Francia deporta a gitanos

NIÑA GITANA El gobierno de Nicolas Sarkozy comenzó ayer a aplicar su controvertido plan para reforzar la seguridad en Francia y deportó a Rumania a 70 gitanos originarios de ese país, que llegaron al aeropuerto de Bucarest a primera hora de la tarde.

París anunció en julio su intención de desmantelar medio centenar de campamentos ilegales y repatriar a unos 700 inmigrantes rumanos y búlgaros romaníes (como se conoce en Francia a los gitanos de Europa del Este) que viven en campamentos ilegales en Francia.

Los gitanos expulsados recibieron una ayuda de 300 euros por persona y 100 euros adicionales por cada hijo menor de edad, según el gobierno francés, para el que se trató de "repatriaciones voluntarias". Sin embargo, algunas familias dijeron a su llegada a Bucarest que no habían recibido dinero.



Aunque el Ministerio del Interior rumano había anunciado la repatriación de 93 personas, finalmente ayer fueron expulsados 70 inmigrantes. Un grupo de 61 gitanos llegó a Bucarest procedente de Lyon, mientras que nueve más lo hicieron desde París. Los deportados, entre ellos mujeres y niños, aterrizaron en Bucarest con grandes valijas y bolsos de yute.

Mañana se realizará una nueva expulsión de 132 personas con destino a la ciudad de Timisoara (en el oeste de Rumania). El gobierno francés tiene intención de completar todas las expulsiones (a Rumania y a Bulgaria) en septiembre.

La iniciativa de Sarkozy -que se inscribe dentro de su estrategia para frenar la delincuencia y la inmigración ilegal en el país- fue duramente criticada por organizaciones de derechos humanos, que ven en esa medida un atropello al derecho a la libre circulación de personas en el territorio de la Unión Europea (UE).

Como Rumania y Bulgaria pertenecen a la UE, los ciudadanos de esos países que salgan de Francia podrían volver cuando lo deseen, pero el gobierno francés también puede reservarse el derecho de deportarlos si cometen algún crimen o si son considerados una carga para la sociedad. Según la agencia rumana Mediamax, casi todos los integrantes del grupo que partió de Lyon dijeron que regresarían pronto a Francia. "Por supuesto que pensamos volver a Francia; la vida es mejor que en Rumania, incluso cuando es ilegal", dijo Ionut Balasz, un joven de 26 años.

Advertencia de la UE

Por su parte, la Comisión Europea advirtió a Francia que vigilará el cumplimiento de las leyes europeas en los procesos de repatriación y le recordó que se deben respetar las reglas de "libertad de circulación e instalación en la UE".

"A cada una de las personas expatriadas se le realizó un examen individual que estudiaba las condiciones de su estada en Francia", aseguró París, en respuesta a Bruselas. El ministro del Interior francés, Brice Hortefeux, llamó a la Comisión a "movilizar su energía, sus esfuerzos y sus créditos en programas de reinserción duradera y de integración efectiva de la comunidad gitana".

Mientras tanto, el gobierno rumano se mostró comprensivo con la decisión adoptada por París. "Entendemos la posición del gobierno francés y, al mismo tiempo, defendemos sin reservas el derecho de cualquier ciudadano rumano a circular libremente en el interior de la UE", declaró ayer el presidente rumano, Traian Basaescu. Para el mandatario, lo que está ocurriendo en Francia "prueba la necesidad de un programa europeo de integración", una demanda que Rumania formula desde 2008.

En Francia viven unos 15.000 gitanos, la mayoría en campamentos o en casas abandonadas. Las autoridades los acusan, en muchos casos, de tráfico ilegal de diversos productos y de obligar a los niños a mendigar. Se calcula que hay entre 500.000 y 2,5 millones de gitanos en Rumania, donde todavía sufren discriminación.

La Nación – Buenos Aires