El precio del bosque


Róger Cortés Hurtado

roger_646_thumb_thumb_thumb ¿Cuál es la importante producción, beniana o del Tipnis, actual o futura, que debe llegar a la máxima velocidad a los mercados? , o ¿qué nueva producción llegará al Beni por la nueva carretera, que no llegue por las carreteras existentes?

Mientras más intensa se hace la discusión sobre la carretera con que cortaría en dos el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Securé (Tipnis) resultan más confusas las razones por las cuales el Gobierno quiere imponer ese proyecto. Sus argumentos parecen reducirse a dos abiertos y uno oculto. Los explícitos: “las carreteras son siempre positivas”; “hay gente pobre que necesita sacar sus productos al mercado”. El tapado: “tengo que imponer mi voluntad o perderé el control”.



Si el Órgano Ejecutivo (OE) informara sobre cuestiones como: ¿cuál es la importante producción, beniana o del Tipnis, actual o futura, que debe llegar a la máxima velocidad a los mercados?, o ¿qué nueva producción llegará al Beni por la nueva carretera, que no llegue por las carreteras existentes?, podría convencer y tener de su parte a los habitantes del Tipnis y de todo el país.

Con la información disponible tiene más sentido, social, económico y ambiental resistir el desgarramiento del bosque, porque pagar 400 millones de dólares para facilitar el avance de cocales “excedentarios”, de madereros codiciosos, de cazadores furtivos, de negocios de sobrevivencia, de migración desesperada y de distribución de mercancías chinas, para que los habitantes del bosque profundo ¿vendan sus productos?, no parece una buena transacción para el país. La supuesta ventaja de convertir el Tipnis en un corredor urbanizado, como es hoy la carretera que atraviesa el trópico cochabambino, es muy pobre y el costo de reducir, y eventualmente liquidar, una reserva de agua, biomasa y diversidad natural, demasiado alto.

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En vez de amenazar, denunciar y exigir adhesión ciega a sus planes, el OE puede poner al país de su lado, en el tiempo que lleva pestañear, simplemente haciendo conocer el plan de desarrollo, o algo, que sustenta la construcción de su carretera. Si carece de esa propuesta, puede estar seguro que no perderá poder y autoridad, si se abre a considerar variantes de diseño del camino para no acuchillar el Tipnis, porque a mediano plazo Bolivia gana a escala global con estrategias combinadas de preservación y utilización sostenible de ese y todos los bosques que nos restan.

Los Tiempos – Cochabamba