Chávez en el estreno de Unasur

LA TERCERA. POLÍTICA. Opinión de José Rodríguez Elizondo

‘Es razonable que los convocados independientes no mostrarán entusiasmo por esta reunión. Lula, Uribe y Alan García sospechan que Chávez quiere montar un escenario contra ‘el imperio’, colgándose de Morales, aprovechando que Bush es un ‘pato cojo».

Para infortunio de Bolivia, la reunión de hoy de Unasur no estará focalizada en la solidaridad respecto a sus graves problemas internos, sino en su gran problema externo: Hugo Chávez.



Mala suerte para los bolivianos, para Unasur y para nosotros, que ponemos la sede y la imagen de Michelle Bachelet. Hasta el observador más ingenuo percibe que, en vísperas de sus elecciones regionales, Chávez quiere usar el encuentro para remontar el bajón de popularidad en que cayó desde el tapabocas del Rey de España. Basta señalar que, con su exquisito descuido de las formas, hasta se adelantó a la Presidenta para informar sobre la convocatoria.

Su método es el mismo: aprovechar una crisis vecinal para polarizar todo lo polarizable y después, si algo falla, imitar al capitán Araya. Recordemos que, cuando fuerzas colombianas atacaron un santuario de las Farc en Ecuador, insultó al Presidente de Colombia y puso tropas venezolanas en la frontera. Así cortó cualquier intento de arreglo entre Rafael Correa y Alvaro Uribe. Luego, cuando la OEA y Lula pusieron una dosis de cordura, descubrió que Uribe era su hermano palmoteable y lo invitó a Caracas, ante un amurrado Correa.

En este caso ha ido un pelín más lejos. Apenas Morales expulsó al embajador de EEUU, Chávez hizo lo propio con el que tenía en Caracas, mostró bombarderos estratégicos rusos en los cielos de Venezuela, entró en una dura polémica con el jefe del Ejército de Bolivia y pasó del insulto personalizado a George W. Bush al insulto colectivizado a los ‘yanquis de mierda’. Como para demostrar que él no le teme ni al diablo, que también manda en Bolivia y que Morales debiera pensarlo 400 veces antes de negociar cualquier arreglo con sus opositores políticos y regionales o con el gobierno de EEUU.

Era razonable, entonces, que los convocados independientes no mostraran entusiasmo por esta reunión. Lula, Uribe y Alan García sospechan que Chávez quiere montar un escenario contra ‘el imperio’, colgándose de Morales, aprovechando que Bush es un ‘pato cojo’ y asumiendo que Cristina Fernández está entre sus colegas-clientes. Por algo su marido es hoy candidato para liderar Unasur, con el patrocinio de Chávez (el mismo marido que, dicho sea de paso, se comió el fiasco de la Operación Emanuel).

En el fiel de la balanza quedan, más visibles que nunca, José Miguel Insulza, Bachelet y Lula. El pánzer, porque el grueso intervencionismo de Chávez en Bolivia y la agresión verbal a EEUU dejaron a su OEA con poco juego de ruedas. Nuestra Presidenta, porque siempre cuidó la relación con Chávez y no sólo por ideologismo. Ella sabe que, desde el supuesto apoyo de Ricardo Lagos al golpe frustrado de 2002, el socialismo chileno está en la libreta negra del venezolano y eso ya se vio en su manipulación de la aspiración marítima de Bolivia. Lula, porque hasta ahora había lucido paciencia y sabiduría ante los desafíos de Chávez. Eludió choques que parecían cantados, demostrando que el histrionismo vale menos que la fuerza tranquila y que el peso geopolítico de Brasil supera a los pesos petroleros.

Sin embargo, parece que Chávez ahora sobrepasó los límites de Lula. No sólo porque sacó de cuajo a Morales de la órbita peruano-brasileña tradicional. Además, porque el brasileño se está quedando sin gas. Esto hace que tenga mucho interés en una solución real para Bolivia y muy poco en los éxitos electorales del líder venezolano.

Lindo estreno para Unasur.