La victoria de la oposición

Nino Gandarilla G.

NINO_thumb_thumb La “oposición” por tercera vez en esta época de “cambios” nos convocó al voto en un nuevo proceso poco claro. La primera vez fue cuando nos convocaron a votar en el ilegal Revocatorio: “El 23 de junio, seis departamentos reunidos en Tarija, adoptaban solemnemente -y se la comunicaban al gobierno- la decisión de no participar en el referéndum revocatorio. En ese momento, era materialmente imposible para el gobierno enfrentar un desafío de esas dimensiones y se quedaba sin el instrumento, el único, que podía viabilizar el masivo pronunciamiento plebiscitario de su proyecto de copamiento total del poder” (Cayetano Llobet T.).

La segunda vez nos convocaron a votar por la ilegal Constitución y, ahora, nos convocaron a votar en las Judiciales. En las dos primeras, lideradas desde Santa Cruz por unos “verdes” de sangre azul, se perdió vergonzosamente porque se concentró la campaña sólo en el Oriente, con las conocidas consecuencias: que de la docena de “presidenciables” de oposición sólo quedó el de sangre azul y el desparramo fue general, porque el “líder”, al que se le dio todo en bandeja, ya no era de confianza de ningún dirigente con cuatro dedos de frente.



El proceso de las Elecciones Judiciales nos ha dado algunas reflexiones:

Primera: que la verdadera oposición al gobierno está nomás en la zona andina, pues su convocatoria al Nulo fue contundente, mientras que aquí fue tibia.

Segunda: que ni el oficialismo, ni la oposición tienen el 50% de la preferencia electoral. De acuerdo a los datos preliminares, el oficialismo, con toda su estructura y dinero, no supera el 41% y la oposición el 44%.

Tercera: El voto Nulo, no sólo es producto de la convocatoria de la oposición, sino también el descontento de la población con un sistema judicial que, a la corrupción económica que ya tenía, se le agregó la corrupción la dictadura política.

Cuarta: que el ciudadano mal llamado “indeciso”, pues es el que finalmente decide las elecciones, con su 15% de Blancos ha demostrado que se respeta a sí mismo, pues ninguno de los dos bandos se la “charló” esta vez. No los conocía y punto, no marcó.

Quinta: El caso del Dr. Von Borries, que tiene cierta preferencia, es una muestra de que si en la elección participaran connotados abogados las cosas fueran diferentes. Para ello el proceso parlamentario previo debería ser más responsable. Ese proceso previo necesariamente hay que modificarlo pensando en la Justicia, pues tampoco sirve el cuoteo multipartidario, ya que asistiríamos a una grotesca elección de entre los abogados de los partidos políticos.

Sexta: El ausentismo no tiene que ver sólo con “falta de información”, porque en realidad información hubo. Lo que pasó fue que la información no convenció. No se puede ser líder en un país de la noche a la mañana y menos pedir el voto por gente desconocida en su mayoría. El ausentismo tiene que ver también con el acobardamiento de la gente y la falta de Pasión que otras veces se genera con los debates políticos.

Séptima: No todos los candidatos eran masistas. Si eso hubiera sido cierto, el MAS no hubiera lanzado instructivas para que sus estructuras voten por ciertos candidatos. Si se consolidara la posesión de las nuevas autoridades, la desinteligencia de la oposición estaría en no haber “infiltrado” o por lo menos negociado con los candidatos independientes, que con toda seguridad los hubo. La lucha por la Justicia y la Libertad se hace en todos los flancos.

Octava: Los resultados de la votación en el TIPNIS son un ensayo de lo que puede ocurrir con la consulta que seguramente habrá en esa región.

Novena: La oposición ha logrado avanzar mucho con una confluencia de intereses y posiciones, pues Unidad no la tiene. Ha logrado una indudable victoria sobre el oficialismo. Pero así como logró una Confluencia exitosa para votar en contra, ¿podrá unificarse en el futuro para votar a favor de algún candidato?