La Prefectura está molesta por el aluvión de candidatos, aunque esto es consecuencia de una conducta inadmisible de Rubén Costas.
Lo que debía ser un acto de defensa de la tierra, el recurso más importante que tiene Santa Cruz, después de su capital humano, se transformó en el grito desesperado del secretario de Autonomía de la Prefectura, Carlos Dabdoub, quien pidió dejar a un lado el cinismo y criticó los que él llama falsos liderazgos, que amenazan con llevar a la región a una derrota el 4 de abril.
El prefecto Rubén Costas estuvo en la testera durante el denominado “Encuentro por Santa Cruz” el martes pasado, pero prefirió no hablar, pese a que la región está viviendo momentos de zozobra por los avasallamientos a la propiedad privada y a que él mismo está siendo víctima de la persecución política que despliega el Gobierno central para destruir a la oposición.
“El pueblo está desorientado”, ha dicho Dabdoub, quien también habló de crisis de liderazgo. Cómo no va a decir eso, si el pasado 6 de diciembre el MAS consiguió una votación histórica en Santa Cruz, obtuvo dos senadores y está a un paso de convertirse en la primera mayoría en el departamento. Casi todas las provincias cruceñas se inclinaron a favor del MAS, victoria que se logró mientras Rubén Costas mantenía una inadmisible neutralidad, hecho que dejó muchas dudas, pero sobre todo la desilusión sobre un líder al que hasta no hace mucho nadie osaba con hacerle sombra.
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El aluvión de candidatos no es consecuencia sólo de la conducta asumida por Costas durante la reciente campaña electoral. Su liderazgo comenzó a decaer cuando de manera sorpresiva rompió la unidad de las regiones aglutinadas en el Conalde y accedió a la convocatoria ilegal y amañada del referéndum revocatorio, en sintonía con la dirigencia de Podemos, que no sólo operó esa, sino muchas otras palancas a favor del oficialismo. Costas se dejó arrebatar de las manos la bandera de la autonomía, el único muro de contención que ha tenido Evo Morales en todos estos años. “Autonomía al andar” se convirtió en un eslogan de campaña, mientras las cosas se pintaban bonitas, pero que fue archivado –sorprendentemente-, justo cuando Santa Cruz ya tenía un estatuto que aplicar y el apoyo incuestionable del 86 por ciento de la ciudadanía.
¿Unidad? Carlos Dabdoub pide que el Comité pro Santa Cruz se convierta en el articulador del nuevo encuentro entre los cruceños (por supuesto en torno a Rubén Costas). Qué más le puede pedir a esta institución, que en los últimos tiempos ha sido una de las pocas que ha estado peleando firmemente para que en la región no se produzca una diáspora a favor del MAS y que oportunamente denunció que las primeras líneas del “ejército autonomista” estaban flaqueando. Que se sepa, el prefecto cruceño no adoptó posiciones precisamente firmes en esas circunstancias y lógicamente, todo aquello ha ido socavando su imagen entre los millones de hombres y mujeres que colmaron los cabildos, experiencias irrepetibles en la capitalización de su liderazgo y el de otros que, quiérase o no, tienen marcados sus nombres en la consagración del proceso autonómico que lamentablemente ha sido truncado. ¿Qué pasará el 4 de abril? Eso depende de quienes asuman el verdadero liderazgo que Santa Cruz está esperando.