Los sindicatos aduaneros de Chile, especialmente los del norte del país, siempre están dispuestos a actuar en función de los conflictos que surgen con Bolivia y en ese sentido, desde la óptica chilena se los puede considerar “patriotas”. La reciente huelga surgió justo cuando el país vecino necesitaba presionar a las autoridades bolivianas para que acepten el ofrecimiento de negociar la liberación de los nueve compatriotas que van camino a los tres meses de detención. Al cortar el flujo comercial en los puertos de Arica e Iquique, Bolivia sufre grandes pérdidas, pues es como cortar la vena principal del un organismo viviente, como las veces que cortaban el tráfico en el Chapare. Uno de los objetivos colaterales de los aduaneros es ayudar a su Gobierno a extorsionar al nuestro. Los principales perjudicados con esta medida son los transportistas bolivianos y los sindicalistas chilenos saben muy bien que estos terminarán ayudando a presionar por una decisión contraria al país, como ha sucedido siempre. Acá los bloqueos siempre se han pensado y organizado para perjudicar a los propios, nunca a los “enemigos”.
Fuente: eldia.com.bo
