La revolución del 1º de julio de 1924

- Opinión

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1) LA REVOLUCIÓN DEL 1° DE JULIO

El reinicio de las protestas ante el gobierno de Bautista Saavedra (1920-1924) bajo la consigna de ‘Ferrocarril o nada’ llegaría al enfrentamiento armado del 1º de julio de 1924, encabezada por Pablo Roca (partido republicano genuino), Guillermo Áñez (partido liberal), Cástulo Chávez (partido regional), Rómulo Saldaña y Rodolfo Landivar, quienes formaron una ‘Junta Gubernativa’, lo que muestra con claridad que sólo se trataba de un movimiento de reivindicación regional. (En marzo de 1924 se produjo una revuelta en Tarija liderada por el coronel Oscar Mariaca Pando, un firme partidario de los liberales, quien había sido confinado a la guarnición del Chaco. El general Kundt pudo movilizar a cerca de mil efectivos en el sur y acabar con el movimiento insurrecto en el curso de dos semanas. Sin embargo, para el gobierno fue mucho más peligroso el levantamiento de julio en Santa Cruz, debido al importante respaldo popular y porque su contenido era coherente. Ver: James Dunkerley. Orígenes del poder militar. Bolivia 1879-1935. Plural editores. La Paz, Bolivia. 2006: 165-166).

Según un opúsculo probablemente de la época, firmado por Andrés Ramírez, aproximadamente a la una de la mañana de aquel 1° de julio, tomaron el cuartel de la guarnición Santa Cruz, situado en la calle Sucre (en el antiguo local de la Escuela Fiscal Mamerto Oyola) “los tenientes Hugo Hanhart y Marcial Menacho, acompañados por los civiles Pablo E. Roca, Agustín Saavedra R., Adalberto Terceros M., Cástulo Chávez, Juan Felipe Roca, David Monje, Rómulo Saldaña León, Belisario Vaca Llanos, Gil Antonio Peña, Oscar Saldaña León, Rómulo Gómez hijo, José Daniel Antelo, Carmelo Ortiz Taborga, Rubén Terrazas, Vicente Roca, Enrique Mercado, David Molina, Octavio Urgel Q., Rodolfo Roca, Mariano Méndez y otros. Apresaron al prefecto del departamento, el coronel Ángel Rodríguez, y al Intendente de Policía Carlos Landívar Velarde, quedando como comandante de las fuerzas militares rebeldes el coronel Jacinto Reque Terán. También ocuparon el cuartel de policía sin que hiciera resistencia la guardia formada por 6 gendarmes mal armados”. “Se abrió un ‘Libro de Sangre’ para inscripciones de nuevos adherentes a la causa. El Dr. Rodolfo Antelo Arauz lo suscribió con la sangre vertida ostentosamente de su dedo” (Andrés Ramírez, s/f).

Su primer bando destacaba “que entre los pueblos bolivianos, Santa Cruz especialmente, ha sufrido el peso de la tiranía, habiendo sido el más defraudado en sus intereses”. Ante el pronunciamiento contra el olvido del Gobierno central, el presidente Saavedra quiso “evitar que otros centros se sumen a la revolución y como una manera de justificar el derroche de fondos que debía hacer mandando al ejército boliviano a Santa Cruz, inventó la especie calumniosa de que la revolución cruceña tenía carácter separatista. Así lo declaró a la prensa. La Cancillería transmitió la noticia a la Delegación de Bolivia en Río de Janeiro, la que comunicó oficialmente que la revolución se había producido bajo la influencia de elementos argentinos; a la vez, lo mismo se hizo con Buenos Aires, que también informó oficialmente que la revolución se había consumado bajo influencia de elementos brasileros”. Además se supo que el gobierno central promovía la creación del departamento de Vallegrande, queriendo con ello romper la unidad de Santa Cruz y frenar las demandas cruceñas.

El habitual ardid o patraña de declarar el poder central a este movimiento de ‘separatista’, al parecer tuvo cierto éxito, porque “los elementos opositores del altiplano se indignaron ante la actitud de los cruceños, de tal manera que los liberales y genuinos de Cochabamba nada hicieron para impedir el pase de las tropas gobiernistas, provocando su defección a favor de la causa revolucionaria. Esta propaganda calumniosa causó muchos males a Santa Cruz, especialmente en la campaña del Chaco”. Dos semanas después terminaba este conato revolucionario. Sin encontrar resistencia alguna, pues los insurgentes habían emigrado al Brasil o al Beni, los Regimientos Pérez, Azurduy, Campero, Abaroa e Ingavi, que sumaban un ejército de mil hombres, ingresaron a la ciudad el 16 de julio, bajo sones marciales, al mando del comandante en jefe del general de Brigada Hans Kundt, secundado por los coroneles José C. Quiroz, Jefe del Estado Mayor General y Vitaliano Ledezma, Director del Colegio Militar de La Paz. Se posesionaron del Asilo de Huérfanos que quedó convertido en cuartel. “Recién aquí, la oficialidad y tropa se enteró de que la revolución no fue separatista…” (Andrés Ramírez, s/f).

En represalia, la mayoría oficialista en el Congreso nacional despojó al ‘Mentor de la Juventud cruceña’ Pablo Roca de su condición de Senador de la República, obligándolo a salir desterrado. “Su actuación parlamentaria más conocida se produjo cuando liderizó la oposición, junto a otros cruceños, como Pedro Ignacio Cortés, a que no se ratificara el Tratado con Chile de 1904 que cedió a perpetuidad el litoral boliviano a Chile a cambio de una indemnización pecuniaria. Allí actuó con vehemencia y convicción, acusando a la mayoría liberal de ‘vende patria’ la cual, no obstante hizo que prevaleciera el criterio de la ratificación”. (Luís Fernando Roca y Horacio Alcázar. Forjadores del cruceñismo. Archivo Histórico. Septiembre – Octubre, 2003: 51-60). El Dr. Sócrates Montero Jiménez pagó sus rebeldías con 6 meses de prisión en el Panóptico de La Paz, donde estuvo a punto de ser fusilado.

Mientras tanto, El Heraldo de Cochabamba decía: “Las tendencias regionalistas que nosotros combatimos y seguiremos combatiendo a través del tiempo, han dado lugar en nuestro horizonte a las aspiraciones lugareñas. Así, los habitantes de Santa Cruz y el Beni, y parte de Chuquisaca y Tarija, han venido a formar la doctrina del orientalismo. Santa Cruz no tiene de que lamentarse pues el actual, más que cualquier otro gobierno pasado, trata de ligar al oriente con los departamentos del interior mediante una red ferroviaria […] A la finalidad anterior han obedecido las labores de la Comisión de estudios del FC Cochabamba-Santa Cruz bajo la dirección del ingeniero Sr. Grether. Los cruceños deben borrar para siempre ese orientalismo mal entendido para conservar latente el único ideal de la patria que nos legaron Bolívar y Sucre”. (José Luís Roca. Economía y Sociedad en el Oriente Boliviano (Siglos XVI-XX). Editorial Oriente. Santa Cruz. 2001:567).

Por su parte, La República’ (La Paz), en su edición del 11 de julio de aquel año (1924), atribuyendo la versión a ‘un informante’, decía que “los autores del movimiento aseguran en Santa Cruz que es de carácter político, netamente liberal, sin embargo de hacer tanta propaganda, no han disimulado sus propósitos separatistas y de anexión al extranjero” (José Luís Roca. Fisonomía del Regionalismo Boliviano. 2ª Edición. Plural Editores. La Paz, Bolivia. 1999: 170). Este artículo de prensa abrió un debate en el Congreso, donde los diputados cruceños Alfredo Flores y Mariano Saucedo Sevilla intervinieron, según consta en el Redactor de la H. Cámara de Diputados de la Legislatura Extraordinaria 1922-1924.

2) DISCURSO DEL DIPUTADO ALFREDO FLORES SUÁREZ ANTE DENUNCIAS DE ‘SEPARATISMO CRUCEÑO’

Este parlamentario cruceño en sus partes más salientes manifestaba lo siguiente:

“Puedo afirmar rotundamente que ni el separatismo ni el anexionismo existen como sentimiento consciente en la clase pensante o en la masa popular cruceña”, resaltando lo paradójico del anexionismo cruceño referido “al anhelo popular más hondamente sentido, que es de la pronta construcción del ferrocarril Cochabamba-Santa Cruz, por medio del cual nos vincularemos con los pueblos hermanos del altiplano” […]. “Supongo que esa denuncia no se referirá al partido llamado ‘orientalista’, compuesto por una treintena de jóvenes, cuyo programa es el de trabajar por el progreso local. Este partido es francamente opositor al actual gobierno, pero puedo afirmar que entre esos jóvenes no hay uno solo capaz de de traicionar a su patria, ofreciendo la anexión de Santa Cruz a nación vecina alguna […]. En resumen, afirmo nuevamente que en Santa Cruz no existen ideas separatistas, ni anexionistas; y conceptúo que se comete una verdadera injusticia al imputar al pueblo cruceño tendencias contrarias al sentimiento de patria, pues parece que con esto se quisiera olvidar que los cruceños de hoy, son hijos de los cruceños que ayer pelearon en las pampas del Pari por la independencia de Bolivia, y que más tarde regaron con su sangre los bosques del Acre en defensa de la integridad nacional”

El diputado Alfredo Flores concluía diciendo: “No es, a mi entender, ni el separatismo ni el anexionismo el peligro que se cierne amenazante en las regiones del Oriente: es más bien la despoblación alarmante que deja sin vigilancia nuestras fronteras; el abandono de los chacarismos, la muerte de las industrias incipientes lo que, en pocas palabras, significa, para una época no remota, la vuelta de la negra noche del barbarismo en que estuvieron sumidas aquellas regiones de la conquista”. (José Luís Roca. Fisonomía del Regionalismo Boliviano. 2ª Edición. Plural Editores. La Paz, Bolivia. 1999: 312-323).

2) DISCURSO DEL DIPUTADO MARIANO SAUCEDO SEVILLA ANTE DENUNCIAS DE ‘SEPARATISMO CRUCEÑO’

“En Santa Cruz hay un partido orientalista o autonomista, que ha llevado todos sus conatos a reflejar una situación de abandono de los poderes públicos con respecto a esos lares y en el fragor de la campaña ha llegado a conclusiones o propagar postulados extremistas y dudas profundas sobre la institucionalidad patria” […]. “Es planta exótica el separatismo o anexionismo de Santa Cruz; no existe. Un regionalismo que es conciencia y es fe intensa, eso sí. Regionalismo que hace algunas sesiones os lo delineaba; acicate para las prosperidades y victorias de la patria mediante el bienestar y progreso de todas y cada una de las partes componentes. Amar a la patria grande; deseo de progreso común, armonía de sentimientos y de intereses”.

“Regionalismo, sí, repito. Mejor administración. Igualdad de la marcha de cada país. Descentralización que sea satisfactoria para cada departamento, esa descentralización que nos ha de cohesionar, nos ha de hacer respetables y llevar a mejores éxitos”. “Regionalismo intensificado hubo en la administración Villazón (Presidente de Bolivia de 1909 a 1913), de ese presidente para el cual he escuchado las mejores referencias en varios centros de Bolivia y sobre el que no sucede lo propio en el oriente. La protesta contra su gobierno está en el sugerente hecho de que en el corto espacio de los cuatro años de su período, tuvo que cambiar nueve prefectos en Santa Cruz. Ese regionalismo ya que es costumbre llamarlo, fue por los mil motivos que asistían al pueblo. Villazón suprimió de los presupuestos las subvenciones de diverso destino para el Oriente, en contraste de su generosidad para con los demás departamentos. Villazón, que ha administrado el mejor año económico desde la fundación de la república, con un exceso de renta de diez millones sobre los cálculos del presupuesto, carecía de fondos para los servicios y necesidades cruceñas. Villazón burló las más fundadas esperanzas cruceñas en el orden ferroviario; la venta del Litoral, que produjo algunos miles de libras, tuvo por destino un plan ferroviario conforme al Tratado con Chile en 1904, y correspondió a Villazón, en 1913, modificar ese destino en cuanto a Santa Cruz, dejándole sin derecho o expectativa alguna. Ya había fracasado también Santa Cruz en la concesión hecha al Sindicato de Fomento del Oriente Boliviano para el ferrocarril de la margen occidental del río Paraguay a Santa Cruz, en 1905, y fracasó en el ferrocarril este de Bolivia con curso Yacuiba-Santa Cruz-Puerto Rojas, en 1910, y entre tanto desastre desesperante para las aspiraciones y energías cruceñas fue el acaudalado gobierno del señor Villazón quien dispuso, contra la ley, de los fondos departamentales de Santa Cruz, gastándose en extraños asuntos el depósito de garantía de 20 mil libras esterlinas ya consolidadas a favor de aquel tesoro regional. ¿Era posible el silencio de los cruceños? ¿No había razón para la protesta? ” […].

“También he leído las dos líneas iniciales del artículo “Prédica perversa”, en el cual se ha denunciado el movimiento separatista. Dice: “En el fondo de las selvas orientales hay una asociación secreta…”. Rectifico, señor Ministro y señores Diputados. Debe decirse: “En el fondo de las selvas orientales hay un misterio”. Si, señores. Hay un misterio. Es el pueblo oriental tal como es, sin caminos, sin líneas férreas, sin vinculaciones al resto de la república que selle el nacionalismo, lejos de la grandeza del mar, a centenares de leguas de los pueblos bolivianos y a otros centenares de las fronteras territoriales del país, sin beber los beneficios de las reciprocidades fraternales. Es así pues, un misterio la bella ciudad de Santa Cruz de la Sierra, ubicada en el centro de más de trescientos sesenta mil kilómetros cuadrados que constituyen su territorio y con una población de 23.000 habitantes en la capital. Es un misterio que con el cúmulo de desventajas ocupe el primer lugar dentro de la república, como país alfabetizado, un 59%” […].

“Este proceso de nacionalización, que corresponde al patriotismo cruceño, está comprobado en las horas difíciles para la integridad de la patria. Bolivia siempre se vio amenazada por las usurpaciones del noroeste y del este, diremos del Brasil y del Paraguay; y a donde llegó la exploración y dominio del cruceño, se interpretó el de la nación” […]. “Está su nacionalismo en la fundación de Puerto Pacheco, último puesto de dominio boliviano que estableció el cruceño Suárez Arana en la ribera del río Paraguay; Puerto Pacheco asaltado por la audacia paraguaya, no obstante haber obtenido las ventajas del tratado Tamayo-Aceval. Y cuando se operaban estas usurpaciones territoriales en territorio oriental, […] en Sucre los revolucionarios septembristas del 88, derrocaron a Arce, colocando así al gobierno en la imposibilidad de atender a la defensa nacional en momentos tan críticos para la integridad nacional. El Acre nuevamente asediado por aventureros que estaban estimulados por el Brasil, y el gobierno aquí, preocupado todavía en ajetreos electorales, como era el destierro del Vicepresidente de la República, don Lucio Pérez Velasco. ¡Taras de la democracia!”

“Piensen los señores ministros y diputados en esa conciencia que domina a los cruceños. Su regionalismo elevado, sus anhelos sublimes, y que sus quejas repetidas bien merecen atención. Las impaciencias son legítimas cuando, como las que dejo expresadas, significan justicia y noble nacionalismo […].

“No quiero provocar recelos ni insomnios con las palabras que voy a repetir, expresadas por Nordenskiold, un sabio explorador que recorrió Bolivia el año 1909, y en sus conclusiones dijo: “El porvenir de Bolivia no está en la puna sino en el oriente, en los llanos. La capital de Bolivia tiene que ser Santa Cruz. Como protesta del espíritu de unión nacional dominante, en Santa Cruz, pido me aceptéis declaración franca, leal y patriota; Santa Cruz aspira a ser capital de Bolivia, no la cola del país vecino” (José Luís Roca. Fisonomía del Regionalismo Boliviano. 2ª Edición. Plural Editores. La Paz, Bolivia. 1999: 312-323).

4) CONCLUSIONES

De esta manera, los movimientos cívicos y políticos ocurridos en 1920 y 1924 bajo el eslogan de ‘ferrocarril o nada’ tienen que ver con la necesidad de recuperar el mercado andino para la producción del oriente boliviano. Es decir, marcan el camino de la integración económica y definen políticas de vertebración nacional. Pero estos planteamientos reivindicatorios y patrióticos, concluyen con la ocupación de la ciudad de Santa Cruz por efectivos del Ejército nacional. Convirtiendo la lacerante situación local, en una forma ostensible de dominación política y económica de una región sobre la otra. (Isaac Sandoval Rodríguez. Surutú “La retirada estratégica”. 2006: 6-7).

En esta etapa, la descentralización fue otro de los temas que formó parte de la agenda cruceña, la misma que podía constituir un punto de intersección entre el “cruceñismo” y el “bolivianismo”. Enrique Finot escribía el 6 de agosto de 1923 en el periódico local ‘La Ley’: “(El regionalismo cruceño) es más bien una manifestación nacionalista que un sentimiento egoísta y excluyente. El cruceñismo es la aspiración netamente patriótica de unirse al resto del país por medio de la vía férrea y, por tanto, es el desideratum del afianzamiento de la nacionalidad” (Gustavo Rodríguez Ostria. Poder central y proyecto regional, Cochabamba y Santa Cruz en los siglos XIX y XX. ILDIS. IDAES. Cochabamba, Bolivia. 1993: 112). El ansiado ferrocarril nunca se construyó, apenas llegó hasta la población cochabambina de Aiquile, y ahí quedó anclado hasta el día de hoy.

Las demandas cruceñas no cayeron en saco roto. Ya en 1929, durante el gobierno de Hernando Siles (1926-1930), se inician las conquistas por las regalías petroleras con la modificación de la Ley Orgánica del Petróleo, que había sido promulgada durante la presidencia de Saavedra (1921-1925). Se establecía que dichos recursos debían destinarse a obras públicas, bajo la administración de una “Junta Impulsora”, conformada por el Prefecto, los Presidentes del Concejo Municipal y de la Cámara de Comercio, un miembro de la Contraloría y un delegado del Presidente de la República. (Roxana Ybarnegaray de Paz. El Espíritu del capitalismo y la agricultura cruceña. Ediciones CERID. La Paz, 1992:46). Del mismo modo, el programa mínimo del Partido de Unión Nacional fundado por el presidente Hernando Siles Reyes, “infería al centralismo como uno de los obstáculos de la unidad nacional y del desarrollo armónico de la nación, aspirando gestionar la descentralización económica y administrativa que prepararía a Bolivia, la posibilidad de adoptar el sistema federal”.

Duros momentos le ha tocado vivir a la gente, líderes e instituciones de Santa Cruz. Muchos hechos hoy vuelven a repetirse. Sin embargo, la contribución consagrada de cruceñas y cruceños siempre logró hechos tangibles para el desarrollo del país. Estas páginas de la historia señalan de manera cristalina que aquellos sucesos de hace 85 años, dieron origen a la lucha por las regalías del 11%, al proceso descentralizador y luego la autonomía de los gobiernos subnacionales. De este modo, esta tierra promisoria fue plantando mojones para defender su libertad, su identidad y su territorio, dando ejemplo de unidad y sacrificio. Esta es la verdad, esta es la auténtica historia, pero con verdad de vida. Hoy nos toca escribirla, responsabilidad que no podemos eludir. Por lo tanto: ¡Arriba cruceños, hagamos historia!