ALBA: acerca de su VII Cumbre


Dado el escaso intercambio existente entre los países miembros de la Alternativa Bolivariana de las Américas, no se puede esperar mucho de los acuerdos tomados en Cochabamba por la VII Cumbre de dicho organismo.

elDiario Editorial El Diario

En cuanto hace a lo nacional, solamente el 4% del total de las exportaciones nacionales corresponde al conjunto de los indicados países. Entre los acuerdos logrados resaltan nítidamente los de carácter político, como el que dispone la aplicación de sanciones económicas (¿) al actual Gobierno de facto de la República de Honduras y la prohibición simultánea al “ingreso o permanencia a los países del ALBA, de los integrantes y funcionarios del gobierno golpista”, decisiones por demás inocuas en términos reales.



Lo anterior fue complementado con el no reconocimiento de las elecciones que podrían realizarse en Honduras a convocatoria del actual Gobierno y tampoco podía faltar una condena a las bases militares de Estados Unidos en Colombia. Tal en síntesis la posición en materia internacional del grupo más radical de naciones del continente. El Alba cuya paternidad se debe al Presidente Hugo Chávez, está conformada por Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba y Bolivia, además de algunos países insulares del Caribe: Antigua y Barbuda, Dominica y Granada, sin que asistieran sus primeros mandatarios, aunque sí representantes de otros niveles. El invitado presidente Fernando Lugo del Paraguay no pudo concurrir, mientras que el del Ecuador, Rafael Correa, se marchó el 18 de los corrientes, primer día del evento. Daniel Ortega sólo pudo asistir el segundo día y Raúl Castro no asistió. En el área sur se mantienen alejados Argentina, Brasil y Uruguay no obstante sus inclinaciones políticas.

Emanó también una escueta declaración sobre el enclaustramiento de Bolivia que si bien podía revestir interés en nuestro más que centenario encierro, por su incidencia en la “mutua confianza” boliviano-chilena de frecuente recurrencia de la diplomacia chilena, pareciera redactada en Santiago, aunque obviamente lo fue en la de La Paz. La misma declaración destaca dicho acercamiento presuntamente encaminado a la solución de la histórica diferencia. Sabido es que en el tiempo transcurrido desde los coqueteos con el Gobierno chileno, equivalentes al lapso que lleva la actual Administración Nacional, nada concreto se avanzó en la reivindicación marítima y nada más se puede esperar en vísperas de la conclusión del mandato de la presidenta Michelle Bachelet, para satisfacción de la diplomacia vecina. Habiendo sido Bolivia anfitriona del evento y miembro activista del Alba, era de esperar una resolución categórica de apoyo a la causa marítima y no lo que en definitiva fue un tenue buen deseo.

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Entre otros acuerdos se encuentra el poco modesto y más bien presuntuoso “Consejo de Seguridad” de las Fuerzas Armadas del ALBA, destinado a reivindicar la “soberanía” militar del bloque según expresó el presidente Morales. Otro convenio fue la adopción del Sucre como moneda sustituta del dólar en el intercambio comercial de estos países, signo que al momento funcionará a nivel virtual y al que alguien le asignó “el beneficio de la duda”.

También surgirían cinco “mega empresas” por el aliento de los Estados participantes, en diversos aspectos productivos, pero con carácter binacional. Bolivia compartirá el rubro de los textiles con Cuba y una Empresa Socialista de Capital Mixto con Venezuela.

Como ya es costumbre del Gobierno nacional, estos eventos deben acompañarse paralelamente con la concentración de los movimientos sociales que en este caso se llamó Cumbre Social. No trascendió la asistencia de grupos de este tipo de los países concurrentes pero ello no deja de significar que al costo económico de la Cumbre, se suma el de la movilización de campesinos y otros para llenar el estadio Félix Capriles de Cochabamba como ocurrió al cierre de ambos eventos. Más allá de alguna propuesta que pudo evacuar a propósito, la concentración del estadio no fue otra cosa que un acto más de proselitismo a favor del presidente-candidato, Evo Morales, sin descartar el afán de impresionar con demostraciones masivas de apoyo a las autoridades visitantes.