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El tiempo no pasa en vano

SUSANA Susana Seleme Antelo

Confucio, que no fue el inventor de la confusión, como dijo una ‘miss’ de belleza, sino un filósofo y teórico chino, fundador de un interesante sistema de comportamientos éticos, decía que gobernar es rectificar. Es decir, que quienes gobiernan, deberían tener la capacidad de cambiar, corregir y enderezar lo que mal han hecho, en función del bien común, que no es otra cosa que el conjunto de condiciones que todo gobierno debe promover para el bienestar de los gobernados.

No es fácil, pero no imposible, a pesar de los divergentes intereses de clase, sectores de clase y de suyo sus intereses económicos; de distintas posiciones ideológicas en el espectro social, otras diferencias varias, amén, hoy en Bolivia, de los reconcomios étnicos sembrados por Evo Morales y el MAS. Si hasta ayer los indígenas fueron víctimas del racismo y la exclusión de toda índole, que no lo sean nunca más, no pasa por leyes o decretos, sino por una cultura democrática de reconocimiento-aceptación de ‘los otros’, y porque todos seamos iguales ante la Ley, sin más atributo que el de ser ciudadanos de una República, cuya fundación databa el 6 de agosto de 1825.

Digo databa porque esa República ya no existe: ha sido sustituida por un confuso Estado Plurinacional Comunitario, a título de resarcir oprobios a los pueblos indígenas. Si aquella república ya no existe, no veo por qué tanto se preocupan de dónde van a festejar un nuevo 6 de agosto, ya que perdida la calidad republicana, deberían suprimir también el feriado nacional. Nada hay que festejar, sino más bien lamentar, porque los principios básicos de esa República, incluida la democracia y el Estado de Derecho, basados en una comunidad política con igualdad de obligaciones y derechos, pasaron a mejor vida.

Si gobernar es rectificar, siguiendo a Confucio ¿podrá el gobierno del MAS, rectificar las graves fracturas infligidas en el cuerpo social, a partir de una visión hegemónica política y cultural andino indígena, como nunca antes en la historia? ¿Podrá rectificar la polarización y las tensiones que ha generado sobre una sociedad multiétnica, mestiza y multiidentitaria?

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En aras al bien común ¿podrá rectificar Morales su ambición de reproducir su poder, sobre un país desgarrado con el argumento de los quinientos años y medias verdades que vulneran la verdad histórica? Al menos la que se ve y se percibe en otros lugares de Bolivia, con ojos que miran el extenso y diverso territorio del país, a su gente y sus muchas verdades. No parece que quiera rectificarlo, pues en cuatro años de gobierno ha profundizado las brechas y, más bien, ha alejado la posibilidad de hacer de la diversidad un factor de ventaja, en vez de un obstáculo para vivir juntos y vivir mejor.

¿Cómo harán Morales y sus hombres para revertir la opinión de 56 % de la población que cree que en las elecciones del 6 de diciembre habrá fraude, según revela la revista Poder y Placer, a partir de una encuesta realizada por Equipos Mori? ¿Cómo digerirán la inteligente creencia de 63 % de ciudadanos/as que cree que no es bueno para el país darle el poder total al MAS, cuando eso es lo que pretenden, según confesó el propio Morales, lo mismo que 51% dice que no votaría por él para otros cinco años más? Ni idea de rectificar, a pesar de Confucio, no en vano pretenden el padrón mixto, pues con uno limpio no ganan. El tiempo no pasa en vano.

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