la persona se duerme en más tiempo y despierta en mucho más tiempo.

Se llama depresión del sistema nervioso. La persona se va durmiendo y luego no recuerda nada cuando despierta.

 

 

PARA TOMAR EN CUENTA

VÍCTIMAS TEMEN DENUNCIAR

Recomiendan no recibir comida, bebida o incluso chicles de desconocidos o amigos

La Oficina Jurídica para la Mujer (OJM) atendió a 10 víctimas de violación que fueron dopadas, en 2016. Sólo una se animó a denunciar la agresión ante el Ministerio Público.

“Vienen con mucha vergüenza, sólo quieren desahogarse, pero no se animan a sentar denuncia. Nosotros no podemos obligarlas, así que les damos el apoyo que ellas buscan”, explicó la abogada de la Oficina Jurídica para la Mujer, Jinky Irusta.

Las víctimas son mujeres jóvenes, de alrededor de 18 y 20 años, que recuerdan que el agresor o alguien que conocieron les invitaron algo de beber en una fiesta, la discoteca o una reunión. También hay casos de taxistas que invitan un trago o un chicle. 

Varias son abandonadas en la calle y tratando de recordar lo sucedido. “Muchas mujeres cuentan que les ofrecen refresco, un último traguito o un chicle para que no lleguen con aliento a alcohol a sus casas; pero, en realidad, es un fármaco y las mujeres despiertan desnudas y con dolor en sus genitales, lo que es signo de haber sufrido violencia sexual”, dijo Irusta.

La investigación en estos casos es más difícil por los obstáculos para identificar al agresor y al vehículo. “La gente no ve la placa ni quién conduce. Por eso, si vamos a abordar un taxi desconocido al salir de una fiesta, es importante anotar la placa o que algún amigo lo haga”, recomendó.

 

MAESTROS TAMBIÉN DENUNCIAN

Defensoría recibe entre una y dos denuncias al mes por vejación en inconsciencia

Varias adolescentes también han sido víctimas de violación en estado de inconsciencia. El jefe de la Defensoría Municipal de la Niñez de Cercado, Juan Carlos Sánchez, informó que al mes reciben de una a dos denuncias.

“La mayoría no dice nada hasta que escucha a alguna compañera del colegio mencionarlo. El problema es que a veces eso ocurre un mes después y es más difícil demostrar que fue en una situación de inconsciencia. Los profesores son los que vienen a denunciar en muchas ocasiones”, dijo.

Además, en muchos casos, ocurre que cuando los padres se enteran que su hija fue violada, no la apoyan, pese a que la familia es considerada de vital importancia para que las víctimas logren superar el trauma.

“Hemos tenido casos en los que incluso intentaron agredir a su hija y tuvimos que detenerlos. Le echan la culpa por haber salido, por juntarse con esas personas, su forma de vestir y otras cosas. Nosotros tratamos de generar conciencia, porque el apoyo familiar es fundamental”, aseguró el jefe de la Defensoría.

Asimismo, instó a los padres a recuperar la confianza con los hijos para que este tipo de situaciones se conozcan lo antes posible y se denuncien.

 

 

LA MAYORÍA QUEDA IMPUNE

Procesos penales tienen demasiadas trabas en estos casos

El Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE), la Oficina Jurídica para la Mujer (OJM) y la Defensoría de la Niñez manifestaron que este tipo de casos son bastante complicados de probar.

Usualmente, se insiste en realizar la denuncia, pero no en todos los casos se encuentra al agresor. Además, en las pocas oportunidades que se logra una sanción, ésta es mínima.

Empero, en aquellos casos donde los agresores son personas conocidas, las víctimas sienten vergüenza y temor de denunciarlos. “Alguna lo intenta. Tenemos a una mujer que su mejor amigo la dopó, violó y ella le inició un proceso. Estuvimos años peregrinando, porque todo el tiempo lo dilataban”, contó la abogada de la OJM, Jinky Irusta.

Siguió: “luego que se agotaron todas las formas de dilatación le sentenciaron a siete años, pero el agresor apeló y el caso se fue a Sucre donde anularon la sentencia. Pero nosotras seguimos con el caso. Luego, el hombre dejó de aparecer y fue declarado en rebeldía en dos oportunidades”.

Por otro lado, el representante de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, Juan Carlos Sánchez, que también hay casos donde los padres desisten de continuar con el proceso. “Vienen y nos dicen que su hija ya está bien y no vuelven más y todo queda a medias”, afirmó.     

Fuente: lostiempos.com