¿Existe una red terrorista de Chávez a las puertas de Estados Unidos?

Roger Noriega*

Noriega- Roger-HR El viaje del presidente Obama a América del Sur ha mostrado asociaciones prometedoras en Brasil y en otros lugares. Su visita, sin embargo, también debería llevar a su administración a centrar la atención en la región y, en particular, en el hecho de que Irán y Venezuela están conspirando por expandir el terrorismo en el hemisferio occidental.

En agosto de 2010, a sugerencia de Irán, el presidente venezolano, Hugo Chávez, fue el anfitrión de un grupo de altos dirigentes de Hamas, Hezbolá y la Yihad Islámica Palestina, en una cumbre secreta en la sede de la dirección inteligencia militar (DIM) en el complejo militar de Fuerte Tiuna en el sur de Caracas. Entre los presentes se encontraban Ramadán Abdullah Mohammad Shallah, secretario general de la Yihad Islámica Palestina, quien está en la lista de los terroristas más buscados del FBI, Khaled Meshal, "líder supremo" de Hamas y el "jefe de operaciones" de Hezbollah, cuya identidad es un secreto muy bien guardado.



La idea de esta cumbre surgió de una reunión entre el embajador de Irán en Siria, Ahmad Mousavi, y su homólogo venezolano, Imad Saab Saab, en la embajada de Venezuela en Damasco el 10 de mayo de 2010. Según el informe recibido por el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, los dos enviados estaban discutiendo una reunión entre sus presidentes y el líder de Hezbolá, Hasan Nasrallah, cuando el diplomático iraní sugirió que los tres se reunieran con Chávez en Caracas. El hecho de que estos delincuentes infames dejaran sus refugios tradicionales demuestra su confianza en Chávez y su determinación a cultivar una red terrorista a las puertas de Estados Unidos.

De acuerdo a información del régimen venezolano, los arreglos para el cónclave de agosto fueron hechos por el diplomático número 2 de Chávez en Siria, Ghazi Atef Nassereddine Salame. Nassereddine es un venezolano naturalizado de origen libanés que dirige una creciente red de Hezbolá en América del Sur, que incluye operadores terroristas y a traficantes de drogas. Un documento obtenido recientemente de un diplomático venezolano indica que Nassereddine hacía negocios con cuatro empresas operadas por Walid Makled, un traficante de cocaína acusado en los Estados Unidos y detenido en Colombia.

Makled ha admitido sus vínculos con el tráfico de drogas en una serie de entrevistas con los medios de comunicación desde la cárcel. Afirma que tiene en su poder los documentos y cintas de video demostrando la complicidad del jefe militar de Chávez, Henry Rangel Silva, y otros miembros del gobierno chavista cómplices en el contrabando de cocaína. Las autoridades colombianas han dicho que Makled debe regresar a Venezuela para enfrentar una acusación de asesinato, mientras que los diplomáticos de los EE.UU. han concluido que es inútil seguir presionando por su extradición para enfrentar cargos de narcotráfico en Nueva York. Sin embargo, la revelación de que Makled puede arrojar luz sobre la red de Nassereddine de Hezbolá debería estimular a diplomáticos de los EE.UU. para retomar sus esfuerzos y lograr la extradición de Makled a los Estados Unidos.

El peligro que plantea una red de terroristas en las Américas es muy real. En mayo pasado, Muhammad Saif-ur-Rehm Khan, un paquistaní que solicitaba una visa en la Embajada estadounidense en Santiago de Chile, fue detenido luego de que guardias de la embajada detectaron rastros de materiales para fabricar bombas en sus manos.

Funcionarios del gobierno de los EE.UU. descubrieron la relación de Khan con el grupo islamista Jamaat Al-Tabligh. No está claro que tanta información compartieron sobre esto con los investigadores chilenos. Sin embargo, a falta de pruebas para procesar a Khan, las autoridades chilenas lo liberaron en enero, y abandonó el país rumbo a Turquía. Una fuente chilena de alto rango me informó que antes de su detención, Khan estaba asociado y se reunía con personas de origen egipcio, saudita y libanés – muchos de los cuales llevan pasaportes venezolanos. Uno de los funcionarios acusados de emitir tales documentos de identidad venezolana a los extranjeros sospechosos es el confidente de Chávez Tarek El Aissami Zaidan, ministro del Interior de Venezuela. El Aissami es de origen sirio, su padre es conocido por haber elogiado públicamente a Saddam Hussein y Osama Bin Laden, y su hermano, Firaz, es un socio del traficante de cocaína Makled.

La amenaza planteada por los grupos terroristas está siempre presente. Un funcionario de seguridad de los EE.UU. me dijo a mediados de enero que dos agentes conocidos de Al Qaeda estaban en Caracas, trabajando en la planificación de un ataque "químico" a la embajada de los EE.UU. El 31 de enero, la embajada americana cerró sus operaciones, y los informes del momento señalaban "amenazas creíbles".

Una fuente del gobierno venezolano, me dijo que dos instructores iraníes se encuentran en la Isla de Margarita en Venezuela, con el objetivo de instruir y organizar operativos terroristas en toda la región. Además, los musulmanes radicales de Venezuela y Colombia son llevados a un centro cultural en Caracas, llamado “Ayatolá Jomeini-Simón Bolívar”. Luego de reclutarlos para la formación espiritual, algunos son enviados a la ciudad iraní de Qom para profundizar en estudios islámicos. Fuentes bien informadas confirman que los reclutas más fervientes en Qom reciben armas y formación en explosivos y luego regresan a su casa como agentes terroristas "durmientes".

Las autoridades de los EE.UU. podrían actuar hoy para degradar la capacidad de apoyo al terrorismo de Chávez y Teherán. Podría invocarse blanqueo de dinero, tráfico de drogas y la capacidad de evadir las sanciones de las Naciones Unidas a Irán. La pregunta es si van a responder con rapidez y eficacia suficientes para prevenir un ataque mortal.

*Ex subsecretario de Estado adjunto de EEUU

The Washington Post