La OTAN dijo el domingo que había interceptado una carta del reclusivo líder de los talibanes afganos pidiendo a sus combatientes que capturen y maten a cualquier civil que trabaje para las fuerzas extranjeras.
Si es genuina, la carta marca un vuelco de una directiva emitida por Mullah Omar hace un año, cuando instó a militantes a evitar herir a civiles aunque hubieran sido capturados.
Reuters no pudo verificar de inmediato la autenticidad de la misiva.
La orden, que según la OTAN fue captada a comienzos de junio, también instruye a los comandantes de campo talibanes a reclutar a cualquiera con acceso a bases militares extranjeras para obtener información sobre tropas internacionales, dijo el portavoz de la alianza en Afganistán.
"El mensaje es de Mullah Omar, quien se oculta en Pakistán, a sus comandantes subordinados en Afganistán", dijo el brigadier general Josef Blotz en una conferencia de prensa en la capital afgana.
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La carta, que contiene cinco órdenes específicas, también insta a los comandantes talibanes a combatir tropas extranjeras a muerte y capturarlos siempre que sea posible. Además, instruye a los rebeldes a obtener armas más pesadas.
Un punto de la carta pide específicamente a los militantes que capturen y maten a mujeres afganas que están "ayudando o brindando información a fuerzas de la coalición".
Blotz dijo que estaba "100 por ciento seguro" que la carta era del líder talibán, aunque no podía revelar cómo había sido verificada para proteger a fuentes de la OTAN.
La violencia está en su peor momento en Afganistán desde que las fuerzas afganas respaldadas por Estados Unidos derrocaron a los talibanes a fines del 2001 por negarse a entregar a miembros de Al Qaeda.
Omar, visto como el fundador del movimiento talibán que emergió durante la guerra civil de comienzos de la década de 1990, no ha sido visto en público durante años. Se cree que está en Pakistán.
Aunque se cree que otros líderes están más involucrados en el comando cotidiano de la insurgencia en Afganistán, Omar es considerado aún como el jefe espiritual del movimiento de línea dura.
Reuters