Evo, Venezuela y el golpismo del siglo XXI


Evo Morales insiste en mantener el alineamiento de su régimen con la dictadura chavista, descalificando a las protestas populares en Venezuela como un “plan del imperio” para “derrocar al presidente constitucional Nicolás Maduro, como escarmiento a gobiernos antiimperialistas”.Poca moral le asiste al caudillo cocalero para hablar de los derrocamientos a gobernantes constitucionales, habiendo participando en dos de estas asonadas en Bolivia, además de una tercera mediante la cual se impidió la sucesión presidencial normal hacia los titulares del Senado o de la Cámara de Diputados.Morales forma parte, junto a Maduro, de lo que podríamos denominar el golpismo del siglo XXI, un autoritarismo de lenguaje falsamente justiciero que, en el caso de Venezuela, se estrenó con la insurrección militar que el propio Hugo Chávez comandó en el famoso 4F.Volviendo a las manifestaciones recientes del mandatario boliviano sobre los sucesos de Venezuela, afirma Morales que la intención “imperial” sería “apoderarse del petróleo” de ese país sudamericano. Cabría preguntarse cuál podría ser ese interés en el marco de la actual debacle de precios de los hidrocarburos convencionales, mientras los Estados Unidos descubren ingentes yacimientos de shale-gas en su propio territorio.No se ha quedado atrás el ex canciller del “Estado Plurinacional”, actual secretario ejecutivo de la pro-chavista ALBA y potencial candidato presidencial de reemplazo en caso de que Evo Morales no pueda repetir (inconstitucionalmente) su postulación. David Choquehuanca condenó la “conducta ilegal, servil y pro-imperialista” del secretario general de la OEA, Luis Almagro. Declaración ligera e irresponsable que ahonda el aislamiento diplomático internacional del evismo…[email protected]