Hugo Chávez suspendió su habitual programa dominical “Aló Presidente” aunque trasladó su perorata a Cochabamba, donde se adueñó del micrófono que le proporcionó el “sindicato” (así lo llama Evo Morales) de mandatarios de la ALBA. Qué lujo, una cumbre para él solito y con licencia para hablar de todo, aunque esta vez se inclinó principalmente por su tema favorito: las armas. Como si se tratara de un coro, el nicaragüense Daniel Ortega lo secundó cuando afirmó que los insurgentes hondureños andan buscando fusiles y ametralladoras para derrocar a Micheletti, también pidió a sus colegas no ser tímidos y que hablen abiertamente de crear una alianza de defensa de la región con intercambio de tropas y armamento, y sobre Paraguay, dijo que son pamplinas esas quejas que se escuchan sobre la carrera belicista en la región. También denunció que en Asunción se está preparando un golpe de Estado, pero lo paradójico es que en Paraguay acaba de producirse el secuestro de un empresario y las sospechas apuntan a las FARC, grandes amigas de Chávez.
Bajo el penoco – El Día