Entre paréntesis….Cayetano Llobet T.
De verdad, lo que se juega el 4 de abril no es precisamente el ejemplo de relevancia histórica. Ni por su significación política, ni por la calidad de los candidatos. Para el gobierno es el ejercicio puro y simple de la ocupación territorial consecuencia de sus victorias anteriores: la político-militar del 2008 y la electoral del 2009. Para los demás, para los que no son gobierno y aún para aquellos que creen ser oposición, prácticamente nada.
Ocupación territorial para el gobierno, porque recupera formalmente espacios que en un tiempo le fueron arduamente disputados y que, además, se convirtieron en símbolo de resistencia al proyecto del poder total. Pocos pueden dudar de que Cochabamba y Chuquisaca volverán al mapa oficialista, sin rastro de las luchas anteriores. Manfred Reyes Villa, el competidor que arrebató la plaza fuerte a Evo, está completamente fuera de cualquier escenario y sin la menor posibilidad de huella política entre sus pocos seguidores ya instalados en el marasmo de la inutilidad parlamentaria. Chuquisaca, originalmente víctima del gobierno, transformada en víctima del proceso de descomposición de su liderazgo local, con un Comité Interinstitucional del que sólo queda el recuerdo de más de una jornada con olor a gloria.
Cierto, está la batalla de La Paz , de la ciudad… ¡los concordes en discordia! Con morbo añadido, porque se trata de una pelea doméstica. Y no hay nada más escandaloso que la pelea entre amigos tan cercanos, porque se conocen todas las mañas, todas las intimidades… ¡es el costo de haber compartido cama! Hasta hace poco tiempo, todos pensaron que el gobierno apoyaría las cartas de Juan del Granado, con compadrazgo presidencial y todo. Ya no es así. Y es muy jodido -y más en las actuales circunstancias- pelear contra el oficialismo y todos sus recursos. No deja de ser interesante, porque el movimiento “sin miedo” es el heredero legítimo, sin ninguna duda de paternidad, de lo que fue la línea teórica y doctrinal que inspiró a su progenitor el MBL y a su abuelito el MIR: la del oportunismo constante, la de la martingala oportuna, la del maradonismo político -el gol con la mano es la mano de Dios-, es decir, es el dueño de variadísimo costal de mañas. Qué tal será, ¡que hasta el gobierno ha tenido que escoger a su candidata de las filas de esa privilegiada escuela! Y si “Eli” no gana, el gobierno tendrá a su única oposición a dos cuadras de la Plaza Murillo… ¿será chiste?
Es muy difícil, todavía, que el gobierno gane Santa Cruz en términos electorales, aunque en la política de fondo ya tiene ganada la batalla. Su autonomía, hoy, es menos real que nunca y el discurso de Rubén Costas está destinado a durar lo que el gobierno quiera. No creo que exista sector, agrupación o institución que piense que el 4 de abril comienza en la región algún proceso que no sea el de la continuidad tolerante y resignada ante el avasallamiento constante, consciente y placentero del gobierno.
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Y es que no hay mucho más. Quizás algunas dudas sobre cuál va a ser la actitud gubernamental después de la elección. Aparte de la puesta en marcha de procesos y detenciones con listas ya anunciadas –son varias decenas-, estreno espectacular de nuevas leyes con aires draconianos para la exhibición de recuerdos y rabias retroactivas, más despliegue de símbolos y frases que miran atrás, nunca adelante, y poco más.
La del próximo domingo no va a ser historia. A lo mucho, desfile de personajes secundarios. Una suerte de procesión sin santo…