El Rupert Murdoch catalán en «Liberation»

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Martes, 27 de enero de 2009

clip_image002Roures, a las claras: “La crisis demuestra la actualidad de Marx. Referéndum de autodeterminación en Cataluña. Hago dinero para servir a mis ideas”



clip_image003clip_image003[1]“Yo hago dinero para servir a mis ideas”.”Yo no trabajo, yo milito”. Son algunas de las afirmaciones de Jaume Roures, quien vuelve a definirse como marxista, en una entrevista publicada en “Liberation”, y que también puede leerse en la página web del diario francés de izquierda.

El periódico presenta al “Rupert Murdoch español”, como algunos le llaman a pesar de ser catalanista y de izquierdas, como una persona de 58 años que ha demostrado que, mientras la prensa francesa agoniza, en España se puede crear un floreciente grupo mediático.

Habla de una ascensión fulgurante. Ha producido ‘Vicky Cristina Barcelona’ y financiará las tres próximas películas de Woody-Allen; ha vencido al todopoderoso Grupo Prisa al conseguir los derechos de retransmisión del fútbol; la Sexta es la única cadena que crece en audiencia; produce la cuarta parte de los programas de televisión que ocupan el ‘prime time’; y Público se ha ubicado entre los diarios nacionales de referencia.

A la cabeza de este ‘imperio’, de Mediapro (cifra de negocio 800 millones de euros, 2.000 empleados), aparece un hombre de apariencia modesta y taciturna, ajeno el blindaje habitual en otros grandes empresarios, que lleva zapatos tipo Kickers, pantalón y camisa ‘jean’, chaleco marrón, mira de vez en cuando su BlackBerry y tiene un falso aire de científico raro. Nunca usa mocasines, no tiene chófer (“Sería ridículo, me gusta conducir”) ni secretaria (“Sé pasarme una llamada telefónica a mí mismo”). ¿Un lujo? “Tengo un barco con un amigo”.

Niño adoptado, de origen humilde, nacido en Barcelona, cuyo padre murió de cáncer, y que tuvo que abandonar la escuela a los 12 años para trabajar en una imprenta, hoy tiene tres hijos, de dos mujeres, y su actual compañera trabaja en TV3. Estuvo seis o siete veces en las cárceles franquistas, en total dos años, un tiempo en el que devoraba libros, pensaba, jugaba al ajedrez y al frontenis.

Serio y metódico, de voz apagada, que nunca levanta, pragmático y terriblemente eficaz, como jefe de producción de TV3 entre 1984 y 2001 hizo subir la cadena a máximos de audiencia.

Sus dotes para rodearse de gente influyente y para embolsarse buenos contratos hacen maravillas. Entre sus próximos aparecen José Luis Rodríguez Zapatero, Woody Allen, Johan Cruiff, y Bernie Ecclestone, de quien ha logrado los derechos de la Fórmula 1 para el año próximo.

No sólo no reniega de su pasado troskista (militó en la LCR y en la IV Internacional), sino que lo reivindica. No oculta que su hija mayor, Montserrat, nació en Nicaragua, en plena revolución sandinista.

Sus ganancias le han permitido producir una serie de películas ideológicas, desde ‘Comandante’ (de Oliver Stone, sobre Castro) a ‘Salvador’ (de Manuel Huerga, sobre el anarquista catalán Puig Antich, ejecutado en 1974), pasando por ‘La vida secreta de las palabras’ (de Isabel Coixet, sobre las violaciones en Bosnia).

Lector voraz de Trotsky, devorador de novelas de John Le Carré, de Quim Monzó y de García Márquez. Anticlerical, cree, sin embargo, en Cataluña.

A lo largo de la entrevista, Jaume Roures afirma, entre otras cosas:

— “En Mediapro no tenemos presidente, ni director general ni cosas así. Cada uno hace lo que tiene que hacer. Es bien simple”.

— “Yo no me enfado. Cuando algo no me gusta, me voy”.

— “Yo no trabajo, yo milito”.

— “Mis ideas no han cambiado un ápice. La crisis actual demuestra la debilidad del capitalismo y otorga actualidad a Marx”.

— Sobre el cóctel marxista-hombre de negocios: “¿Por qué un comunista no podría pensar en comer? Es chusco, no se plantea este tipo de contradicción a un católico. De todas formas, yo hago dinero para servir a mis ideas”.

— Sobre su nacionalismo, dice: “Estoy a favor de un referéndum de autodeterminación entre los catalanes. Es importante pronunciarse, incluso aunque, al final, probablemente yo optaría por permanecer dentro de España”

— La identidad catalana se distingue claramente del resto de España. “Somos un pueblo con mil años de historia, dotado de una rica lengua literaria y de una gran apertura de espíritu”.

— Soporta difícilmente a la “derecha reaccionaria” y esa cultura política “marcada por la intolerancia, la falta de diálogo y respeto hacia el otro”. Reconoce ahí una parte de la herencia franquista.