«Es un milagro que Bolivia haya sobrevivido como país»


El escritor, historiador y periodista cochabambino es el  homenajeado de la Feria del Libro de La Paz este año. Publicó más de 70 libros y ha testimoniado hechos y personajes importantes de la historia de Bolivia

Adhemar Manjón



Las pinturas de diferentes épocas y artistas copan las paredes de la casa de Mariano Baptista, en la ciudad de La Paz. Al subir las escaleras del ingreso uno se encuentra con la cama que le perteneció a Juana Sánchez, quien fuera amante de Mariano Melgarejo, el oscuro presidente de facto de Bolivia en el periodo 1864-1871.  Del presidente tarateño tiene dos retratos, uno con la banda presidencial, y otro hecho de cuerpos desnudos de mujeres, de autor anónimo. “Melgarejo fue más nefasto de lo que uno pueda creer”, menciona Baptista, cochabambino de nacimiento pero que vive en La Paz desde su infancia. Un baño para visitas forrado con mona lisas reimaginadas por otros artistas y otras piezas pictóricas y escultóricas de gente como Raúl Lara y Ejti Stih se desplegan a lo largo de su inmueble. Lo que ya no tiene mucho son libros, ya que hace algunos años donó 6.000, gran parte de su biblioteca. Ahora solo tiene un viejo depósito con un centenar que se hizo quedar. Baptista, escritor, periodista e historiador con más de 70 libros publicados (entre textos suyos y antologías que seleccionó), es el homenajeado de este año por la Feria Internacional del Libro de La Paz, que se desarrolla actualmente. Baptista ya sabe de distinciones importantes: fue Premio Nacional de Periodismo en 2011, y Premio Nacional de Cultura en 2015. 

IniciosSu camino en las letras lo empezó desde muy joven, ya en las épocas de colegio, con uno de sus hermanos, crearon un periódico escolar donde satirizaban a sus compañeros y a los curas del colegio La Salle.Y a los 20 años fue secretario del entonces presidente de Bolivia, Víctor Paz Estenssoro. “Años después me quedé a dormir en el Palacio presidencial, por trabajo. Le tomé cariño a ese lugar, ha habido tres magnicidios ahí (Isidoro Belzu, 1864; Agustín Morales, 1872; y Gualberto Villarroel, 1946), episodios violentos y episodios heroicos; ha habido mucha borrachera también, no diré exclusivamente en los gobiernos militares. El trago es compañero del poder, le sirve para distender a la gente de sus ansias”, reflexiona Baptista. A propósito de los presidentes bolivianos, menciona el caso de Germán Busch, en entredicho hace unas semanas por las causas de su muerte. Baptista lo tiene claro: fue suicidio. “Si hay gente que dice otra cosa es porque en Bolivia somos enfermos del síndrome de la conspiración”, señala. Para Baptista, el hecho más importante del siglo XX de Bolivia fue la Guerra del Chaco, librada contra Paraguay, “a la que fuimos estúpidamente”, explica y continúa: “nos basamos en unos mapas absurdos que ponían la frontera de Bolivia en los alrededores de Asunción. Cómo eso no va a irritar a los paraguayos. Lamentablemente hubo intolerancia de ambos lados”, señala Baptista.“Dentro de una perspectiva histórica, ha sido casi un milagro que Bolivia sobreviva como país, porque ha tenido malos gobernantes que adoptan políticas que no le sirven al país, se hacen elefantes blancos, se confrontan unos a otros. Nunca en un clima de cordialidad y tolerancia con el opositor, y al adversario se lo considera siempre un enemigo”.

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AmistadesBaptista dice que su viaje a Europa cuando tenía 25 años fue una etapa decisiva en su formación. Estuvo un año en Italia y otro en Inglaterra, allá conoció a los británicos Arnold J. Toynbee (historiador) y tal filósofo Bertrand Russell, con el que mantuvo correspondencia. “Russell me pedía que ayudara al francés Regis Debray, que estaba preso en Camiri, en 1967”, recuerda Baptista. “Traté de hacer lo que pude, pero la libertad de Debray no estaba en mis manos”, señala el escritor.A Russell le hizo una entrevista en Gales, donde residía. Luego el filósofo y matemático, Premio Nobel de Literatura en 1950, prologaría el libro La guerra final, de Baptista. Baptista también valora el haber estado en Roma junto al escritor boliviano Augusto Céspedes, cuando este era embajador allá. “Pasábamos muchas noches juntos, y nos contaba su vida en el Chaco, su vida en Buenos Aires”, dice Baptista. “He tenido tres influencias en mi vida, en el campo político Víctor Paz Estenssoro; en el campo de la historia he tenido la influencia de Gunnar Mendoza, con el que trabajé un año; y en el de la literatura de Augusto Guzmán y de Augusto Céspedes”, indica. “Siempre he estado rodeado de literatos e historiadores”, menciona. “Yo he sido bastante amiguero y he conservado mis amistades. Un rasgo que creo es importante, es que nunca he hablado mal del gobernante o del dirigente con el que he trabajado. Nunca le he echado lodo a nadie, y he trabajado con gente como Paz Estenssoro y Juan Lechín; con Marcelo Quiroga y José Cuadros Quiroga, y he sido ministro de Wálter Guevara”.

PeriodismoDe su época de periodista recuerda cuando era director del diario Última Hora, en tiempos de las dictaduras de Hugo Banzer y de Luis García Meza. “Dirigí 16 años Última Hora. Banzer no se metió con nosotros, en cambio García Meza me metió preso”, recuerda. Baptista dice que era joven y con mucha adrenalina corriéndole por la espalda durante esos aciagos años. “No rehuíamos, porque a esa edad a uno le gusta la pelea”.Y da el ejemplo de la Masacre de la calle Harrington, ocurrida el 15 de enero de 1981, cuando la gente de García Meza acribilla a dirigentes miristas. “Me llamó Luis Arce Gómez, ministro del Interior de García Meza, y me dijo ‘cuídate porque estos tipos han muerto combatiendo, tenían armas’. Nosotros establecimos inmediatamente que no tenían ni un revólver y lo dijimos en el titular. Arce Gómez me volvió a llamar y me dijo ‘Ya no puedo hacer nada por ti’. Cerraron el periódico y me metieron preso tres días. Después, por reclamos de varias personas e instituciones me liberaron y reabrieron el periódico”.Baptista dirige desde hace 16 años el programa cultural Identidad y magia de Bolivia, que se emite semanalmente en Cadena A. Le ha dado la vuelta al país más de una vez y confía en que los periodistas no se limiten en su trabajo. Por lo pronto, tiene un nuevo libro en proceso. 

Fuente: eldeber.com.bo