Quién diría…

SUSANA Susana Seleme Antelo (EL DEBER 12-07-09)

Pues sí, quién diría que al cabo de 27 años de recuperación democrática, hoy debamos impulsar su defensa.

Quien diría que al cabo de 27 años, debamos rescatar la categoría República -borrada de la constitución masista- porque en la República está el meollo de la razón democrática y del Estado de Derecho, que el MAS y sus hombres han desechado sin pudor.



Quién diría que Bolivia está en vísperas de justificar una mascarada democrática el 6 de diciembre 2009, para que Evo Morales sea reelecto con un padrón infestado de vicios, ahora bajo padrón mixto: el corrompido antiguo y el biométrico en ciernes.

Lo decimos quienes luchamos por la recuperación democrática desde el llano, la clandestinidad, el exilio y la resistencia, abonada con sangre de demócratas.

Lo decimos quienes seguiremos luchando para que la democracia siga siendo representativa, refleje los múltiples intereses de la sociedad boliviana y confluyan en el gran objetivo social: el bien común, sustentado por la democracia participativa y de deliberación entre todos los sectores de la sociedad.

Lo decimos quienes ayer luchábamos por una democracia para la liberación, hoy ya no de la dictadura militar, sino de la estafa democrática que hacen el MAS y sus hombres. En Bolivia se pone a prueba al mismísimo Maquiavelo: que el medio: elecciones democráticas, justifique el fin: reelección indefinida, fraude mediante.

Lo decimos quienes creemos que la democracia es el medio para hacer un buen gobierno y no un fin para la conquista del poder a como dé lugar.

Lo decimos quienes sostenemos que las elecciones en democracia deben ser transparentes y limpias: un ciudadano un voto. Lo decimos quienes reconocemos que el único triunfo democrático y limpio de Evo Morales y el MAS, es su victoria en diciembre de 2005. ¡Qué ironías: se subieron a la historia por la puerta ancha y generosa de la democracia, la usaron, y hoy la agreden en una sucesión sin pausa de violaciones y zarpazos!

Lo decimos sin complejos: elecciones aparentemente democráticas, porque los referendos revocatorio y aprobatorio, que ‘dizque’ ganó el MAS, se hicieron con un padrón plagado de comprobados fraudes. Ese mágico padrón que hace ganar a Morales con trampa, para seguir ganando, es el que quiere usar el gobierno en diciembre. Se apresta a aprobar su uso para que ‘en caso de que el biométrico no estuviese listo’ en esa fatídica fecha, utilizar un padrón mixto: mitad tramposo-mitad biométrico.

Lo tenían todo calculado: dóciles senadores para aprobarlo, aguerridos movimientos sociales que cercarán el Congreso y un Vice que aparece como defensor de la democracia, mientras la vulnera sin asco. Sabe que un padrón limpio no garantiza la reproducción del binomio Morales-Linera.

La oposición política tiene la palabra para impedir la reelección de Morales, recuperar la democracia, sus valores, sus mecanismos jurídicos y el principio de todos somos iguales ante la ley. Recuperar la democracia para restañar las graves heridas inflingidas a la unidad del tejido social, en nombre del etnocentrismo indigenista excluyente. Recuperarla para reanimar la gestión económica, la producción y el crecimiento, en pos del desarrollo solidario y sustentable.

La sociedad civil tiene el voto para evitar la consumación de una visión de país antidemocrática, antirrepublicana, polarizante, colonizadora y excluyente.

Sin República, sólo queda el despotismo, dice José Antonio Quiroga. Lo decimos también quienes creemos en la democracia republicana, siempre perfectible, frente al instinto antidemocrático, narcisista y déspota de Morales y sus hombres.