Se disparan los casos de trata y tráfico de personas desde enero

ALARMANTE. Bolivia está en la lista de países con mayores problemas de tráfico de personas. El índice incrementó en 92,6% entre enero y marzo respecto de 2008.

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Explotación: un niño trabaja en una céntrica calle de La Paz

La Prensa

Adolescentes son reclutadas en la Amazonia para su explotación sexual en el occidente. En el área rural, los padres entregan a sus hijos menores para que trabajen con sus padrinos.

Un estudio de la Organización de los Estados Americanos (OEA) advierte que Bolivia es uno de los cinco países de Sudamérica con más casos de trata y tráfico de personas. Las estadísticas señalan que en el primer trimestre de este año, con relación a similar período de 2008, el crecimiento fue de 92,6 por ciento.

De acuerdo con una información de la agencia ABI, expertos participantes en un encuentro sudamericano organizado por la OEA en Argentina, en marzo pasado, concluyeron que “República Dominicana, Paraguay, Bolivia, Brasil y Argentina son los países con mayores problemas en trata de personas”.

El jefe de la División de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz, Gonzalo Garvizu, refutó esa apreciación, “porque la trata y tráfico es un problema mundial, no solamente de Bolivia, porque la explotación sexual o laboral se ha convertido en el tercer negocio más rentable a nivel mundial después del tráfico de armas y el narcotráfico”.

Las estadísticas de la fuerza anticrimen de La Paz dan cuenta de que entre enero y marzo de este año se registraron 26 casos de trata y tráfico, y en todo 2008 los casos sumaron 54.

En comparación del resultado de este año con el promedio del primer trimestre de la pasada gestión, el incremento es de 92,6 por ciento.

El detalle

De los 26 casos atendidos en los tres primeros meses de este 2009, 21 son por el delito de trata, uno de tráfico de migrantes, dos de proxenetismo y dos de pornografía y espectáculos obscenos.

En 2008, la Policía investigó 30 casos de trata, nueve de tráfico de migrantes, cuatro de proxenetismo, tres de pornografía y espectáculos obscenos con adolescentes y niños, uno de corrupción de mayores y siete de corrupción de menores.

Este flagelo se vio incrementado desde el año pasado en un 25,6 por ciento respecto de 2007, cuando se registraron 43 casos.

En un encuentro de países latinoamericanos sobre el tema celebrado en Cochabamba, en mayo pasado, se concluyó que este ilícito es considerado como la esclavitud del siglo XXI.

Sólo en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz existen estadísticas sobre estos delitos, ya que solamente en esas ciudades se cuenta con oficinas de investigación de trata y tráfico de seres humanos.

El director nacional de la FELCC, Humberto Echalar, informó que hasta fin de año se crearán otras divisiones en las demás capitales departamentales.

Garvizu agregó que, además, se capacitará al personal con el apoyo de la NAS de Estados Unidos, la OBG Misión de Justicia, la Organización Internacional de Migrantes (OIM), el Ministerio de Justicia y otras organizaciones no gubernamentales. “Así tendremos una red informática y estadísticas reales que actualmente sólo hay en la troncal y La Paz”.

La trata, según la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD), es la compra y venta de seres humanos. En su concepto, es una forma de delincuencia organizada que se comete especialmente contra mujeres, adolescentes, niños y niñas, ejercida por la fuerza o el engaño para captar a la víctima, trasladarla dentro o fuera de su país con fines de explotación.

La forma más conocida de trata tiene fines sexuales y comerciales, como la prostitución, pornografía, pedofilia y otros ilegales, aunque también la explotación laboral, servidumbre y otras relaciones denigrantes.

El Jefe de la División de Trata de La Paz explicó que existen clanes que se dedican a ese delito.

“Captan a las jóvenes, les ofrecen jugosos pagos, las trasladan a otro sitio; una vez en el lugar de destino, les arrebatan sus documentos personales para retenerlas y, a través de coacción y amenazas, las someten a la explotación”.

Los proxenetas, por lo general, escogen adolescentes de la región amazónica para llevarlas al occidente y ponerlas a trabajar como damas de compañía o prostitutas. Otros las reclutan a través de anuncios en periódicos o volantes donde ofrecen “sueldos altos”.

Una vez que la menor está en las garras del proxeneta, tiene tres formas de salir: huir, infectada con el VIH-Sida o muerta, según el jefe policial experto en el tema.

Otra forma de explotación se da cuando los padres del área rural entregan a sus hijos menores a la “madrina” para que sean llevados a la ciudad a trabajar en quehaceres domésticos.

¿Qué falta hacer en Bolivia?

El último informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) recomienda a Bolivia hacer ajustes en la legislación contra los delitos de trata y tráfico de personas, y crear programas de Estado para brindar ayuda especializada a las víctimas.

Sugiere que las leyes actuales sean revisadas a fin de abordar todos los aspectos necesarios para combatir este flagelo de manera integral y en concordancia con la Convención de Palermo 2000, que establece la creación de oficinas de lucha contra los delitos de trata y tráfico de seres humanos en los países sudamericanos.

El documento observa la ausencia de políticas y programas integrales de atención a las víctimas de trata en Bolivia, esquemas de protección para ellas y para testigos, así como para su reinserción social con oportunidades laborales y atención psicológica y social.

La ONUDD concluye su informe indicando que también están ausentes los programas integrales de prevención destinados a disuadir a las potenciales víctimas, que generalmente son estudiantes, de las redes delictivas cuyo objetivo es desarrollar y expandir sus actividades ilícitas.

Se elabora un proyecto de ley

Desde 2007, se revisa en el Parlamento un proyecto de ley integral contra los delitos de trata y tráfico de personas en el que están contempladas sanciones más drásticas —como penas de cárcel para los consumidores sexuales de menores—, la autorización para usar escuchas telefónicas en las redes de proxenetas y la posibilidad de utilizar agentes encubiertos.

El proyecto es elaborado en coordinación con la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), entidad que asegura un avance del 80 por ciento en este trabajo.

Lo que se espera es que la nueva ley sea tan drástica como la 1008, de Sustancias Controladas y Coca, lo que exige trabajar con escuchas telefónicas para facilitar que el agente encubierto tenga la posibilidad de descifrar el modus operandi de los grupos de tratantes.

El Gobierno Municipal y el Arzobispado católico de la ciudad de El Alto, en coordinación con el Congreso, impulsaron la redacción de este proyecto de ley cuyo objetivo es tipificar como delincuentes tanto al individuo que promueva los delitos de trata y tráfico de seres humanos como al cliente que utilice sus servicios.

La entonces responsable de la Unidad de Gestión Social y Género dependiente del Municipio alteño en 2007, Marlene Acosta Avendaño, declaró en esa oportunidad que “a través de monseñor Jesús Juárez y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) se ha avanzado considerablemente, en coordinación con el Parlamento, sobre una ley que se está reformulando en sentido de tipificar como delincuentes no sólo al que promueva estos delitos, sino también al cliente, porque si hay tráfico y comercio sexual es porque hay demanda”.

La norma, que está en redacción, califica a los clientes como cómplices; en ese entendido, la comuna de El Alto programó talleres para socializar el tema y, paralelamente, decidió construir un albergue transitorio con la ayuda de la OIM y el Congreso.

Acosta agregó que “con estas actividades, la ciudad de El Alto está realizando una inversión social que, lamentablemente, llegan a conocer sólo las personas beneficiadas”.

La trata en números

Se estima que entre 800.000 y 2.000.000 de personas son víctimas de la trata cada año en el mundo. Este delito mueve entre ocho y 10 billones de dólares anualmente.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) estima que a nivel mundial, alrededor de 12 millones de personas se encuentran en condiciones de trabajo forzoso, servidumbre o explotación sexual.

Los cálculos del organismo dan cuenta de que cada año más de 1,2 millones de niños y niñas son víctimas de la trata en todo el mundo.

En América Latina, más de 250 mil individuos son víctimas de la trata de personas; de éstos, el 80 por ciento está compuesto por mujeres y niños. Esta actividad ilícita genera ganancias anuales superiores a los 300 millones de dólares, según datos estadísticos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Los monitores de la OEA afirman que cada año en Bolivia “miles de personas bolivianas de entre 6 y 20 años de edad son vendidas, transportadas, retenidas, obligadas a trabajar y a prostituirse contra su voluntad”.

Datos

ACNUR afirma que la trata y tráfico de personas crece como consecuencia de la pobreza.

El endurecimiento de las políticas migratorias de los países desarrollados es otra razón.

La trata se refiere a la explotación de una persona, y el tráfico, al ingreso ilegal a un país.