“Radicalizar la revolución”

JACOBINO El autodenominado “último jacobino” acaba de lanzar la tesis de una próxima “radicalización de la revolución” en Bolivia, una “nueva oleada social” de “profundización”. Esto tiene un contexto mayor que debe ser entendido para saber exactamente de qué está hablando Álvaro García Linera. El proyecto continental del ALBA está mostrando demasiados síntomas de haber llegado a una fase de agotamiento político, en la que la seducción inicial de los discursos ideológicos populistas está dando paso al desencanto provocado por las realidades tangibles generadas por los gobiernos del bloque. El descalabro venezolano es monumental, incluyendo inflación, desabastecimiento y caída de la productividad, aspectos todos que comienzan a replicarse en Bolivia y otros países de la alianza. Ante esta nueva coyuntura emergente, la reacción previsible de los regímenes orientados por Caracas será el incremento de los mecanismos represivos estatales, que podrían solaparse bajo el ropaje de una “acción revolucionaria de masas”. A esto apunta la teoría vicepresidencial sobre la “radicalización”, término que ya ha sido empleado tiempo atrás por Hugo Chávez, tras su derrota parcial en las elecciones legislativas. La historia de los sistemas totalitarios abunda en este tipo de maniobras, que suelen ser encargadas a las tropas de choque. Tal vez el ejemplo más patente sea la “Revolución Cultural” de Mao Tse Tung, en la cual los Guardias Rojos trataron de extirpar no sólo cualquier vestigio de disidencia sino también las manifestaciones de la cultura tradicional china y las diversas importaciones occidentales. ¿Serán la justicia comunitaria y la “Ley de la Madre Tierra” el marco para nuevas movilizaciones de Ponchos Rojos y otras milicias sindicales, coreografiadas desde el Palacio Quemado?

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