Estado Plurinacional, sobra discurso

Daniel A. Pasquier Rivero

danielpasquier11110x110 Cinco años en el gobierno y la retórica del MAS continúa en el Estado Plurinacional de Bolivia (EP). Este 27 de marzo estuvieron los fieles a los pies, el incienso para los dirigentes, sobre todo para el Jefe, y los discursos. No le es suficiente tener de manera permanente spots y jingles alusivos a éxitos que hasta ahora se concretan. Al gobierno de los pueblos basta mirarle la cara a los representantes, dirigentes y autoridades, preguntarles por sus apellidos y orígenes, para caer en la cuenta de que el discurso es traicionado por la realidad: es un gobierno de k`aras en su mayoría, con larga y bien conocida trayectoria política.

El país escucha entre atónito y sorprendido sobre el país de las maravillas. Se suma a los adulos obligados el continuo tono soberbio que el vicepresidente se encarga de remarcar, como si todo fuera una taza de leche, con la frase “la única cosa que puede detenernos”. Está convencido el partido gobernante de tener allanado el camino. Porque ha ejercido presión y prisión suficientes para ello. Cuando se creyó necesario, a sangre y fuego. Los testimonios abundan. No hay moros en la costa. Sin embargo, la misma frase encierra la amenaza de un poder absorbente, configurador de nuevo de un Estado no poderoso sino arbitrario y totalitario, generador de otros estamentos sociales de riqueza y poder. Un poder sin contrapesos, tan lejano de las sociedades con cultura democrática liberal, ejercido a gusto y con convicción de que por ese camino se llevará a la sociedad plurinacional a mejores días. Con refuerzo de la fe antiimperialista y descolonizadora, como si nada pasara allende los mares.

Pero la película es otra. La resistencia se habrá dispersado, anda atolondrada sin encontrar unidad de propósitos, de objetivos y, menos, de un programa alternativo. Pero existe. Porque el miedo no afloja. Se estrena cada día un nuevo juicio. Ya no bastan las llamas contra autoridades electas por voto popular, ahora también alcanzan a ex presidentes. No importa si las acusaciones carecen de fundamento; el objetivo es mantenerlos sofocados a los perseguidos y distraídos al resto. Se da la paradoja de requerir el “consejo” de ilustres personalidades y ex autoridades para encarar tema tan grave como el del reclamo marítimo a Chile cuando al mismo tiempo a varios de ellos se los está acorralando judicialmente. ¿Será para que presten sí o sí sus servicios, pensando que se le pueden montar mejores oficinas en los penales de San Pedro y Chonchocoro?

La ambición de poder “de ciertas personas”, lo han dicho, distorsiona trabajar verdaderamente con desprendimiento por el progreso político y económico del país. Obvio, del país de los diez millones y no de unos cuantos. La pugna por el poder ha aflorado, como presintiendo que una nueva “bifurcación” se aproxima: Evo no es viable para la reelección pues el desencanto es grande (IPSOS en marzo: 25 % intención de voto), se hace inviable constitucionalmente (por fin se avivan los organismos internacionales y empiezan a señalar la falta de garantías jurídicas), la certeza de las limitaciones biológicas (no se ha desmentido la existencia de una enfermedad grave del presidente), o su posible cansancio por el ritmo agotador impreso por los que le organizan su agenda y no le acompañan o, ¿algo de la onda externa se torna difícil o desfavorable? En el Oriente Medio, en el Magreb y otros lugares, corren vientos pro más libertades políticas y económicas, mayor participación en gobiernos más democráticos, menos autocracias de monarquías sin títulos, más respeto a la voluntad y necesidades de los pueblos. Hay una corriente a favor de las sucesiones legales, democráticas, salidas del voto popular. Se está imponiendo a un alto costo el rechazo a los caudillos y líderes con tintes mesiánicos encumbrados por años en función al uso de la fuerza, del engaño ideológico y de la cooptación de los elementos represivos en la sociedad. Nada de esto puede pasar desapercibido a la “intelligentzia” política dentro del EP.

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“La falta de transparencia, la corrupción” es el peligro cotidiano. Las ambiciones han aflorado y algunos corruptos se han encumbrado, advierte el Vice. Se traduce en “falta de coordinación” en el gobierno, aunque en realidad está faltando unidad de objetivos, de metas y de mística. Asalto, entendieron, no al poder y a la administración del Estado en función de principios, si no, del propio bolsillo. ¿Porque sienten menos la presencia omnímoda de los primeros, que se están retirando, o porque no les dejaron espacio? Quizás, como en todo proceso, imaginan un MAS con “jefe honorífico” y las federaciones cocaleras con un “presidente vitalicio”. Alumbran “senadores latifundistas” y se rasgan las vestiduras por la “irresponsabilidad” de no dar nombres y apellidos; pobre funcionario, la que le caerá encima. ¿Premonitorio el discurso de M. Ghadafy?, el que “aplastó a los enemigos en el interior del país”, pedía a los hermanos “revolucionarios”: “no robemos, ni acosemos ni injuriemos, ni falsifiquemos, ni arrebatemos lo del otro”.

Seriedad en la testera. El sentido del humor está ausente entre los tiranos, observa F. Sabater. Hay datos sobre resultados de la gestión quinquenal del partido de gobierno. ¿Cuántas empresas creadas por el EP funcionan y, si alguna, con qué resultado? Lo de YPFB es su máximo fracaso, Jindal con el hierro, el lítio, y el oro chiquitano. Chile con la DEA ha capturado toneladas de cocaína en la frontera. Brasil, ya no quiere gas, viene a ajustar las clavijas a la política de lucha contra el narcotráfico. Ecuador denuncia material destinado a las FARC "Se encontró 27.000 tacos de dinamita, 27.500 metros de mecha lenta y 27.500 cápsulas detonantes", de origen ecuatoriano y boliviano, artesanal (buena tradición andina). Ese es el escenario real, del que no se habla. Vice, los adulos suenan a sorna “Tenemos a nuestro líder, su ejemplo de trabajo y la orientación estratégica para convertir a (Bolivia) en una gran nación”. Está claro, nunca faltaron recursos, pero, sobran discursos.

El Día – Santa Cruz