Humala, Keiko y Bolivia

KEIKO La primera vuelta de las elecciones peruanas ha abierto la disyuntiva Ollanta Humala-Keiko Fujimori en el próximo ballotage. Vale la pena detenerse a reflexionar sobre las consecuencias que la victoria de uno u otro contendiente tendría no sólo para el vecino país, sino también para Bolivia. Por una parte, tenemos al enigma de Humala, quien durante años ha militado en el campo chavista pero que hoy se esfuerza por mostrar una imagen moderada, más cercana al PT brasileño. Si esto es una simple táctica electoral y de darse una victoria del candidato “nacionalista” en la segunda vuelta, el Perú podría estar encaminándose por la senda de la confrontación y el estancamiento que hemos visto durante los últimos años en Venezuela y Bolivia, a través de la combinación de recetas populistas y autoritarias que vertebran al proyecto “bolivariano”. Sin embargo, algunos elementos de juicio permiten prever otra posibilidad. Hace no mucho, el triunfo de Mauricio Funes en El Salvador -a la cabeza del FMLN- abrió similar incertidumbre, pero luego el mandatario optó por una vía pragmática que no sólo lo llevó a acercarse a los países gobernados por la izquierda moderada, sino también a convertirse en socio estratégico de Barack Obama. Claro síntoma de que en la actualidad sumarse al bloque de la ALBA ya no parece ser buen negocio, algo de lo que también puede dar cuenta el presidente paraguayo Fernando Lugo. ¿Podrá reinventarse Humala en ese campo emergente del poschavismo? La adopción de una u otra vía tendría consecuencias sobre la administración boliviana, que parece esperar casi con desesperación la instalación de un gobierno gemelo en el Perú, que la ayude a romper el creciente aislamiento internacional del régimen evista. Por otra parte, la eventual victoria de Keiko Fujimori no deja de plantear interrogantes. Si bien su visión de la economía y las relaciones internacionales la ubican en el campo democrático-liberal, los antecedentes autoritarios de su padre (quien inventó la figura del “golpe constituyente” luego empleada por Chávez, Morales y Correa) arrojan dudas sobre la conducta que seguiría Keiko ante un Congreso donde no tendría mayoría. En todo caso -y siempre juzgando sobre la tenue base que significa el precedente paterno- un gobierno de Keiko Fujimori probablemente incluiría un combate más decidido al circuito coca-cocaína. ¿Qué posturas asumirían Humala o Keiko ante la demanda marítima boliviana? ¿Es confiable el coqueteo de Ollanta con la misma o sólo sería una reedición de la demagogia chavista con aquello del “sueño de bañarse en playas bolivianas”?

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