Champa-guerra contra el imperio

Paulovich

PAULOVICH Una de las actividades más importantes que cumplí en Cochabamba como humorista fue participar de la reunión de emergencia que realizó el Ateneo Pericles, integrado por eminentes pensadores y filósofos greco-cochabambinos, en las instalaciones del Bar Comercio (el Barco) y que son dirigidos por mi respetado amigo Aristóteles Giordiadis Quiroga.

El tema de esta reunión fue el análisis de las actuales relaciones entre Bolivia y Estados Unidos luego del importante e impactante discurso que pronunció nuestro presidente Evo al inaugurar la Cumbre de Ministros de Defensa de las Américas en la ciudad de Santa Cruz, capital del oriente boliviano.



Giorgiadis Quiroga, como buen descendiente de un director técnico que tuvo el club Bolívar en el pasado siglo, nos dijo: “El presidente Morales metió un gol de camarín al iniciarse el evento, sorprendiendo al secretario de Defensa de los Estados Unidos, señor Robert Gates, que se marchó del evento luego de oír el agresivo y poco diplomático discurso de nuestro Presidente”.

Un cochala entusiasta interrumpió la sesión para gritar:”¡Bien tirado, carajo, así debemos hablar siempre los bolivianos cuando se trata del imperialismo norteamericano!”, lo que prueba que en nuestra reunión se habían introducido sin invitación algunos agentes del oficialismo, pues era el falso yatiri Wayruru, que me sigue los pasos y piropea a mi comadre Macacha.

La sesión recobró la calma y fuimos informados de que no contentos con haber expulsado de Bolivia al último embajador norteamericano, señor Goldberg, ahora se proponía al Gobierno expulsar al Encargado de Negocios estadounidense, lo cual significaría la ruptura total de relaciones entre ambas potencias.

Retomó la voz el pensador Giorgiadis Quiroga para prevenir a los asistentes de una posible champa-guerra entre Bolivia y el imperio. Mi comadre Macacha me informó en la oreja de que champa-guerra en el idioma cochabambino quería decir guerra de baja intensidad, o guerra en juego, o guerra con “champas” o hierbas que se arrojan a la cara dos adversarios.

Yo que no asistí a ninguna guerra porque no me gusta hacerme de enemigos-como dijo -´Guichi` Escobari- manifesté mi oposición a cualquier guerra, así fuera contra el imperialismo cuyos diplomáticos lamentan el rechazo boliviano a la ayuda norteamericana para gozar de su soberanía y dignidad. Otro importante pensador valluno aseguró que si Bolivia entra en guerra contra Estados Unidos, Cochabamba estaría al lado de Bolivia, lo cual me hizo feliz.

Como conclusión, la reunión del Ateneo Pericles nos hizo saber que la guerra entre Bolivia y Estados Unidos debería ser evitada porque existía la posibilidad de que podríamos ganarla los bolivianos, quienes carecemos de dirigentes y medios económicos para ayudar la reconstrucción de Estados Unidos y de sus aliados, una tarea muy difícil, costosa y complicada. Esta y otras conclusiones serán enviadas al presidente Evo, al ministro de Defensa y al general Cueto, comandante en Jefe del Ejército Socialista de Bolivia.

El Deber – Santa Cruz