Asesinaron a 4 reos en un año en penal de máxima seguridad de Chonchocoro

Ayer acribillaron al peruano Carlos Alberto Junco, reo del penal de Chonchocoro, con al menos 6 tiros de arma de fuego, cuando regresaba de una audiencia judicial al recinto carcelario. Se abrió otro capítulo intrigante en el caso Olorio-Vías Bolivia.

image Víctima. En la foto de archivo se ve a Carlos Junco (der.), asesinado ayer.

La Razón



Acribillan a un reo en el penal de alta seguridad

Cárcel. Asesinan al peruano Carlos Junco con al menos 6 tiros

El peruano Carlos Alberto Junco Cáceres, reo del penal de máxima seguridad de Chonchocoro, fue asesinado ayer con al menos 6 tiros de arma de fuego, cuando regresaba de una audiencia judicial al recinto carcelario. Según el fiscal de Homicidios, Daniel Aguilar, la víctima fue herida cerca del mediodía y falleció tras ser trasladado al hospital Corea en la ciudad de El Alto.

“En el levantamiento legal del cadáver se evidenció varios disparos. En los miembros inferiores se ha visto con orificios de salida cuatro disparos, como también en la parte del tórax. Son seis disparos”, dijo Aguilar a la agencia ABI.

El fiscal presume que el arma usada fue una de 9 milímetros, de uso reglamentario en la Policía. El comandante de la Policía, general Óscar Nina, dijo que se abrió un proceso investigativo para conocer las causas del asesinato. “Hay una serie de interrogantes que se tiene que responder. Hay que esperar que la investigación termine”, dijo.

Félix Segales, comandante departamental de la Policía de La Paz, informó que se busca determinar cómo ingresó el arma al penal, la que habría sido utilizada por el reo Ángel Mantilla. El ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, afirmó que se está interrogando incluso al personal de Régimen Penitenciario y de salud de la cárcel. “Una vez tengamos los informes, vamos a actuar con la mayor rigidez”, anunció.

La viuda de la víctima, Elba de Junco, culpó al Ministerio de Gobierno por haberlo llevado a ese penal, pese a las amenazas que recibió su marido.

Volvió al penal hace 15 días

Junco regresó hace 15 días al penal de Chonchocoro, donde ya había estado a principios de año, desde la cárcel de San Pedro, debido a su comportamiento violento. El director de Régimen Penitenciario, José Rodríguez, explicó que el traslado se efectuó para precautelar la disciplina en el recinto.

Denuncia que fue un ajuste de cuentas

La abogada de Calos Alberto Junco, Beatriz Segales, presume que la muerte de su defendido se debió a un ajuste de cuentas por el caso de David Olorio, quien fue muerto en celdas policiales luego de ser detenido, bajo sospecha de atracar al peaje de Vías Bolivia el 4 de julio pasado.

“En audiencia, pedimos las garantías porque le pasó lo mismo a Olorio (su muerte). (Junco) me dijo que quería hablar urgentemente con el fiscal Isabelino Gómez, pero estaba en Santa Cruz. Tan sólo pedía garantías para dar información”, declaró a la prensa.

Junco tenía un frondoso prontuario desde el año 2009, cuando se descubrió que tenía una orden de extradición de la Corte Superior de Justicia de Perú. En Bolivia estaba acusado por robo agravado, tentativa de asesinato y asociación delictuosa.

Asesinaron a 4 reos en un año en penal de máxima seguridad de Chonchocoro

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Presentación: autoridades policiales presentan a “el Junco” en julio de 2009

La Prensa

El 28 de octubre de 2009, César Llusco Ibáñez fue violentamente asesinado dentro del penal de máxima seguridad de Chonchocoro. Fue la primera de cuatro muertes violentas registradas en ese recinto carcelario desde ese momento.

Llusco, cuya especialidad delictiva era “cogotero”, cumplía una condena de 30 años de cárcel sin derecho a indulto por el asesinato de un abogado en 2001.

Casi tres semanas más tarde, Alberto Avaroa Rubín de Celis, alias “el Petas”, sentenciado también a 30 años de presidio sin derecho a indulto, fue degollado en la lavandería del reclusorio.

Avaroa, especialista en el robo de autos, asesinó a cuatro policías antes de ser condenado a la pena máxima y en los últimos años se había destacado como uno de los líderes de los privados de libertad, pero fue degollado. Se desangró sin recibir auxilio. Su cuerpo fue hallado descalzo en el piso de ese ambiente.

Dos meses y dos días después se produjo el tercer deceso. Fue el 19 de enero de este año, cuando se encontró el cadáver de Félix Braulio Flores Catacora (29), considerado como el lugarteniente de Avaroa Rubín de Celis.

Flores Catacora fue apuñalado en el sector San Pedro del reclusorio. Su muerte fue causada por la hemorragia.

Ayer, el turno fue de Carlos Alberto Junco Cáceres, de nacionalidad peruana, quien estaba detenido preventivamente en un sector aislado de la población penal, por lo que tuvo que ser esperado en un sector externo, presuntamente por Ángel Mantilla, donde fue acribillado.

El penal de Chonchocoro fue inaugurado en 1992. Desde entonces, 18 reos han perdido la vida. El ex represor Guido Benavides falleció por causas naturales. El estadounidense Lestat Claudius, de Orleans, se suicidó con una sobredosis de fármacos. Los restantes 16 fueron baleados o apuñalados en circunstancias no esclarecidas.

Presos dan ultimátum a autoridades

Los internos de Chonchocoro se declararon ayer en estado de emergencia por el asesinato de Carlos Alberto Junco Cáceres. No atenderán la lista ni permitirán ser encerrados en sus celdas durante las noches mientras Régimen Penitenciario no disponga el traslado de los reos Ángel Mantilla, Rodrigo Frías y Eladio Cruz a otros reclusorios.

“Dimos un ultimátum. Si el Director Nacional de Régimen Penitenciario no dispone el traslado de los tres, los más de 100 internos nos uniremos y marcharemos sobre régimen cerrado para hacer justicia por nuestras propias manos, porque esos tres ponen en peligro nuestras vidas”, señaló ayer Efraín Gallardo, delegado de los internos.

El abogado José Rodríguez, director nacional interino de Régimen Penitenciario, explicó ayer que dos reos de alta peligrosidad, Juan de Dios Villalobos y Jaime Gutiérrez Serrudo, fueron trasladados a Cantumarca, Potosí; en tanto que un juzgado dispuso que Ángel Mantilla, sindicado de ser el asesino de Junco Cáceres, sea llevado al penal de El Abra, en Cochabamba, aunque aún no fue notificado.

La autoridad refirió que “ya se hizo el señalamiento de la audiencia para que un juzgado disponga el traslado de Eladio Cruz a otro penal, aunque la verdad es que no sé cuándo se llevará a cabo ese acto judicial”.

Rodríguez dijo desconocer la situación de Frías, quien se restablece de un disparo recibido en el abdomen en marzo pasado. “Él está enfermo y aislado. No creo que represente un peligro en estas condiciones, pero en todo caso esperamos que la población penitenciaria se tranquilice”.

Murió acribillado el Junco, otro atracador del caso Vías Bolivia

Sospechoso: El peruano Carlos Alberto Junco fue asesinado ayer en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro

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La Prensa

Ayer se abrió otro capítulo intrigante en el caso Vías Bolivia. El peruano Carlos Alberto Junco Cáceres, alias el “Junco”, presunto atracador al peaje de la autopista que une a las urbes de La Paz y El Alto, fue asesinado con nueve tiros de una pistola de nueve milímetros, fuera de la zona de reclusión del penal de máxima seguridad de Chonchocoro.

Ésta es la segunda muerte violenta relacionada con ese robo agravado sucedido en julio. La primera involucró a David Olorio Apaza, otro de los sospechosos clave en el robo de más de 290.000 bolivianos que acabó con la vida de un policía. Olorio falleció tras ser aprehendido y torturado en oficinas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de El Alto.

En el nosocomio adonde fue llevado Cáceres, la viuda sostuvo que su muerte se debió a que amenazó con hacer revelaciones en torno a la supuesta presencia de policías de alto rango en la estructura de la banda delictiva que perpetró el atraco de julio, y cuya investigación tiene a tres uniformados detenidos preventivamente en la penitenciaría de San Pedro.

Efraín Gallardo, delegado del sector C-5 de Chonchocoro, dijo que el asesinato se produjo cerca del área de requisa a visitantes varones y acusó al reo Ángel Mantilla de ser el ejecutor. “Para llegar hasta donde nos encontramos hay que atravesar cinco controles. Junco asistió por la mañana a una audiencia y Mantilla lo esperó prácticamente en el área de requisa donde vacío los nueve tiros de su arma”.

Según su versión, el peruano perdió la vida en ese mismo lugar y llegó muerto al hospital Corea. En ese nosocomio, familiares del antisocial abatido increparon al director del reclusorio, coronel Hernán Ramírez, quien en determinado momento debió alejarse para evitar ser agredido.

La noche del martes, efectivos de la Policía efectuaron una revisión de todas las celdas en el penal. El Director del recinto, comentó Gallardo, les explicó que uno de los internos había denunciado que en el interior había un arma de fuego.

Se abrió la intriga entre los reclusos. Gallardo indicó que “todos estábamos susceptibles, queríamos saber quién era el que había dado ese mal informe, cuando en realidad sabíamos que Mantilla tenía 16.000 bolivianos en su poder, dinero que habría recibido en pago, no sabemos de quién, para acabar con la vida de Junco”.

El “Junco” fue capturado por la Policía el 9 de agosto en la casa de sus suegros, en la zona alteña de Villa Adela. Se le atribuyeron los atracos a una casa informal de cambio de moneda en Villa Fátima, así como el asesinato de su propietaria, Angélica Morales, y el asalto al peaje de la autopista, la noche del domingo 4 de julio.

Fue llevado a la cárcel de San Pedro, pero el 9 de noviembre, a pedido de los reos, fue trasladado al penal de máxima seguridad de Chonchocoro ante la protesta del centenar de reclusos de ese recinto. Fue hospedado en la “lorera”, atalaya de vigilancia del pabellón C, reservado para los internos de mayor peligrosidad, desde donde los uniformados ejercen vigilancia.

Sin embargo, ese espacio no es empleado por los guardias, que se limitan a efectuar la custodia desde el perímetro exterior del recinto a fin de prevenir y evitar fugas. Precisamente, desde esa atalaya habilitada como celda, Junco Cáceres no tenía contacto con la población penal.

El peruano era uno de los delincuentes más peligrosos. Se le atribuyen al menos tres muertes, en forma directa o en complicidad, y una cantidad aún no determinada de atracos, robos y delitos. El 14 de marzo, lanzó una granada de guerra contra la celda de Rodrigo Frías que hirió a otras dos personas y después, el violador José Luis Poma disparó contra Frías en medio de una lucha por el control del penal.

Fiscal reanuda indagación por Olorio

El fiscal Isabelino Gómez se reunirá hoy con los fiscales que investigan la muerte del presunto atracador David Olorio Apaza, alias el “Olorio”, después de haber efectuado un peritaje en la propiedad campestre de la familia Banzer con motivo de la búsqueda de los restos del desaparecido líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Olorio Apaza murió la noche del martes 6 de julio en una oficina del segundo piso de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de El Alto. Su cadáver presentaba señales de tortura y asfixia, pese a que en un primer momento, policías y una fiscal aseguraron que había muerto por una disfunción cardiaca.

Por este caso, cuatro efectivos de la institución del orden, el coronel Israel Vega, el teniente Omar Antezana y los cabos Luis Fernando Aquino y Juan de la Cruz Cerón, guardan detención preventiva en el penal de San Pedro, en tanto que el cabo Juan Villca pagó una fianza de 10.000 bolivianos para beneficiarse con medidas sustitutivas.

Una fuente policial reveló que existe la intención de aplicar la pena máxima para los efectivos procesados, por su responsabilidad directa en la muerte del antisocial sindicado de haber participado en el atraco al peaje de Vías Bolivia en la Autopista La Paz-El Alto la noche del domingo 4 de julio, oportunidad en la que murió asesinado el suboficial Leonardo Condori.

Para destacar

El fiscal Daniel Aguilar supervisó ayer el levantamiento legal del cadáver del peligroso delincuente peruano.

El representante del Ministerio Público se limitó a decir que los tiros impactaron en el tórax y las piernas del “Junco”.

El jurista admitió conocer que el reo Ángel Mantilla fue quien disparó contra el presunto atracador del peaje de Vías Bolivia.

El cadáver será sometido a la autopsia de ley en la morgue del Hospital de Clínicas de la ciudad de La Paz.